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PUNTO DE MIRA

Llegar a Pekín en tren

Después de agotar una buena estada en Xian, la capital antigua de China y centro de su pasado, marchamos en tren hacia Pekín, la capital de la República Popular China. Habíamos estado hospedado en el hotel Westin Xian donde las habitaciones no tienen números consecutivos, cuenta con su propio museo y un magnifico gerente que se ocupa de sus clientes. Tardamos más de una hora llegar a la estación del tren porque los choferes se manejan mal. No usan las luces direccionales y son muy agresivos. Queríamos comprobar la eficiencia del sistema ferroviario chino. La estación de Xian está mal diseñada. No se pueden arrimar con vehículos y tenemos que arrastrar el equipaje hasta el punto de embarque. Muchos ciudadanos cargan además con cajas que asumimos son regalos porque estamos a finales de año.

La navidad en China no es tradición aunque vimos decoración alusiva a la festividad en algunas tiendas, hoteles y temas alusivos en algunas avenidas, sobre todo en Hong Kong. Aquí la fiesta grande es el Año Nuevo Chino que este año se celebra como 4715 según su calendario. Es una celebración familiar tradicional. Al entrar a la estación hay que presentar los pasaportes y luego comprar los tiques. Tienen el mismo control de seguridad que en los aeropuertos, con registro corporal incluido. La estación tiene más de 500 metros de largo y es un hervidero humano. El sistema ferroviario se ha ido superando. El tren bala hasta Pekín está en servicio desde hace cinco años y cubre los mil 200 kilómetros en unas cinco horas, con algunas paradas. Las atenciones son eficientes. Nos habían aconsejado comprar alimentos porque no brindaban nada a bordo, pero era falso. Sirvieron unas cajitas con golosinas ligeras. En Xian sentimos algo de la contaminación ambiental, pero a medida que nos acercábamos a Pekín el ambiente se tornaba indescriptible. En algunos puntos casi no se podía ver el exterior. El azul del cielo es una poesía urbana. A ambos lados de la vía se percibían muchos edificios. Se dicen que son urbanizaciones nuevas de un fracasado proyecto urbanístico. El negocio de bienes raíces toma impulso en la capital por el crecimiento económico y una respuesta moderna a saturación urbana.

Es llamativa presencia de los servicios de comida rápida de marcas americanas. También la gran cantidad de vehículos de lujo que compiten en las calles con las motoristas.

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