Opinión

Se le peló el billete

Con la homologación del acuerdo entre la Procuraduría General de la República y Odebrecht se inicia una nueva etapa en la investigacion del más grave escándalo de corrupción que se conoce en el país, y se abre la posibilidad de instrumentar expedientes robustos y bien estructurados que permitan a la Justicia aplicar sanciones ejemplares a quienes entregaron y recibieron sobornos.

Mediante este acuerdo -que tiene el mismo espíritu de los alcanzados por los Estados Unidos y Brasil-, Odebrecht no sólo deberá resarcir con 184 millones de dólares los daños materiales y morales causados a la República Dominicana, también se compromete a identifi car las obras que le fueron adjudicadas mediante sobornos y a las personas físicas y jurídicas que facilitaron la acción dolosa.

Por igual, tiene la obligación de precisar los montos entregados y los mecanismos fi nancieros utilizados. Y sus ejecutivos --tanto locales como extranjeros--, están obligados a prestar declaraciones y a entregar cualquier documento o medio de prueba relacionado al pago de sobornos. Además, Odebrecht debe suministrar los acuerdos fi rmados con el Ministerio Público de Brasil y con los Estados Unidos y las declaraciones hechas por los ejecutivos y colaboradores bajo los acuerdos de colaboración individual.

A pesar de todo ello, el llamado movimiento verde rechaza el acuerdo y reclama la destitución del procurador Jean Alain Rodríguez. La razón es simple: no le interesa el fi n de la impunidad ni de la corrupción como proclama, y muy por el contrario necesita preservar el actual estado de este caso para instigar una crisis política que debilite al Gobierno y al Presidente Medina, su real propósito.

Porque si algo queda claro en todo el proceso social y político relacionado al caso Odebrecht, es el discurso hipócrita de esta gente… De ella salen peticiones de sanciones a los corruptos, pero lo que realmente anhela es que este caso se prolongue en el tiempo para incubar un malestar social.

Saben que si al llegar el verano el Ministerio Público ha sido capaz de armar un expediente sólido donde fi - guren personas de diferentes estratos sociales y colores partidarios y que ocupan o han ocupado posiciones en diferentes poderes públicos, ¿a favor de qué o en contra de quién van a marchar los verdes cuando llegue el otoño…? Ese movimiento se nutre de gente buena que se mueve detrás de una consigna sana con la que se identifi ca cualquier dominicano decente, pero hace rato se descubrió quiénes mueven sus hilos. Los que están detrás tuvieron siempre el objetivo de enlodar al Presidente y tratar de provocar una crisis política que reeditara procesos como los vividos recientemente en Brasil y en Guatemala.

Hasta ahora han tenido el cuidado de no pretender arrastrar a Danilo Medina por el camino de los sobornos, y procuran vincularlo a Odebrecht sobre la base de alegaciones falsas de que habría fi nanciado su campaña a través de Joao Santana… Desde Brasil, Mónica Moura ---la esposa de Joao Santana--- les desbarató la estrategia con su declaración ante el juez del caso Lava Jato, ante quien afi rmó que Odebrecht ni ninguna otra empresa brasileña fi nanció campañas en la República Dominicana… Pero como esa gente sólo escucha la verdad que les interesa, no tardó en desacreditarla de la misma forma alegre como se oponen al acuerdo.

Cada día queda en evidencia la naturaleza de ese movimiento sedicioso que utiliza el mismo modelo de “Ocupied Wall Street”, de los Estados Unidos; del “15M”, en España, o de la llamada “Primavera Árabe”, en Oriente Próximo.

Su “modus operandi” pasa por el uso intensivo de las redes sociales para tergiversar o hiperbolizar los hechos, difundir noticias falsas o pura y simplemente mentir con el objetivo de nutrir la indignación social y provocar inestabilidad… Son los mismos “anti-sistema”, padres legítimos de movimientos populistas como: Podemos, Zyriza o de fenómenos políticos como Bernie Sanders o el propio Donald Trump… … En América Latina llevan más de “un golpe light”… Por eso nadie debe llamarse a engaño. El objetivo primario de quienes se escudan detrás del verde no es luchar contra la impunidad y la corrupción sino hacerse con el poder político… Preferiblemente antes del 2020.

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