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Puntos de vista viernes, 04 de octubre de 2019

COLABORACIÓN

¡Sangre Nueva!

Cristóbal Deschamps

El momento es para razonar el sentido estadístico de los hechos que deben prevalecer en la vida pública, tanto más, cuanto que, las circunstancias, demandan que predomine o sobresalga ese valor de cara al próximo domingo.

Entonces, es de capital importancia saber cómo actuar para justificar el civismo que debe preponderar a la hora de estimar que “en este país de nuestros amores y de nuestros dolores”, hemos proyectado el cambio como elemento fundamental o de auténtica “filosofía revolucionaria”.

Esto lo explica el hecho de que la hora solo sirve o para colocar al país en manos trémulas e imprecisas, o entregarlo a la esperanza de evitar el retroceso. Y para evidenciarlo, complace afirmar, que a la hora de probar naranjas, es bueno distinguir cuales son las verdes y cuales las maduras; cuales, las dulces y cuales, ¡por favor!, las que pican en la garganta y afectan al corazón. ¡Simple!.

Por ejemplo, Danilo Medina soporta la afirmación de que su gestión alcanza la calidad de ¡inmensa!, si fuere necesario juzgar la verdad, así como suena, a la hora de calificar su gestión en términos de sus más exigentes detalles. Entonces, si está escrito que “pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos”, queda establecida y hasta científicamente homologada “la influencia recíproca entre dos individuos que están en contacto”.

Tal es la conceptualización que proyecta la certeza de que Gonzalo Castillo es el candidato ideal del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y tal es la razón por la cual ese partido retendrá el poder el próximo año. Sus virtudes están ahí, justo al lado de la historia que lo registra como el mejor ministro de Obras Públicas y que lo espera para hacer lo propio como formidable Jefe de Estado.

Y por ósmosis están precisamente reciprocadas en la metáfora del hombre, Danilo Medina Sánchez, quien además de romper con vulgaridades y absurdos esquemas a lo largo de su mandato, razonó con espíritu sereno hasta concluir que será a Gonzalo Castillo a quien le cederá la antorcha, para así convertirse en nuestro Presidente Constitucional de la Republica sobre el acierto y axiomática conclusión: ¡Sangre Nueva!