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Puntos de vista sábado, 31 de octubre de 2020

COLABORACIÓN

Los tres caballos salvajes que hay que domar

José Lois Malkun

 El gobierno anun­ció que es in­evitable con­sensuar una reforma fiscal integral el próximo año y po­nerla en vigencia al final del primer semestre.

También, afirmó que la ley eléctrica tiene que ser promul­gada para lo cual hay que su­perar los escollos existentes para ponerla en vigencia.

Falta la mas difícil. El Códi­go Laboral que requiere una urgente modificación para po­nerla a tono con la realidad económica actual.

Hay otras reformas en car­peta, pero estas tres son las que demandan una solución rápida antes que cualquier otra. Abordar las tres refor­mas juntas podría ser contra­producente ya que le abrirían tres frentes de batalla al go­bierno.

El tema fiscal siempre es es­pinoso, crea fuerte pasiones y conflictos y nadie quiere acep­tar que es necesario mejorar las recaudaciones y la calidad del gasto. Ningún sector quie­re verse afectado ni perder los beneficios que reciben vía exo­neraciones y excepciones y los contribuyentes no quieren sa­ber de aumentar el ITBIS, el ISR, o el IPI y mucho menos quitarles las excepciones a los productos básicos.

Un ejemplo de ello es el barrilito y el corralito, que la mayoría de los congresistas quieren mantener pero que inevitablemente formaran parte la reforma fiscal.

El tema eléctrico es quizás el mas cercano a una solución definitiva. Ya se ha consensua­da gran parte de la nueva ley y lo que falta puede resolverse relativamente rápido.

Donde esta el mayor cuello de botella es en el viejo Código Laboral. Dentro de muchas co­sas que hay que actualizar una es de tremenda importancia para las empresas de cualquier naturaleza y para la economía en general. Nos referimos a la doble tributación o el pago de la cesantía y de las pensiones.

La gran y creciente infor­malidad en el sector de las mi­cro y pequeñas empresas, no se deriva de los impuestos, co­mo muchos creen. Se deriva de costo de la seguridad social. Muy pocas de esas empresas soportan tener que pagarle al trabajador un seguro médico, una pensión y además cesan­tearlos al terminar su trabajo.

Tampoco las medianas em­presas lo soportan, aunque so­breviven a base de pagar sala­rios de miseria.

¿Como podemos ser com­petitivos bajo esas condiciones laborales a la que se suma un precario servicio eléctrico y un régimen cambiario con sesgo anti exportador?

Es difícil domar caballos. A veces los domadores caen y vuelven a montarse hasta que el animal este controlado.