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ENFOQUE

La corrupción pasa a ser tema de interés nacional

PLANTEAMIENTO DE LEONEL GENERÓ CONFUSIÓN Y CRÍTICA EN EL PAÍS

Con el tema de la corrupción, mencionado espontáneamente por el presidente Fernández durante una reunión de expertos nacionales e internacionales sobre ese tema, el gobernante parecería estar ante un dilema que de seguro le mortifica sobre todo por el juicio que la historia haga de sus mandatos. El presidente Fernández planteó el tema de la corrupción en una forma que generó confusión y críticas en el país, puesto que algunos interpretaron que la minimizaba, al señalar que en el país no existe la hiper-corrupción o sistema organizado de promoción de la corrupción, sino casos aislados. Al gobernante pudo haberle traicionado su improvisación en el marco de la presentación de las 30 propuestas anti-corrupción, aparte de que quizá no debió referirse tan concretamente al tema en forma que generó mala interpretación, porque se espera justamente el resultado de esas propuestas. No parece que el presidente Fernández quiso minimizar los actos de corrupción, sino que teorizó un tanto sobre el tema, aunque aclaró después que busca “reafirmar la voluntad inquebrantable de las actuales autoridades en prevenir, investigar y perseguir todos los actos dolosos que afecten al patrimonio nacional”. Si no se conociera su trayectoria que no ha sido tal, se pensaría que el gobernante usó el cinismo para enfocar un tema de seriedad, que viene preocupando a muchos dominicanos y que, como la inseguridad, es tema obligado de las reuniones de los que no disfrutan las mieles del poder. Lo cierto es que algunos de los que con más vehemencia han denunciado que existe corrupción en el régimen están en su seno, en altas posiciones por decreto o elección, como el caso notable del senador de Peravia, Wilton Guerrero, uno de los que al parecer entendió que el presidente minimizaba el asunto. Al tener que aclarar sus palabras durante la reunión en la cual se expusieron las propuestas, la Presidencia reaccionó a un sentimiento de percepción pública, alimentado por sus opositores, que tienen el tema de la corrupción como uno de los que agitarán el ambiente político de aquí al año pre-electoral 2011. El tema no fue importante en la elección del 2008, según decían los encuestados por las empresas de medición de opiniones del público, pero al parecer en dos años se ha movido a un lugar de primacía entre las preocupaciones nacionales. La inseguridad en las calles es otro de esos temas. La percepciónLa percepción que tiene mucha gente de los Estados Unidos sobre el gobierno de casi dos años del presidente Obama es mala, por lo que las encuestas dicen en ese país que la situación económica no ha mejorado y que las perspectivas de mejoría son mínimas, sin recordar el estado desastroso en el cual encontró la economía. Sin embargo, un juicio distante del que pudiera hacer la voz popular, indicaría que el señor Obama ha venido cumpliendo sus promesas de campaña electoral, como impulsar estímulos para las empresas, proponer una nueva ley de salud y reforma a la seguridad social, el retorno de los soldados desde Irak y la ley inmigratoria, solo para citar unos pocos. Obama, ahora en lucha por ayudar a su partido demócrata a salir airoso de las elecciones de medio término de la semana que viene, lleva su mensaje de esperanza para el futuro a un país en el cual la pobreza creció un 14% el año pasado y la desocupación está peor que en el año 1965. La Oficina del Censo dice que hay 43.6 millones de pobres. La crisis de los Estados Unidos ha hecho que en las escuelas de Washington, D. C., la capital, se le ofrezcan a los estudiantes pobres de los arrabales, desayuno, comida y merienda cuando se van a sus casas porque en las mismas casi seguramente no encontrarán con qué comer. La percepción de que Perú va mal la expresan los peruanos en las encuestas de opinión a pesar de que el país ha crecido sostenidamente durante el presente cuatrienio del doctor Alan García, solamente menos que Brasil y Chile, pero más que la generalidad de los otros países sudamericanos. Es decir, que la percepción es muy importante y eso lo sabe bien el presidente Fernández, un estudioso de la sociología política, profesor durante muchos años y conocedor de los problemas internacionales. Su reto será poner en vigor las recomendaciones que hagan los comisionados encargados de las 30 propuestas, que posiblemente tendrán la virtud de ejecutarse en los gobiernos futuros. Otra cosa aparte pero relacionada, es que las graderías piden cortar cabezas y ese proceder no ha sido la tradición del gobernante dominicano, en cuyos regímenes muy pocos funcionarios han sido despedidos. Algunos señalados como corruptos que han sido destituidos han vuelto posteriormente al tren del Gobierno. Una fuente que alimenta la percepción de la corrupción viene de los mismos funcionarios en sospecha, quienes muestran su condición de nuevos ricos, en franco olvido de las quejas del presidente haitiano Alexander Pétion, de que sus secretarios mataban la gallina pero no se cuidaban de esconder las plumas. Falta austeridadAl Gobierno dominicano le perjudica la percepción de que falta austeridad en sus gastos y en proponer al ciudadano común limitar su derroche en cosas que no son necesarias, en diversiones y consumo imprudente. La austeridad fue una señal del presidente Obama cuando canceló la exhibición de fuegos artificiales en Chicago con motivo de su elección. La austeridad la acaba de anteponer la reina Isabel II al suprimir la fiesta tradicional de la Navidad para sus empleados y criados en el palacio de Buckingham, alegando que debía acogerse al sentimiento de estrechez que viven los británicos. Los recortes hechos posteriormente por el Gobierno británico han sido enormes. En España, el zarandeado régimen del primer ministro Rodríguez Zapatero, suprimió la semana pasada dos ministerios e impuso severos ajustes que van a afectar la economía de los españoles. Lo mismo está haciendo el presidente francés Zarkozy, lo que ha provocado una reacción nacional en la otrora orgullosa república que se vanaglorió de poner el pollo en la mesa de todos los franceses desde la época de Enrique IV. El presidente Fernández ha salido con sus ropas limpias de todos los chaparrones caídos en sus tres gobiernos, al punto de que pese al natural desgaste del presente, los inversionistas están poniendo sus fondos en su futuro para el 2012 y los apostadores están dispuestos a correr el riesgo.

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