PASADO Y PRESENTE
Isla Hispaniola
Los dominicanos familiarizados con la historia nacional saben que Cristóbal Colón, maravillado por la belleza de nuestra isla, y debido a que la misma le recordaba ciertas regiones de España, la bautizó con el nombre de Española. Asimismo, se sabe que hacia 1516 Pedro Mártir de Anglería publicó la primera versión en latín de su “Décadas del Nuevo Mundo”, y que probablemente utilizó Hispaniola como equivalente latino de Española. Al decir del historiador Leónidas García Lluberes, Hispaniola resultó ser una “caprichosa latinización del legítimo nombre de Española”. Durante la época colonial, conviene precisar que quienes escribieron en torno a nuestra isla, ora en español, francés o inglés, nunca emplearon el vocablo Hispaniola. Es más: después que el territorio isleño se escindió en dos comunidades etno-culturales diametralmente contrapuestas, el Santo Domingo francés en la parte occidental; y el Santo Domingo español, en la parte oriental, la isla continuó conociéndose simplemente como Santo Domingo. ¿De dónde, pues, preguntarán no pocos ha surgido la voz Hispaniola? Algunos se sorprenderán al saber que se trata de un término anglicanizado y que fue a partir de 1933 cuando el Gobierno Militar que rigió a los dominicanos durante el período 1916-1924, a través de una institución norteamericana especializada en nombres geográficos (la U. S. Board on Geographic Names), de manera unilateral decidió y recomendó cambiar a Hispaniola el nombre de la isla con el fin de estandarizar su uso cartográficamente.
Santo Domingo y Haití. Al margen de que los europeos dieron a la isla el nombre de Santo Domingo, y que de “Domingo” deriva el gentilicio de los dominicanos (el colectivo criollo que surgió como resultado del mestizaje de europeos, taínos y africanos), es evidente que, en el plano internacional, desde el siglo XIX, se ha originado una confusión en virtud de que para los haitianos la isla responde al nombre de Haití, mientras que para los dominicanos, en cambio, el nombre es Santo Domingo. En razón de esa dicotomía fue que, el 7 de mayo de 1918, las autoridades del gobierno interventor dirigieron una circular a los gobernadores provinciales del país en la que les comunicaban su decisión sobre el nuevo nombre de la isla, al tiempo que solicitaban la opinión de ellos y de las personalidades más connotadas de cada demarcación provincial. A continuación, el texto in extenso de la referida circular:
“Señor: En la actualidad existen algunas confusiones en el sentido geográfico causadas por los distintos nombres con que se denomina esta isla.
“Es denominada en algunas enciclopedias y otras autoridades la ‘Isla de Haití’ o ‘Santo Domingo’. Estos nombres son aplicados indistintamente a las dos repúblicas situadas en la misma Isla.
“Con el fin de evitar estas confusiones, ha sido propuesto por el ministro americano y el gobernador militar, recomendar a la Sociedad Geográfica de los Estados Unidos cambiar la denominación de la Isla por su nombre antiguo, o sea HISPANIOLA, y considerando buena esta idea se desearía conocer su opinión a este respecto, así como también la de aquellas personas más connotadas de su provincia.
“Una exposición igual ha sido enviada a cada gobernador provincial.
“Atentamente le saluda,
“Departamento de lo Interior y Policía.
“J. H. Pendleton, Brigadier General U.S.M.C., Acting Military Gober. Santo Domingo”.
La reacción de los intelectuales. A raíz de la circular que antecede, la intelectualidad dominicana de inmediato elevó su voz de protesta y rechazó tal proposición en virtud de que Hispaniola nunca fue designación oficial de nuestra isla y porque, además, aún prevalecía el nombre original de Santo Domingo, consignado en nuestra Carta Sustantiva desde 1844. La propia circular del gobierno interventor incurrió en error al sostener que “el nombre antiguo de la isla era Hispaniola”, pues tal afirmación era inexacta debido a que los nombres indígenas de la isla fueron Bohío, Haití o Quisqueya, mientras que los nombres europeos, que sustituyeron la toponimia aborigen, fueron solo dos: Española, primero, y Santo Domingo, después. Llegará el día, sin embargo, en que será menester enfrentar la cuestión del nombre de la isla, pero semejante temática tendrá que ser abordada de manera conjunta por los gobiernos de Haití y República Dominicana, toda vez que es a ambos Estados a los que corresponde decidir sobre el nombre común que debe ostentar el territorio insular que compartimos haitianos y dominicanos. Continuaré con el tema...