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LA HORA DEL TÉ

Asociación La Hora de Dios fortalece su labor en favor del bienestar integral

Montserrat Muñiz de Fernández, Rosanna Rivera y María Isabel de González.

Montserrat Muñiz de Fernández, Rosanna Rivera y María Isabel de González.

El tiempo se ha convertido en un aliado para la directiva de la Asociación La Hora de Dios. La iniciativa solidaria fundada hace 55 años, hoy es una fuerte plataforma que auxilia a las familias vulnerables de Buenos Aires de Herrera, en Santo Domingo Oeste, y zonas aledañas.

“En 1967 un grupo de cursillistas de la parroquia Santísima Trinidad nos unimos para ayudar a varias familias en un área del sector La Esperilla. No había escuela en los alrededores, y la administración de Listín Diario donó mil pesos para construir un pequeño salón donde también era oficiada la misa”, rememoró Carmen de Gómez, una de las fundadoras de la Asociación.

Tras un proceso de desalojo para la construcción de un edificio, el reverendo Láutico García ejecuta un plan para no dejar desamparadas a las familias, y logra materializar la donación del terreno que hoy ocupan.

El Reverendo y las damas católicas se comprometieron a acompañar a los residentes en la construcción de sus nuevas viviendas. Para mejorar su calidad de vida, compartían, además, el mensaje de esperanza de la fe, y les ofrecieron un espacio de enseñanza para sus hijos a través de una escuela básica.

El esfuerzo dio sus frutos. El proyecto La Hora de Dios fue reconocido en noviembre de 1975 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como ‘Modelo’, por ser una comunidad humana, basada en elementos sociales, materiales, de organización, espirituales y culturales.

Las Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza tienen a su cargo la dirección del colegio, lo que garantiza la educación en la fe católica y el fomento de los valores.

De las áreas más cuidadas es la guardería, custodiada por María Isabel de González, 2da vicepresidente. El espacio atiende a 100 infantes desde cuna hasta los dos años.

“Tenemos una gran demanda porque la guardería simboliza la tranquilidad para las madres que trabajan y valoran dejar a sus hijos en un lugar donde recibirán atención y amor”, explicó González.

Un llamado a la solidaridad

Montserrat Muñiz de Fernández, actual presidente de la Asociación, se siente satisfecha con todo lo logrado, pero está consciente que les falta mucho por hacer.

“Hemos creado un programa de becas para apoyar a las familias que no pueden cubrir la cuota del colegio. Es una suma asequible de 750 pesos mensuales, pero muchas familias no pueden pagarlos. Hacemos un llamado a la generosidad para beneficiar a estos niños a través del programa de becas”.

El colegio semioficial, requiere, además, el servicio de fibra óptica para suplir de internet el centro de cómputos y facilitar la enseñanza.

Un compromiso social indeleble

Inspiración. El proyecto ‘El Minuto de Dios’, de Colombia, que invita a servir a los demás durante un minuto cada día, sirvió de modelo para gestar a ‘La Hora de Dios’.

Gracias al esfuerzo de los equipos de dirección de la Asociación La Hora de Dios, al compromiso asumido por los colaboradores y la generosidad de varios empresarios, la entidad se mantiene firme en su propósito de impulsar la mejora de la calidad de vida de las familias.

“Desde la fundación, la directiva trabaja de forma voluntaria, y para nosotros, atender las necesidades de carácter social y educativo de la comunidad y contribuir a apoyarlos para salir de la extrema pobreza, es el motor que nos impulsa”, puntualiza Montserrat Muñiz de Fernández, actual presidente.

La Asociación ofrece servicios de educación a mil trescientos estudiantes en tanda extendida, quienes, además, reciben disciplina deportiva y cultura folklórica, bajo la dirección de Josefina Miniño, según explicó Themys Caamaño, vicepresidente y encargada del colegio.

“Para nuestro orgullo, la calidad curricular del colegio es incuestionable. Y los estudiantes se han presentado en diversos escenarios con el grupo de baile, incluso, han obtenido premios en competencias deportivas”, añadió Caamaño.

Las Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, tienen a su cargo la dirección del colegio, lo que garantiza la educación en la fe católica y el fomento de los valores.

Una de las áreas más cuidadas es la guardería, custodiada por María Isabel de González, 2da vicepresidente. El espacio atiende a 100 infantes desde cuna hasta dos años.

“Tenemos una gran demanda porque la guardería simboliza la tranquilidad para las madres que trabajan y valoran dejar a sus hijos en un lugar donde recibirán atención y amor”, dice González.

Una administración impecable

La operatividad del colegio, la guardería y el dispensario médico, maneja una nómina actual aproximada de cinco millones de pesos. Alexis Ramos, encargado del área de salud y tesorero, explica que parte del personal de apoyo ha sido nombrado por el Ministerio de Educación, pero varios colaboradores dependen directamente del presupuesto de la Asociación, fondos que obtienen a través de la recaudación en las diferentes actividades.

Sobre el dispensario médico que opera en el proyecto, Ramos explica que está compuesto por un centro de atención primaria, una clínica oftalmológica y una clínica odontológica.

“Por motivo de la pandemia el centro esta temporalmente en pausa y puesto al servicio del Ministerio de Salud Pública para ofrecer servicios de vacunación y pruebas de Covid-19. También hemos suministrado vacunas contra la influenza y distribución de medicamentos, no solo a los residentes del proyecto o los estudiantes, sino a todo quien lo necesite”.

Gratitud

“Debemos ser agradecidos y mencionar que el presidente Luis Abinader ha aprobado la construcción de nueve aulas. Este gesto representa esperanza para decenas de niños que no han podido ingresar al colegio por falta de espacio, pero, además, es una muestra de confianza a la labor que estamos haciendo”, dijo Montserrat Muñiz de Fernández, presidente de la Asociación La Hora de Dios.

Carmen de Gómez y Themys Caamaño.

María Isabel de González, Alexis Ramos y Celeste Pérez.

El concepto y decoración de la mesa de té estuvo a cargo de Isidro Nolasco. Inspirada en la grandeza de la creación de Dios, el centro floral simboliza el Sol rodeado por flores en tonalidades fucsia, lila y blanco, en honor a la naturaleza.

Montserrat Muñiz de Fernández y Rosanna Rivera.