Opinión

EN LONTANANZA

Maravedíes, letrados y reyes católicos

Henry Mejía OviedoSanto Domingo

Una queja constante alrededor de la educación en República Dominicana se dirige hacia la forma aburrida en que se imparten las materias por parte de muchos profesores y maestros, quienes simplemente entregan formularios y apuestan por la memoria de un muy reducido número de personajes y hechos históricos relevantes.

La enseñanza de la historia no tiene que ser aburrida, sino motivo de curiosidad y estímulo al pensamiento propio y la creatividad. No se trata de enseñar a memorizar, lo cual dicho sea de paso es un absurdo semejante a enseñar a respirar, sino de enseñar a pensar con independencia y espíritu indagador.

Imaginen que un buen profesor de historia, de esos que no recita lecciones, sino que apuesta por cultivar la inteligencia de sus alumnos, lleva al aula el libro Cedulario de la Isla de Santo Domingo, volumen II, 1501-1509, referido al gobierno de Nicolás de Ovando, compilación de Fray Vicente Rubio, O.P, con prólogo de Raymundo González, publicado por el Archivo General de la Nación en el año 2013. Imaginemos que, ante la mirada curiosa de sus alumnos abra el tomo en la página 278 y seleccione para leer en el aula la Real Cédula número 441, emitida en Medina del Campo, por los Reyes Católicos, con fecha 22 de octubre de 1504.

El contenido del documento es muy concreto. Por ese medio los Reyes Católicos ordenan a Ovando, “gobernador de la isla y tierra firme del mar Océano”, que pague de los fondos pertenecientes al reino la cantidad de 50,000 maravedíes anuales, durante el tiempo que sirviese en esos parajes el “letrado de justicia” que les ha sido solicitado.

Dicho así, no da para mucho más el dato aportado, pero el buen profesor de historia al que nos referimos marcará la diferencia y pondrá a pensar a sus alumnos con las siguientes preguntas: ¿Se trataba de un buen salario? ¿Qué era un maravedí y a cuántos euros equivaldría hoy? ¿Pagaban bien o mal los Reyes Católicos a quienes enviaban a representar sus intereses tan lejos y en medio de tantos peligros?

Buscado los datos requeridos, para lo cual podrían apoyarse los estudiantes en Internet y otros libros, incluyendo el ya citado, los resultados serían asombrosos, de enorme actualidad y asombrosos:

Un maravedí fue una antigua moneda de cobre española, usada entre los siglos XII y XIX, que fue también empleada como unidad de medida. Tuvo curso legal, en la Edad Moderna, desde los tiempos de los Reyes Católico, hasta el reinado de Isabel Segunda. Fue sustituido por el céntimo del real, con la equivalencia de 17 maravedíes, 50 céntimos de escudo.

Según estudios realizados, la posesión entonces de 5,000 maravedíes ubicaba a una persona de la época de Ovando entre lo que sería alguien de clase media baja. La posesión de más de 20,000 maravedíes, significaría la pertenencia a la clase media alta, lo que permitiría la dispensa de tener en casa una ballesta de acero, una espingarda con 150 pelotas o proyectiles, y 20 libras de pólvora.

De acuerdo a los valores de 1480, un maravedí sería hoy el equivalente de 16 euros, por lo tanto, el salario anual del letrado solicitado por Ovando sería de $800,000 euros, o RD$43, 568, 000, mucho dinero para una época y en unas condiciones donde existía la esclavitud y la servidumbre.

¿Se motivarían o no nuestros alumnos a buscar y comentar estos datos? Ese es el tipo de enseñanza que necesitamos.

Miembro Titular JCE y presidente Ateneo Dominicano

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