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MUCHACHOS CON DON BOSCO

Los Objetivos del Milenio

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Juan Linares, SDBSanto Domingo

La verdad es que los “Grandes de la Tierra” cometen disparates mayúsculos. Cada cosa hay que tomársela según la prioridad que le corresponde. Los Objetivos del Milenio no son metas de segundo orden, son las grandes obligaciones y deberes que tiene la humanidad y que de manera particular le corresponde ejecutar a los gobernantes de nuestro mundo. No entiendo el cúmulo de explicaciones que dan, en sus reuniones, para justificar el no cumplimiento de los objetivos trazados, cuando los primeros que no se pueden creer las razones que dan, son ellos mismos. Hace poco hemos comprobado cómo, durante la reciente crisis económica, todos los gobiernos se movilizaron para ayudar a los bancos, con la finalidad de que no se viniesen abajo. Con cuanta mayor razón tendrán que movilizarse para ayudar a los pueblos que sufren hambre, desnudez y pobreza, pues los pueblos son inmensamente más importantes que los bancos. Todos los gobiernos intervinieron en forma masiva y de manera inmediata para salvar a estas entidades financieras que estaban al borde del fracaso y para ello destinaron sumas millonarias a estos fines, pues estas instituciones eran demasiado importantes como para que las dejasen fracasar. El Papa Benedicto XVI, en el discurso que pronunció en el Westminster Hall de Londres, el 17 de septiembre, hizo ver al mundo otro enfoque y nos ha querido dejar dicho que si han sido capaces de realizar esas intervenciones para salvar a las grandes instituciones financieras, ¿por qué no se aplica lo mismo, y en forma mucho más decidida cuando se trata del desarrollo de los pueblos de la tierra, de eliminar el hambre y de la pobreza? Estos objetivos sí que son demasiado grandes como para dejar que fracasen. Los pobres son más importantes que los bancos. La meta para el cumplimiento de los Objetivos del Milenio debe ponerse en primer lugar y es una responsabilidad de todos, los gobiernos en primer lugar, pero también, de todas las fuerzas activas de la sociedad. Cada ciudadano, cada entidad social, cada nación y toda la humanidad hemos de ser parte activa en la solución de esta crisis. Es la persona humana la que está como sujeto primero y principal del desarrollo y es, precisamente, la que se encuentra como víctima del no cumplimiento de esos objetivos, por lo que estos objetivos deben ser prioridad de primer orden, pues esta sí que es la gran crisis de nuestra sociedad. Los Objetivos del Milenio se han convertido para Muchachos y Muchachas con Don Bosco en prioridad de nuestra misión, pues todos nuestros planes apuntan al cumplimiento de los Derechos Humanos. Queremos que la población a la que nos dedicamos experimente que se cumplen los objetivos del milenio y alcanzan la dignidad de vida que les corresponde.

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