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El año 2023: Entre logros y desafíos

CRÓNICA LIGERA

Ana Mercy Otáñez

Ana Mercy Otáñez

Justo cuando llega el final de un año, es el punto ideal para hacer un alto en el camino, mirarnos, conversar con nosotros mismos y, a manera de introspección, tomarnos el tiempo necesario para analizar lo vivido, lo aspirado, lo elegido y lo logrado… Es el momento preciso de aceptar y reconocer los caminos a seguir y desechar lo que debemos renunciar. Despedir el año 2023 y dar la bienvenida al 2024 es la ocasión correcta para aquellos que aprovechan la fecha para diseñar su plan de vida desde los propósitos de su alma.

La vida hay que vivirla bajo nuestro propio diseño, es un acto de responsabilidad individual con nosotros mismos, por lo que lo recomendable es hacer una pausa y reflexionar sobre los acontecimientos que de una u otra forma nos marcaron estos 365 días. Finalizar el año es más que un cambio en el calendario; es un acto de renovación y crecimiento personal. Es la oportunidad de ser conscientes de nuestro viaje, de honrar el pasado, vivir plenamente en el presente y abrazar con entusiasmo el futuro que se despliega ante nosotros.

Finalizar un año es cerrar un ciclo, que nos invita a dejar atrás lo que ya no nos sirve: creencias limitantes, relaciones tóxicas o hábitos perjudiciales. Es el momento de liberarnos de lo que nos pesa y abrir espacio para nuevas experiencias, metas y relaciones en el tiempo que se avecina. La vida es un constante fluir, y al soltar lo que ya no nos sirve, permitimos que nuevas oportunidades y bendiciones lleguen a nosotros.

Uno de los rituales más importantes es saber agradecer. La gratitud se convierte en un faro que ilumina el final del año. Agradecemos a nuestra familia, los amigos que nos han sostenido, las oportunidades que se han presentado y las lecciones que nos han forjado. Es la ocasión ideal para apreciar cada pequeño paso dado, reconociendo que el viaje es tan valioso como la meta alcanzada. Y es en medio de los altibajos donde descubrimos la fuerza interior que nos impulsa a seguir adelante, siendo reflexivos para conectar con los deseos de nuestro corazón.

Que en este 2024 nos tracemos metas, definamos propósitos y visualicemos el camino que queremos recorrer. Pero más allá de las resoluciones del inicio de un nuevo periodo, la verdadera magia radica en el compromiso diario con nosotros mismos, en la consistencia de esfuerzos y en la apertura a la transformación continua. Seamos obedientes a la voluntad divina y caminemos en coherencia con las decisiones de nuestro Señor Jesús.

¡Con Dios!

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