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UE: A más crisis mayor integración

El diario español El País trajo el pasado 5 de junio en su página 4, dos informaciones que dibujan un panorama apocalíptico para Europa; una describe el drama y la otra revela las interioridades de los órganos comunitarios y los líderes de la región que buscan soluciones definitivas a un problema que no solo tambalea a las economías más débiles de Europa, sino que ya comienza a preocupar hasta a los alemanes, por el temor de que las ráfagas de los vientos huracanados que vapulean a España, comiencen a deshojar sus árboles. La primera, que relata el escenario dantesco, y que aparece bajo el título: “Convocatoria de urgencia del G-7 ante agravamiento de la crisis en Europa”, da cuenta de que los ministros de finanzas de los 7 países más industrializados, convocaron para ese día y a toda prisa, una conferencia para tratar la crisis en la Unión Europea, la que se define como “un síntoma de la creciente alarma sobre las tensiones en la eurozona” provocada por la situación en España que está al borde de crear un pánico bancario que contagie a los demás países de la zona euro. En la otra información, la que describe la forma en que se puede enfrentar la crisis y que aparece bajo el encabezado: “Merkel y Barroso allanan el camino a la cumbre que reformará Europa”, se lee que “en estos tiempos convulsos, cada semana parece que está en juego la supervivencia de Europa”. Y cuando se habla de Europa no se trata meramente del espacio geográfico continental, sino de la unidad geoeconómica que conocemos como Unión Europea, que ha definido un mercado común, una moneda única e incluso una integración política que aun no se concreta. Ante la amenaza de la desintegración, la canciller alemana y el presidente de la Comisión Europea, Ángela Merkel y José Manuel Barroso, se han reunido antes que la Comisión como forma de “allanar el camino” para que algunas propuestas que procuran reformar la UE no encuentren resistencia. Las reformas propuestas se han ganado el calificativo de ambiciosas porque en ellas se incuban los gérmenes que empujarán la necesaria cesión de soberanía que requiere la consolidación de la integración, a la que están apostando para salvar a Europa. Revela la información a que nos hemos referido que Barroso “junto a los presidentes del Consejo Europeo, del BCE y del Eurogrupo, preparan un plan que gira en torno a 4 ejes: reformas estructurales, unión del sistema financiero, unión fiscal y unión política”, y que por su parte la Merkel “pretende arrancar a sus socios un acuerdo para aumentar la cohesión en la política económica europea, con la creación de un ministro de finanzas europeo y la cesión de más poderes al parlamento, la Comisión y el Tribunal de Justicia”. Visto el asunto como se plantea, queda claro que la integración no es solo un instrumento para alcanzar el desarrollo, sino que es útil además para enfrentar con éxito las crisis, porque el origen de ésta se produjo al margen de una integración que adolece aún de serias debilidades y grandes grietas que permitieron a Grecia y otros burlar los controles comunitarios.

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