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REFLEXIÓN DEL ALMA

Degeneración alarmante

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Leonor Porcella De BreaSanto Domingo

¡Nuestra nación está pasando por una etapa de degeneración alarmante! El dominicano se muestra desesperado al encontrarse dentro de un oleaje extremo de crímenes excesivos, en el ámbito de un círculo vicioso repetitivo sin que se ponderen las motivaciones de ese cambio radical, que ha generado una criminalidad fuera de lo usual al ejercerla. Los criminales llegan a extremos radicales de morbosidad, se escudan en la práctica de descuartización criminal, recordándonos caníbales en acción destrozando sus presas humanas. La joven dominicana Bianca Quesada, de 27 años, fue raptada, violada y descuartizada por un asesino que años atrás había delinquido y que andaba libre porque nunca fue apresado. Estos hechos se suceden en nuestra nación, sin que sean castigados con rigor, decepcionando a la ciudadanía. Aquí hay que revisar las leyes dominicanas, porque al ser tan débiles para crímenes escandalosos los delincuentes no se detienen, ni lo piensan dos veces antes de delinquir, porque el castigo es frágil y termina en pocos años. Es una verdadera vergu¨enza que la vida humana esté sujeta a una debilidad improcedente, no se le ha puesto la debida atención exponiendo al país a hundirse completamente, porque sea imposible controlar la delincuencia para lograr su transformación. ¡La facilidad con que se mata es espeluznante, se ha perdido la vergu¨enza y la libertad! Ya el dominicano no tiene el mismo deseo de salir a divertirse, en cualquier lugar se presenta un tiroteo, un secuestro, una violación, sin que esta forma de delito se reduzca, contrariamente para sorpresa ciudadana va en aumento. Al asesino no le importa dónde mate. Vimos en Bella Vista Mall al deportado de EU, Luis Rafael Díaz, cómo asesinó a su compadre Edwin Mateo, a balazos, en la juguetería llena de niños, de ancianos y demás personas que cruzaban por ese lugar. En nuestra nación no existe consideración por nadie, nos urge implantar valores, porque este país se hunde como un barco débil e indefenso al que le entran todos los males, a través de los más temibles agresores, sin que detengan esa situación, que se convierte en realidad dolorosa para la ciudadanía. El dominicano siempre ha sido cuidadoso de su salud y de su vida, ahora nos enfrentamos a un cataclismo sin proporciones, ante hechos devastadores que sorprenden y nos toman desprevenidos, convirtiendo nuestra tierra en difícil de vivir en ella, para desesperación de los dominicanos que no saben qué hacer, ni cómo quejarse más. La justicia existente en este país tiene que adecuarse a nuestra realidad; no estamos en una playa donde los crímenes son infrecuentes; vivimos en un país donde no es difícil encontrarse en un atraco suicida, bien sea en las calles, en un aparcamiento o en las puertas de una iglesia. Al enumerar recientes acontecimientos delictivos entre la vasta criminalidad nacional, vimos que un delegado del Estado dominicano en Haití, exhibió un anuncio publicado donde informa que se venden visas por $180 dólares para venir a República Dominicana por un año de duración. Este es el colmo de la desvergu¨enza, así podremos llenar más nuestra nación de delincuentes, o de haitianos que entren por un año y se queden. Las autoridades dominicanas deben responsabilizarse de un problema de gran magnitud como éste y darle prioridad, porque no podemos permitir que dominicanos hagan lo que les venga en ganas, con la finalidad de enriquecerse a cuenta del deterioro económico y moral de la nación. Eso desmerita la seriedad de delegados responsabilizados para cuidar la nacionalidad dominicana tantas veces violentada. ¡Qué Dios ayude a nuestro Presidente electo, a luchar contra la criminalidad e inmensa corrupción existente, desestabilizadoras!

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