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Puntos de vista sábado, 07 de diciembre de 2019

SONDEO

¿Por qué insistir?

  • ¿Por qué insistir?
Luis Encarnación Pimentel
modestomatias@gmail.com

El candidato del PLD y del oficialismo, Gonzalo Castillo, ha ofrecido público apoyo a la JCE y está de acuerdo con que el órgano de elecciones vuelva a implementar el controversial sistema de votación electrónica. Lo primero, es oportuno; y lo segundo, entendible. Puesto que  por las razones y acciones que fueren (¿), el hoy candidato morado fue el gran beneficiado con la aplicación del cuestionado sistema de votación, que en principio se dijo que sería usado a modo de prueba. Al margen de la vulnerabilidad de un sistema que no está en la ley, como el manual y físico, y de un posible aprovechamiento de quien maneje poder y recursos, el solo hecho de que en las primarias de octubre ocurrieran muchas y notables irregularidades, era motivo de sobra para que la autoridad electoral no volviera -ni insistiera hasta la tozudez- con algo que contribuyó a formalizar la división del PLD y a enrarecer el ambiente político del país. Aunque la JCE -que carga pesado- quiera agilizar las cosas y salir airosa de un proceso muy complejo como el próximo, debe cuidarse de exponer su imagen y de que el factor credibilidad ruede por el suelo, ya contradiciéndose o tomando decisiones que, por negadoras de derechos de votantes y de candidatos, terminen siendo declaradas inconstitucionales. La Institución y su pleno no están solo para organizar los comicios, sino para garantizar que la democracia se ejerza a plenitud, propiciando el respeto estricto de la voluntad del votante y que el resultado sea realmente el expresado en las urnas, nunca el producto de un fraude. Si algo no convence a opositores ni a muchos otros -mejor aterra- del sistema automatizado en el que aquí la JCE y el sector oficial insisten, aunque en Alemania y varios países ha sido desestimado, es que el control de la decisión del votante no lo tiene este, sino una máquina (?). A partir de ahí, puede suceder cualquier cosa, sin mucha oportunidad de reclamos ni de que los mismos sean escuchados. Está más que demostrado, después del palo dado... nadie lo quita. La JCE debe entender que hay insistencias -y” coincidencias”- que mueven a determinadas sospechas, de lo que también debe cuidarse todo árbitro. Y en vez de condicionar, el PRM debió rechazar de plano el voto automático, para evitar riesgos de verse en el espejo de otros. Ya es muy tarde para “auditar” lo pasado, cuyo hallazgo no sería otro que el de: “todo bien”, legitimando cualquier eventual o real tropelía contra la voluntad popular. Luis, ¿acaso no hay riesgos de repetir la historia?