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Puntos de vista viernes, 07 de agosto de 2020

El bulevar de la vida

Brecha digital y barbarie

  • Brecha digital y barbarie
Pablo McKinney
Santo Domingo, RD

Tan grave es la crisis que abate al país, que ya ni siquiera podemos ver la luz al final del túnel porque el túnel fue demolido por los efectos de la pandemia.

Para tener una idea de la magnitud de la tragedia, anotemos que Estados Unidos tiene hoy más de 54 millones de desempleados, y ha perdido un tercio de su riqueza, en una caída solo comparable con la del año 1947, luego de la Segunda Guerra Mundial. Mientras, España ha sufrido una contracción económica de 22% que supera la de los años terribles de la guerra civil de 1936. En el caso de Dominicana, nuestros actuales indicadores socioeconómicos, como el crecimiento, el desempleo, la pobreza, nos devuelven al año 2004. Pero hay más.

Las medidas de distanciamiento social por el coronavirus han convertido en imprescindible la comunicación virtual, pero esta no es posible sin Internet.

He ahí la urgente necesidad de eliminar la brecha digital. Por esa brecha, por su culpa, “por su mismísima culpa”, no es posible que la educación pública ni el servicio de Justicia, por ejemplo, puedan ser ofrecidas de manera virtual.

Para tener una idea de nuestro atraso en el tema, recordemos que según la ENDESA de 2015, para entonces, apenas el 24.2 de los hogares dominicanos tenía acceso a Internet, que es la herramienta que, -como antes ocurrió con la alfabetización o el servicio eléctrico -  separa a la civilización de la barbarie.

Tanto Indotel como las telefónicas, encabezadas por Claro y Altice, han sido reincidentes en sus esfuerzos por llevar Internet a las comunidades donde el servicio no existe o es precario, pero los concejos edilicios y/o sus alcaldes han frustrado más de una iniciativa. Por eso, la negociación con el poder municipal no puede ser cosa de telefónicas o de Indotel, sino del mismísimo jefe del Estado.

 No pueden ser virtual la educación no universitaria ni la Justicia, ni es posible llevar los exitosos centros tecnológicos comunitarios (CTC) a otras localidades, si parte del país vive todavía en la barbarie que nos aleja de la civilización, y que hoy recibe el tecnológico nombre de BRECHA DIGITAL.

Entonces, es el tiempo de las soluciones. A grandes males, grandes corazones; que es la patria, joder, es la patria.