Opinión

PUNTO DE MIRA

Las palabras de Paz alborotan

El vicepresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Rafael Paz, ha dicho una de esas verdades que no se dicen. Entrevistado en un programa de televisión el vocero de la cúpula empresarial afirma que es incierto que en el país se paguen salarios bajos. Es más, dijo que la estructura salarial perjudica al sector empresarial. Si el vocero del Conep buscaba aplausos del sector empresarial quizás escuchó una grabación, porque esas son de las cosas que no se dicen. Ese tipo de discursos es impolítico y desafortunado. Presenta una cúpula empresarial insensible e indolente. El citado experto dijo que los salarios en el país no están por debajo de los países de la región, pese a que tiene una carga laboral más alta. Imagino que el señor Paz habrá realizado un estudio pormenorizado y equitativo. Es cierto que nuestro nivel de salarios está por encima de Cuba y Haití. Si es así la comparación le salió bordada. Para cubrirse le atribuye las faltas al Gobierno. Él dice que la aseveración de los salarios bajos procede del sector gubernamental y por ahí deriva su plegaria. Llama a las autoridades a la discusión de los pactos eléctrico y fiscal, y la formalización de la economía para que el sector productivo nacional genere más y mejores empleos. Y no se queda ahí, para que se vea que su encono es contra las autoridades gubernamentales y no contra los empleados y sindicalistas añade a sus juicios las quejas que han formulado algunos sectores como la justicia y la Junta Central Electoral porque les ha tocado una baja asignación presupuestal. El señor Paz entiende que los salarios en el país son justos y correctos. Es culpa del gobierno que no haya un sector productivo que genere mejores empleos y la falsa impresión de lo que perciben los trabajadores se debe a la maledicencia oficial, pero es incierto. Creo que el vocero del Conep confunde deseos con la realidad. En su imaginación cree ver altísimos salarios de los trabajadores que no saben qué hacer con tan jugosos ingresos. Es hasta posible que pensara en elaborar una ley para que los trabajadores donaran la mitad de sus salarios para ayudar a la recuperación del sector empresarial. El señor Paz debe pensar bien en el origen de la desigualdad social, de la violencia callejera y los problemas intrafamiliares. Esas afirmaciones no ayudan a la paz.

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