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FUERA DE CÁMARA

A un amigo caído

Una corte federal de La Florida ha encontrado culpable de mala práctica médica y fraude contra el Tesoro al médico dominicano Salomón Melgen, uno de los oftalmólogos más renombrados de los últimos años y reconocido por la sociedad científica estadounidense como una eminencia por sus avances en la delicada cirugía del vítreo y de la retina.

El Gran Jurado ha llegado a una conclusión muy penosa y degradante para el doctor Melgen, para su familia, para sus amigos y para sus miles de pacientes de todas partes del mundo que por décadas viajaron a West Palm Beach a tratarse sus dolencias oculares con un especialista laureado por la Universidad de Harvard.

Ejerciendo su especialidad con destreza académica, Salomón Melgen ganó una impresionante clientela a lo largo y ancho de los Estados Unidos --y su fama trascendió fronteras--, porque nadie como él realizaba implantes de retina y aplicaba procedimientos novedosos para el tratamiento eficaz en el diagnóstico del trastorno de la degeneración macular húmeda.

Aquí intentó operar a Balaguer contra la ceguera, pero cuando lo llamaron era demasiado tarde.

Esta enfermedad ocular ataca mayormente a las personas de edad avanzada, y por residir y ejercer Melgen en la más exclusiva zona de retiro de los grandes multimillonarios -- como Palm Beach--, fueron sus pacientes figuras de renombre e intervino a líderes políticos del primer nivel, como a George Bush padre, a legisladores, a deportistas famosos y a personalidades del arte y la cultura.

Ganó fama y fortuna En el ejercicio liberal de su profesión no sólo se convirtió en una celebridad científica sino que también se hizo multimillonario y alcanzó influencia social y económica con grandes inversiones en Wall Street, la bolsa de valores de Nueva York.

Fue amigo del presidente Bill Clinton y de su esposa Hillary y donante de los principales candidatos demócratas.

De sus vínculos políticos surgió una estrecha amistad con el senador de New Jersey, Bob Menéndez, que es sin duda el objetivo central de este entramado con ribetes políticos de gran calado.

Bob Menéndez es el hispano de mayor rango y jerarquía en el Congreso de los Estados Unidos y actualmente preside el poderoso Comité de Asuntos Exteriores del Senado, una posición clave para la aplicación de la sensitiva política exterior de la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Descendiente de exiliados cubanos y de origen humilde, Menéndez cayó en las garras del Halcón desde que comenzó a adquirir un liderazgo imprevisto en la bancada demócrata del Senado hasta llegar a presidir el influyentísimo Comité de Asuntos Exteriores, reservado siempre a los grupos de mayor poder político de Washington.

Surgen los demonios Desde que comenzó a aflorar la posibilidad de asumir ese Comité, contra Menéndez surgieron todos los demonios… Se descubrió que tenía una relación de amistad primaria con Melgen, pero resulta obvio que el vínculo afectivo de un senador con un médico prestigioso que al propio tiempo es su oftalmólogo, no constituye un delito.

La trampa, sin embargo, había que buscarla por esa vía, y es así como se inicia una investigación secreta del Departamento del Tesoro en procura de probar que Melgen incurrió en el delito de fraude por evasión de impuestos. Más adelante se encontraron otras muchas implicaciones conexas, como la mala práctica médica en detrimento de decenas de pacientes.

Posteriormente --¡bingo!--, hallaron pruebas de visitas de Bob Menéndez a una villa de Casa de Campo, en La Romana, invitado por Melgen y transportado en su jet privado, para aderezar la acusación con prostitutas incluidas y atribuirle al legislador influenciar el Departamento del Tesoro para que cesara la persecución contra su amigo… Menéndez será procesado en julio por un Gran Jurado Federal.

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