Opinión

AGENDA SOCIAL

Enfrentar la violencia contra la mujer

Margarita CedeñoSanto Domingo

Se necesitaron muchas décadas y un gran número de movilizaciones promovidas por la sociedad civil y los movimientos de mujeres, para que la erradicación de la violencia de género se incluyera en las agendas políticas nacionales e internacionales.

Las mujeres hemos pagado un alto costo para que se reconozca nuestro derecho inalienable a una vida sin violencia. A pesar de que se ha avanzado mucho desde que en 1995 el mundo adoptara la Plataforma de Acción de Beijing, aún persiste la violencia en contra de millones de mujeres en todo el mundo, en la forma de violencia física, económica y emocional.

La violencia contra la mujer sigue siendo un flagelo que estamos obligados a enfrentar, por el bienestar de esta generación y las que nos seguirán. Para ello, hace falta que las mujeres asumamos un rol de liderazgo más preponderante, que elevemos nuestras voces desde lo público, porque nosotras sabemos mejor que nadie cómo se manifiesta la violencia de género y qué debemos hacer para enfrentarla.

El primer paso para asegurar que exista una agenda política que beneficie a la mujer es apoyar las aspiraciones políticas de quienes han presentado una oferta político-electoral afín con las aspiraciones femeninas.

Hay que asegurar que en los distintos niveles de gestión pública haya personas comprometidas con el combate a la violencia contra la mujer y con las demás realidades sociales que perpetúan la desigualdad de género: el embarazo adolescente, el matrimonio infantil, la desigualdad salarial de género, la pobreza, y otros más.

Es necesario, en segundo lugar, generar un conjunto de políticas públicas focalizadas cuyo objetivo sea eliminar los obstáculos que enfrenta la mujer por el solo hecho de ser mujer. Por ejemplo, a nivel mundial, por cada 100 hombres que viven en pobreza extrema, hay 122 mujeres en la misma situación, lo que significa que las políticas de combate a la pobreza extrema deben asegurar un mayor enfoque hacia la mujer, que es la que más incide en la nutrición, la salud y la educación de los miembros del hogar.

De igual manera, está claro que la educación y la independencia económica de la mujer son factores fundamentales para que disminuya la probabilidad de que una mujer sea víctima de violencia de género.

El enfoque focalizado debe adoptarse desde todos los programas sociales que implementa el Gobierno, pero a la vez, debe convertirse en una línea de acción común para todas las instituciones públicas, los organismos internacionales y las Organizaciones No Gubernamentales, que de alguna manera u otra gestionan proyectos públicos.

La igualdad de género debe ser un enfoque de trabajo transversal en materia de presupuesto público, para asegurar que los proyectos que aporten al desarrollo integral de la mujer siempre dispongan de los recursos necesarios para realizarse.

Evidentemente, hay un factor cultural que dificulta el combate a la violencia contra la mujer, porque una parte de la sociedad de corte machista, aún se empeña en imponer unos cánones que perpetúan el sufrimiento de muchas mujeres en nuestro país.

Es una realidad que hay que combatir desde la educación, con el apoyo de los medios de comunicación y aprovechándonos de la industria cultural dominicana, para que queden atrás muchos estereotipos y prejuicios que frenan el avance de la agenda a favor de la mujer.

Hay miles de acciones que son necesarias para que la mujer siga avanzando en nuestra sociedad, no caben en estas líneas, pero se reflejan en la férrea voluntad de muchas mujeres que están dispuestas a luchar por la igualdad de las mujeres desde todos los ámbitos y ante cualquier escenario.

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