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El BCRD a la vanguardia

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Julio Ortega TousSanto Domingo

La crisis financiera global plantea retos enormes a nuestra economía. El choque externo del 2008 afectó los precios de los productos importados -petróleo y alimentos. Sin pausa para el país, este choque fue sustituido por el colapso de Wall Street. La crisis financiera se ha extendido a las economías de todo el planeta, con énfasis en los países desarrollados. Internamente, el Banco Central ha estado a la vanguardia enfrentando estos choques. Ante las presiones al tipo de cambio y mayores gastos fiscales de 2008, el BCRD salió en defensa de nuestra moneda. Ajustó las tasas de interés para contraer la demanda y las presiones inflacionarias. Desde inicios del 2009 ha actuado con presteza para bajar las tasas de interés de forma compatible con la estabilidad interna. La reducción de precios del petróleo y los alimentos permitió terminar el 2008 con una inflación controlada en 4.5%. Los datos de enero de 2009 apuntan a mantener esa tendencia. La tasa de inflación fue apenas de 0.28%. Con este resultado, el BCRD ha puesto crecientes recursos en manos del sector privado a través de la flexibilización del encaje legal. Unos 11,500 millones de pesos con las últimas medidas del 12 de febrero. Incluso, en el marco del Dialogo Nacional, el BCRD ha propuesto que sean sugeridas medidas, dentro de la prudencia que el contexto internacional manda, para ajustar algunas de las normas prudenciales y poder poner en manos del sector privado más recursos a través del sistema financiero. El Banco Central está jugando el doble papel que debe cumplir. Primero, garante de la estabilidad de precios. Segundo, estimulador de la actividad económica y el empleo, mediante sus políticas financieras. Por ello, creemos que el Banco Central puede revisar algunos aspectos de las normas de clasificación de cartera y la política de encaje legal para profundizar la política de estimulo productivo que está implementando. El encaje legal es un instrumento central en la política monetaria. Pero también puede orientar el crédito a actividades de alto interés nacional. Cuando comenzó la reforma monetaria y financiera a inicios de los años 1990, los bancos multilaterales indujeron a eliminar la política de encaje legal selectivo. El argumento era que los encajes selectivos “distorsionaban” los mercados de crédito, en una típica manifestación del pensamiento económico dominante de esos años. Desregulación de controles y eliminación de políticas de estimulo fueron la tónica dominante. El crédito para estimulo al desarrollo desapareció. Las normas bancarias hicieron desaparecer el crédito a los sectores productivos y las inversiones de largo plazo. El FIDE y el Infratur fueron sacados del BCRD. Pero no se creó un gran banco nacional de desarrollo. Hoy, una revisión prudente de las normas bancarias y de clasificación de cartera puede profundizar las acciones positivas que ha estado tomando el BCRD. El encaje legal selectivo, con estímulos a los créditos dirigidos a la agropecuaria, la industria interna y las Mipymes, debería ser ponderado para su puesta en ejecución. La economía debe aumentar su oferta exportable. Pero también debe aumentar su oferta al mercado interno, donde el crédito juega un papel central. La creación de un banco de exportaciones, de capital mixto, podría ser apoyada desde el BCRD. El fortalecimiento del crédito productivo a mediano y largo plazo también, ya sea a través de la banca comercial y/o de un banco de desarrollo, o ambos a la vez. Los paradigmas que han soportado el pensamiento económico en los últimos 30 años están en crisis. Los países en desarrollo, como República Dominicana, deben abandonar los esquemas, sean neoliberales, keynesianos o de cualquier otra índole. Una política monetaria adecuada y una prudente política fiscal de estimulo deben ser la nueva característica de las políticas públicas. El BCRD ha estado a la vanguardia de esta reformulación de políticas en nuestro país. La experiencia de Héctor Valdez, que acumula casi 40 años en la banca central y el sector financiero son invaluables en estos momentos. Ya ha mostrado como se adoptan las políticas oportunas en cada coyuntura. Sin titubeos y con decisión. Protegiendo nuestra moneda, nuestro crecimiento y la estabilidad. El reajuste de políticas del BCRD es un estimulo para el reajuste de la política fiscal, a fin de consolidar la coordinación y mantener los niveles de crecimiento en medio de esta difícil coyuntura internacional.

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