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Puntos de vista martes, 23 de abril de 2019

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Las razones de Washington

  • Las razones de Washington
Carlos Alberto Montaner

Cuba está detrás del horror venezolano. Y, como en todo el ámbito del socialismo del siglo XXI, del que quedan Bolivia y Nicaragua, solamente un puñado de descerebrados creen las consignas marxistas-leninistas.

Así piensan John Bolton, Mike Pompeo, Elliott Abrams y los cubano-americanos Marco Rubio y Mauricio Claver- Carone. Todos saben qué ocurre en Venezuela y la importancia de Cuba como el poder detrás del trono.

El problema es cómo enfrentarlo. Han llegado hasta pedirle a Raúl Castro que abandone a su presa venezolana. Al parecer ese mensaje lo llevó el príncipe Charles en su sorprendente viaje a Cuba. Es lo que Abrams trasmite a sus interlocutores de Cuba y Venezuela.

Pero Cuba está dispuesta a pelear hasta el último venezolano. Su sistema es demasiado improductivo y requiere de otra nación para sobrevivir. Durante 60 años han aprendido que sus adversarios cambian o se cansan.

Ante estos hechos, John Bolton, asesor de Seguridad de Donald Trump, el 17 de abril, en Miami, reveló las medidas que USA adoptará contra Cuba, Venezuela y Nicaragua, las tres naciones que hoy constituyen el imperio del mal. Washington impondrá sanciones económicas incluidas en la Ley Helms-Burton aprobada durante la administración demócrata de Bill Clinton. Esa ley, promulgada por el Congreso y el Senado norteamericano, advierte que cualquier país que haga negocios con Cuba que involucren propiedades de estadounidenses confiscadas por la revolución comunista, pudiera enfrentarse a demandas ante tribunales norteamericanos.

Asimismo, limitará las remesas y las visitas de los emigrantes cubanoamericanos a los niveles que tuvieron durante el gobierno de Bush (hijo), e impone un período de seis meses sin atracar en Estados Unidos a barcos que toquen previamente suelo cubano.

Realmente esas son razonables medidas tácticas de mantenimiento de una semihostilidad, pero no conducen al fin de las dictaduras cubana y venezolana.

Para alcanzar esos objetivos es importante alinear a todos los factores, y eso sólo puede hacerlo Estados Unidos si habla en serio cuando afirma que se “reserva todas las cartas”. Ningún actor internacional de primer orden (Canadá, Grupo de Lima, Unión Europea, OTAN) le negaría a Washington su respaldo para eliminar a unos estados forajidos dedicados al narcotráfico y las conspiraciones antidemocráticas.