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Las Sociales miércoles, 18 de agosto de 2021

Tribuna abierta

El éxito de la imagen personal

  • El éxito de la imagen personal
Juan Tomás
jatomasco@hotmail.com

El estilo elegante hoy en día está mal entendido, ya que muchos creen que significa vestir ropa y accesorios caros. Lo cual es un error. Según la Real Academia Española la palabra elegante es un adjetivo que significa “dotado de gracia, nobleza y sencillez”.   Otra palabra muy utilizada en las grandes fiestas, recepciones o alfombras rojas es glamur y se les aplican a las sobresalientes formas de los llamativos diseños llevados en las mismas por artistas y personalidades.  La RAE define esta palabra, como “encanto sensual que fascina”.

Nuestro inmortal diseñador Óscar de la Renta, siempre se basaba en que para estar bien vestido el diseño debe mostrar la personalidad  de quien lo lleve, dejando de lado el exceso de las extravagancias, mostrando que la elegancia está en una positiva actitud aun con una sencillez en el diseño.  Los comportamientos en excesos reniegan de la elegancia.

La proyección de la imagen, apariencia o estilo de las  personas se manifiesta con la forma en que presenta su accionar y en las palabras que utiliza para socializar con su entorno.  Su primera referencia para que se le identifique, sin dudas será la forma correcta de estar vestidos de acuerdo a la ocasión en los diferentes escenarios que le pueden presentar sus actividades y el cuidado de los horarios para poder combinar su vestir, logrando así la carta de presentación sobre su persona, la cual quedará para recordar que usted es ideal para compartir los momentos especiales dentro del entorno social en el que se esté manejando.

Hay detalles que siempre hablarán de la persona de manera muy directa: el vestir, la modulación de la voz, los temas que trata, la forma en cómo se dirige a los demás y la manera de sentarse. Estos detalles personales demostraran quien es usted y su grado de educación, sin que para ello tenga una presentación.  Luis Arroyo Pérez, reconocido profesional de la imagen, destacado en la carrera protocolar en los países del Paraguay y Argentina expresó en su libro ¨La Mesa Está Servida¨ la siguiente frase: Un príncipe puede pasar por un mendigo fácilmente, pero a  un mendigo no le será fácil pasar por un príncipe.  Coincido totalmente y me permito agregar una series de decires con los que hemos convivido como: el Habito no hace al monje; la mona por más que se vista de seda…  entre muchos tantos que vienen a recordar que para todo en la vida debemos de tener los conocimientos básicos de las buenas maneras, la etiqueta y el protocolo. 

Lo principal en el vestir es siempre tener en cuenta los horarios y los lugares donde se realizará la actividad que estemos organizando, o que nos invitaran asistir.  El propósito de la misma, si está vinculada al ámbito laboral, si es social, diplomática, si es al aire libre, quienes asistirán, si tienen algún código al vestir. 

La ropa se creó para cubrir el cuerpo humano, pero con el tiempo fue cobrando importancia y pasó de ser un accesorio de tela a un elemento que genera estatus y forja la personalidad,  ya que la imagen al final dejara establecido que “como te ven, te tratan”.

Muchos estudios se han realizado sobre la moda en el tiempo y el reflejo de esta en las personalidades, los patrones y normas del vestir bien, la definición de la elegancia, lo que nos reflejan las personas por cómo van vestidos y sus efectos anímicos. Vestir correctamente es el principal pasaporte de aceptación, empodera, da seguridad, aumenta la autoestima y es gracias a una correcta imagen que se logran las mejores conexiones de negocios o en el mundo social.

Justo Grau, doctor en comunicación e imagen pública y maestro en alta sastrería y diseño de imagen dijo en más de una ocasión: vestir bien no equivale a ser formal, sino elegir las prendas adecuadas para el medio donde desarrollas tus labores, ya que en ocasiones vestir muy formal puede ser incorrecto.

(El autor es experto en etiqueta, protocolo y diplomacia)