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Puntos de vista miércoles, 23 de septiembre de 2020

“EX FACTO ORITUR IUS”

Justicia en tiempo de Covid

ALEJANDRO A. MOSCOSO SEGARRA

 En ocasión del editorial de es­te prestigioso medio del jue­ves 17 del mes el curso titulado “La justi­cia virtual llego para que­darse” quise hacer estas re­flexiones. En el año 2002, me desempeñaba como gerente de formación y ca­pacitación en la Escuela Nacional de la Judicatu­ra; el actual presidente de nuestra honorable Supre­ma Corte de Justicia Luis Henry Molina, ocupaba la dirección de esa prestigio­sa institución de altos es­tudios. Para entonces su director articulaba un am­bicioso proceso de capaci­tación online, sincrónico y asincrónico, nunca vis­to en nuestro país dirigido a todos los jueces. En ese entonces albergaba en mí y en algunos jueces cierta resistencia a ese sistema, en el entendido de que el desarrollo de las compe­tencias y habilidades de un profesional del dere­cho y, con más razón, de uno que tendría una de la funciones más delicadas y complejas de la humani­dad (el rol de juzgar a los demás), solo debía reali­zarse de manera presen­cial. Más tarde la direc­ción de la Escuela, realizo procesos de capacitación a nivel nacional e interna­cional, donde asimilamos la importancia de esos procesos de formación, que hoy son una realidad en todo el mundo.

Dieciocho años des­pués, en medio de una crisis mundial, sin paran­gón, ocasionada por una pandemia que ha impac­tado en todos los órdenes el desenvolvimiento de las sociedades, donde el sis­tema judicial no es ajeno a esta realidad, le corres­ponde al ex director de la ENJ y actual presidente de la SCJ, Magistrado Molina Peña, liderar un proceso más complicado que el de la Escuela, en el marco de un nuevo esquema de ges­tión de justicia.

Como hemos visto por los medios de comunica­ción, desde el Poder Judi­cial se articulan unas me­didas que vienen a dar respuestas adecuadas a este estado de crisis, por ejemplo: las audiencias virtuales de medidas de coerción ante las oficinas de atención permanente; el depósito de documen­tos, el conocimiento de las sesiones del pleno de la Suprema donde se dis­cuten los expedientes, en salas reunidas, que tienen un segundo envió; las se­siones del Consejo del Po­der Judicial, entre otras medidas. Así mismo ve­mos cómo el Tribunal Constitucional Dominica­no y el Tribunal Superior Electoral han implemen­tado algunas medidas en este sentido.

Estoy seguro de que las medidas asumidas por el Poder Judicial para dar respuesta a la situación de la necesidad del distan­ciamiento social para pre­venir el contagio del CO­VID 19 entre los usuarios del sistema de justicia, una vez pase esta lastimo­sa realidad —porque to­do pasa—, serán acciones que quedarán implemen­tadas en nuestra admi­nistración de justicia. Por parte de los jueces, estimo que no habrá mayores di­ficultades, la ENJ desde sus orígenes se preocupó por crearles conciencia y darles las competencias en el uso de las TIC en la administración de justi­cia. Sin pretender imitara a Julio Verne, no estamos lejos de que una fase im­portante de los procesos judiciales se efectúen por medio de la inteligencia artificial.

La administración de la justicia en estos tiem­pos debe estar pensada so­bre un mayor manejo de las TIC, lo que tributará a favor de que sea más abierta, efi­caz, efectiva e innovadora. Por esta razón se impone, desde los distintos ámbitos de la comunidad jurídica nacional, auspiciar una transformación de la men­talidad y de la cultura de todos los actores del siste­ma de justicia dominica­no.

Como dirigía Einstein: “Las Crisis son oportuni­dades para resolver con­flictos”.