Noticias

CRÓNICA LIGERA

¡Maté a mi crítica interna!

Ana Mercy OtáñezSanto Domingo

... Y no me arrepiento. Era un ser muy negativo. La llevaba dentro y aun no se cómo llegó hasta mí. Creo que la desarrollé, en mis primeros años de formación, creció de lo que vi, escuché y acepté como bueno y válido. Admito que no me sentía bien con ella, pero reconozco que estaba ahí, bien profunda.

¡Hasta que me entrené para matarla y de un solo tiro la asesiné! Acabando con ella y con las quejas, el fatalismo, lo negativo y ser absolutista, porque me convencí de que el propósito y el significado que le daba esta a mi vida, no estaba sustentado en quien soy realmente, sino en lo siniestro. Entonces, exploré la increíble conexión entre una vida motivada y llena de satisfacciones que me llevó a sentirme bien conmigo misma, esto me condujo a un renacimiento, a vivir una extraordinaria transformación, porque todos tenemos “basura en nuestras vidas” que podemos modificar en algo hermoso.

Cuando aprendí que soy la persona con la que más tiempo paso y con quien más hablo, el sentido de la vida cambió para mí, entonces el acto de vivir conmigo misma tomó prioridad y dio un giro. Entendí mi diálogo interno, le dí valor y reconocí lo que significa cada cosa que pienso, creo o acepto. que no es más que la base de nuestra salud, actitudes, motivaciones, inspiración, éxito y de nuestros fracasos.

¡Decidí elegir!

Tengo decenas de motivaciones intrínsecas, las traigo arraigadas a mi sentir, las uso para agradarme, sin esperar la aprobación de nadie. Hace mucho que decidí entrenarme internamente, si, soy un ser de características muy extrañas, que parece que tiene un carnaval de positivismo en la cabeza, y esto, me ayudó a cambiar.

Porque nada tiene más valor para mí que mi autorrealización y crecimiento personal. Es un deseo propio que se elige, casi siempre después de algunas experiencias o situaciones muy duras. Es una decisión propia, pensada y muy aterrizada que tiene grandes retos, pero innumerables satisfacciones. Admito, que no lo he hecho sola, he tenido apoyo en personas, cursos, y libros que se han convertido en mi soportes.

Estos me han generado un cambio de actitud que me condujo al estado de aceptación y bienestar vivo. No quiero decir que no tengo mis momentos de negación, he sentido la frustración tocar las puertas de mi alma, pero también he aprendido a clasificar y ordenar las cosas y a las personas que me hacen daño o me causan tristeza, simplemente las he aislado y vivo bajo el estímulo constantemente a verlo como un desafío al que busco vencer de manera concreta para mi misma.

Con Dios!

Tags relacionados