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MUJER OH!

Candy, la calumniada

Cuando niña -al igual que hicieran muchos de ustedes- vi durante un tiempo la serie de Candy Candy. En su momento fueron los muñequitos más populares. La historia creada por Kyoko Mizuki junto a los dibujos de Yumiko Igarashi, hicieron de este animé algo inolvidable, que aún repercute en nuestros años de post- adolescencia y temprana adultez. La historia de la huerfanita me hacía llorar mares. De tan solo pensar que mi mamá podría faltar, se me hacía un nudo intolerable en la garganta, y entonces mis lágrimas corrían ante la presencia risueña de mi abuela. Es esto lo que más recuerdo de estos muñequitos. También recuerdo la gracia de Candy, su cabello rubio y sus grandes ojos, recuerdo a la insoportable Eliza (se me parecía bastante a varias niñas de aquellos años), recuerdo a Annie, y a Anthony, a Terry y a la señorita Pony. Eventualmente la serie llegó al final y ya no hubo más de Candy. Los niños de aquella época fuimos creciendo y dejando atrás costumbres, historias y recuerdos de la infancia, incluyendo a Candy. Obviamente, su nombre siempre sale a relucir cuando se habla de aquellos clásicos que marcaron nuestras vidas infantiles. Muchos años después -ya grandecita, aunque no mucho- hablaba con unos amigos de esas cosas comunes a nuestro pasado y, de repente, Candy se apropió de la discusión. Me hablaron de ella de una forma que nunca entendí, ¿acaso había algo en Candy que no había captado? ¿O ellos tuvieron una visión totalmente distorsionada de ella? Todos la interpretamos a nuestro modo, pero eso que me dijeron ellos esa tarde me dejó perpleja. A la pobre de Candy la calificaron de "contenta" y no en el buen sentido. Me dijeron que su amplio listado de amores y conquistas los hacía dudar de aquella honrosa reputación que pretendía vender con sus rizos dorados, sus ojitos de muñeca y su risita cantarina. "¡¿Candy?!", decía yo sorprendida. "Sí cariño, Candy. Ummm, esa no era fácil". "¡¿Candy?!", repetía yo. "Sí linda, Candy".? Y así la conversación se extendía sin que yo llegara a comprender del todo sus razones para decir aquella barbaridad. Podríamos culpar a mi característica aérea el hecho de no poder aterrizar en una realidad que todos al parecer ven, pero para mí Candy estuvo y siempre estará alejada años luz de esos chismes baratos. Para mí ella es la víctima total de la historia, sin padres que la mimaran de niña y siempre traicionada por Neil y Eliza, los malos de la película. La lista de amores con la que pretenden mancharla no me inmuta en lo absoluto. Ella solo creía en el amor, deseaba amar y entregaba su corazón. Creo que es injusto calificarla de "demasiado alegre" por enamorarse y hacerlo con optimismo. Candy corría la buena o mala suerte de encantar a todos con su carisma; su positivismo pretendía ser contagioso. No era de sorprender que los chicos también se rindieran de amor ante ella y esto -como ya sabemos- es un detonante de envidia y celos. Debía ser muy difícil para las demás chicas aceptar que Candy era una criatura realmente encantadora. Ajena a maldad alguna, ella solo sabía que tenía que correr detrás del amor, porque quizás, y es lo que pocos entienden, lo necesitaba demasiado. Contradictoriamente, aunque siempre era correspondida, una suerte de malos sucesos confabulados rendían su efecto para impedir que Candy fuera feliz. Anthony, Terry, Archie, Albert, Neil, todos ellos enamorados de Candy. No niego su cualidad de coqueta, eso la ayudó a ganar corazones, pero a mi entender nada puede tener de malo ser tú misma y, sin “querer queriendo”, hacer que los chicos se enamoren de tu belleza y personalidad. Todo eso que mis amigos me dijeron aquella tarde son puras calumnias. Candy siempre será para mí la protagonista de una de las más bellas historias de amor jamás contada. ¿Qué tenía Candy? ¿Por qué todos terminaban amándola? ¿Cómo los conquistaba? ¿Realmente se disponía a enamorarlos? Preguntas que se resumen a una sola respuesta: encanto, eso es lo que enamora. Finalmente, ¿qué culpa tenía ella de poseer "ese no sé qué"? ¿Qué culpa tenía de ser tan dulce? Respuesta: la culpa de ser la protagonista. Creo que después de esta a los chicos no se les ocurrirá hablar mal de Candy en mi presencia, son inaceptables las calumnias en su contra. Recordarla es una buena manera de saber que las chicas buenas siempre triunfan y aunque los malos de la historia se las ingenien para hacerlas tropezar, ellas terminan ganando. Ganar... Es lo que hacen las chicas buenas, como Candy Candy.

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