Crónica Ligera

Mis palabras para este año 2022

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Ana Mercy OtáñezSanto Domingo

Diciembre es el mes de las reuniones sociales. Familiares y amigos encuentran mil motivos para reunirse. En enero llega el tiempo de reunirnos con nosotros mismos. Es un periodo para organizarnos y poner en marcha los planes que hacemos para el año que inicia.

Es la temporada perfecta para reflexionar en torno a nuestros sueños, deseos, hábitos, ambiciones y metas por alcanzar, y es aquí donde debe primar, lo que en realidad nos importa, eso que traemos arraigados en nuestras almas… y centrarnos en esos proyectos que enrumban nuestras vidas hacía las metas que trazamos y que nos satisfacen el alma, sin importar los estereotipos que nos impone la sociedad…

Mi realidad

Por mucho tiempo, mi profesión, mis ambiciones como emprendedora y el posicionamiento social que esto representaba eran lo primordial en mi vida. Llegué a pensar que mi estabilidad dependía de mis ingresos, y de lo que era capaz de producir, me volví “workaholic”.

Dejando en un segundo plano mi vida personal… vivía absorta en un círculo vicioso que me mantenía en mi zona de confort, pero estancada en mi crecimiento. Pero, el despertar de este letargo me ha llevado a priorizar lo que me dicta el corazón.

Primero busco estar satisfecha, feliz y bien conmigo misma, y esto me ha llevado a la autenticidad, a obtener más premios y satisfacciones de lo esperado y alcanzar más metas de las que entendía podía lograr.

Palabras

Acostumbro a elegir tres palabras que definen mi año. El 2022 es un periodo que recibo con plena fe inspirada en lograr la consolidación, realización y la abundancia.

Consolidación: Tiempo de consolidar proyectos y definir caminos.

Realización: De sueños y de abrazar los proyectos del corazón.

Abundancia: Recibo en demasía todo lo divino para mi vida y para compartir con otros.

Cada quien da lo que tiene y comparte con el mundo sus dones. Encontré mi propósito cuando decidí cultivar hábitos que me benefician primero como persona y luego como profesional.

Estudié, me certifiqué, busqué ayuda, tuve coach, mentores y amigos que me dieron el empuje que necesitaba. Maduré profesionalmente. Hice una combinación perfecta entre lo personal y lo profesional, sigo preparándome.

En mi filosofía de vida, no aspiro a ser la número uno, ni vivir en competencia, vivo sin prisa, mi tiempo es el de mi reloj, mi vida es mía y la llevo a mi ritmo, en la dirección que entienda… ¡Todo esto es fruto de un cambio que inició hace mucho tiempo y aunque fue dramático y desencajado para mi entorno, estuvo enfocado en mí y en mi felicidad!

¡2022 estamos juntos en esto! ¡Con Dios!

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