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Puntos de vista miércoles, 10 de julio de 2019

ORLANDO DICE

Retraso inexplicable

  • Retraso inexplicable
Orlando Gil
gil@claro.net.do/@orlandogildice

El PRM o la comisión encargada de adecuar los estatutos a la Ley de Partidos hicieron el trabajo. Quienes conocen la pieza dicen que llenaron el cometido.

El nuevo reglamento debió haber sido presentado en la convención del pasado domingo, pero al final solo se conocieron cinco resoluciones.

Algunas situaciones de carácter marginal provocaron que el grueso de los cambios se guardara para más adelante. Otra convención, pero hasta ahora sin fecha, o la vieja  costumbre de no cumplir los plazos.

Incluso se atribuye -en parte- al incidente relacionado con el Comité Internacional, un organismo que se niega a desaparecer.

Los partidarios del CI creen haber ganado la lucha, y Manuel Durán y Margarito de León celebran su triunfo, sin advertir que esa instancia no tiene función.

Cuando se conozca y apruebe el resto, el Comité Internacional desaparecerá, como muchas otras rémoras del antiguo PRD.

Por ejemplo, se encogerá la dirección y dejará de existir la aberración de 25 vicepresidentes e igual número de subsecretarios.

A lo sumo tres de cada uno.

Habrá que ver cómo se reacciona ante el propósito, pues no es fácil quitar poder, categoría, a quienes consideraban la posición de vicepresidente o de subsecretario como derecho adquirido.

El PRD desde los tiempos de José Francisco Peña Gómez era un partido de jefes, y el PRM no quiso diferenciarse en ese aspecto.

Este corte de vicepresidentes y subsecretarios será un avance, y no solo porque se tendrá una dirección más manejable, sino porque además se hará justicia.

Cuentan que las vicepresidencias y las subsecretarías fueron obras del fatídico vaciado y un reparto artero de los grupos.

¿Podrá alegarse retroactividad para preservar ese orden? Habrá que ver cómo reaccionan los afectados, pues calladamente se critica la derogación del artículo 116 en mitad del proceso.

Si como vicepresidente o subsecretario se puede aspirar a un cargo electivo, nadie querrá perder el título si el título sirve a sus fines.

Lo nuevo lleva tiempo, y sí que lo lleva, ya que listos los estatutos, se aguanta su ratificación en asamblea por necedades.