Opinión

Libra a libra, cero hambre

Margarita Cedeño De FernándezSanto Domingo

La situación de hambre y desnutrición de alrededor de 847 millones de personas en todo el mundo, es una de las preocupaciones más importantes de los organismos internacionales y de los Gobiernos de cada país afectado. Analizar y estudiar el efecto del hambre y la desnutrición en nuestra población, nos alerta sobre la urgencia de este asunto. Un niño afectado por hambre y malnutrición, está condenado a ser entre un 5% y un 10% menos productivo en su vida adulta, lo que cuesta a la economía mundial alrededor de 30 billones de dólares. Recientemente se celebró la 338 Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), durante la cual dicho organismo afirmó que “la región de Latinoamérica está en las mejores condiciones para erradicar el hambre”, ya que disponemos de los alimentos, los conocimientos y los recursos financieros necesarios para ello. Además, podemos afirmar que el recurso más importante del que disponemos para atender este flagelo, es la voluntad política de los Gobiernos y de las sociedades latinoamericanas, dispuestas a acabar con el hambre y la desnutrición. El concurso de la sociedad en la lucha contra el hambre y la desnutrición que padecen 1.2 millones de personas en República Dominicana, puede ser la diferencia a la hora de evaluar el éxito de las estrategias que el Gobierno dominicano ha dispuesto como política pública contra el hambre. Existe un sentimiento interesante en la ciudadanía dominicana, que es parte del activismo ciudadano positivo que debemos promover. En los últimos años, miles de ciudadanos dominicanos y organizaciones no gubernamentales se han dispuesto a ser agentes de cambio, aportando su solidaridad y su acción voluntaria al trabajo que se realiza desde las políticas sociales del Gobierno. Es por ello que, dentro de la estrategia “Cero Hambre” que lanzamos el pasado mes de octubre, hemos iniciado acciones para fortalecer la influencia del Banco de Alimentos de la República Dominicana, en la lucha contra la subalimentación. ¿Qué es el Banco de Alimentos? Una iniciativa de la Vicepresidencia de la República y de la Pastoral Social de la Iglesia Católica, en alianza con FAO, que busca llevar a los más necesitados aquellos alimentos no perecederos que no serán utilizados por establecimientos comerciales; y aquellos que la ciudadanía en general pueda donar. Es una iniciativa loable, que vincula el impulso de aquellos ciudadanos que sienten dentro de sí el deseo de ser solidarios, con la capacidad del Estado de focalizar las donaciones hacia las áreas necesitadas; y con la capacidad de la iglesia Católica, que sirve de instrumento de esperanza hacia los más necesitados. Craig Nemitz, director de Servicios de Campo del Global FoodBanking Network, quien estuvo recientemente en el país, nos planteaba que “los Bancos de Alimentos no son la respuesta al hambre, pero sí son una muy buena y eficaz herramienta para combatirla”. Los Bancos de Alimentos, de acuerdo a Nemitz, funcionan porque: 1) toda la sociedad está de acuerdo en que nadie debe pasar hambre; 2) son prácticos, eficientes y eficaces en la tarea de proveer alimentos, a la vez que tiene un efecto colateral de reducción de los desechos; 3) puede funcionar en escalas, desde las comunidades más pequeñas, hasta las ciudades más grandes; 4) es adaptable a cualquier cultura; y 5) no compite con los estamentos comerciales, al contrario, les ayuda. Ya hemos logrado disponer de un sistema de Banco de Alimentos que funciona con mucha eficiencia. Estamos en Santo Domingo y Santiago y queremos seguir expandiéndonos a otras provincias del país. Mensualmente, estamos colectando 20 toneladas de alimentos que la Pastoral Social distribuye a 26 organizaciones no gubernamentales, de reconocido prestigio en la labor de ayuda a los más necesitados, beneficiando así a miles de personas. Estamos manejando un volumen de productos apropiado. Ahora queremos despertar en los ciudadanos dominicanos el deseo de ayudar y ser solidarios con los más necesitados, a través de sus donaciones al Banco de Alimentos, para poder llegar a todos los que realmente lo necesitan. Si hay un valor que caracteriza a los dominicanos es la solidaridad. Con el Banco de Alimentos estamos uniendo ese deseo de ayudar con la necesidad de comer. Libra a libra, podemos lograr que en nuestro país alcancemos el objetivo de Cero Hambre. Así, nuestros ciudadanos y ciudadanas podrán ejercer sus derechos y cumplir sus deberes con la fuerza y dignidad que necesitan para aportar al desarrollo del país.

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