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Crónica Ligera

“Mi otra yo”

Ana Mercy OtáñezSanto Domingo

No soy de comentar películas ni series, mi gusto por estas es muy peculiar y es poco el tiempo que le dedico. Las que más disfruto son las románticas, comedias y uno que otros dramas.

Las series largas no me gustan, porque ocupan mucho mí tiempo de ocio. Por recomendación de una amiga, me interesé en el drama “Mi otra yo”, una miniserie, llena de escepticismo.

Comencé a verla y cuando le tomé el pulso quedé hipnotizada, es una historia que engancha, sobre todo para quienes, de una u otra manera, hemos tenido el placer de tener amigas verdaderas.

La producción nos lleva a identificarnos con las vidas de cualquiera de las protagonistas, pues se desarrolla en la mezcla de temas muy cotidianos y reales. La amistad, el romance y las ganas de vivir en salud, encontrar la felicidad y, sobre todo, el propósito de vida, es entonces cuando, de una u otra manera salen las creencias de cada quien, para enfrentar los retos de salud, problemas de pareja, de familia y demás.

Constelación

Lo que me amarró a la pantalla fueron las típicas historias de cada una de las amigas, (Ada, Sevgi y Leyla), la complicidad, solidaridad y amor entre ellas es cautivante, y se pone de manifiesto en el viaje que emprendieron, por la salud de Sevgi. Inician una travesía a una ciudad de Turquía llamada Ayvalik, rústica, pero con impresionantes paisajes que sirvieron a la cinta televisiva de complemento ideal para cada una de las escenas.

La serie se desarrolla durante un intenso viaje de autodescubrimiento. Cada una de las amigas lo vive desde las situaciones que enfrenta en sus vivencias cotidianas.

El film nos hace pensar en nosotras mismas, en nuestros ancestros, en indagar y comprobar si de verdad vale la pena realizarnos el proceso llamado “Constelación” que nos lleve a descubrir nuestro pasado, para saber si nos afecta o nos aporta en el desarrollo de nuestra vida. Son tres historias muy distintas que a la vez se entrelazan y nos llevan a examinarnos y entender la incidencia de la vida de nuestros ancestros en nuestra personalidad o en el padecimiento de nuestras dolencias.

¡Soy Ada!

En “Mi otra yo” se mezclan, las tradiciones pasadas con los modernos de avances médicos. Las tres amigas tienen problemas muy diferentes: una tiene cáncer, otra quiere operarse los senos y la otra, ascender en su carrera.

El drama nos enseña sobre el crecimiento personal mediante la evolución de los personajes que se dejan llevar de un guía espiritual que las orienta demostrándoles que todo, enfrentado debidamente, tiene solución. Te invito a verla y determinar si te identificas con Ada, Sevgi o Leyla.

¡Con Dios!

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