Familias en cuarentena

Paola y Armando Ramos: “El confinamiento ha fortalecido nuestra comunicación”

Celeste Pérez
Santo Domingo

Cuando Paola y Armando Ramos contrajeron matrimonio, hace doce años, jamás imaginaron que entre los obstáculos que les tocaría librar, como es natural en toda relación, estaría la sobrevivencia a una pandemia. A ellos, como a miles de familias, la crisis por coronavirus los encontró desprevenidos. No hubo tiempo para planificar. Lo primordial era escudarse, y su hogar se convirtió en el mejor espacio para salvaguardar la salud de sus hijas.

Han pasado varias semanas y aun no se vislumbra el final del confinamiento, y lo cierto es que, sin importar la amplitud del espacio, quedarse en casa con la pareja, todo el día, con un aumento de las interacciones, quizá provoque alguno que otro roce, o quizá, como es el caso de los Ramos, sea el momento ideal para fortalecer la comunicación y mejorar la relación.

De alguna manera, y sin proponérselo, los protagonistas del especial Familias en Cuarentena, han sido testigos de algunos de los beneficios del confinamiento obligatorio. “A nosotros, estar juntos tanto tiempo, tantos días, nos ha servido para aprender a ponernos de acuerdo. Hemos cultivado la paciencia y la comunicación, que eran temas pendientes y que esquivábamos con facilidad”, relata Paola Abreu de Ramos.

Expertos en conducta humana han planteado que el confinamiento despierta muchas emociones difíciles de gestionar. Por tanto, “los espacios de comunicación emocional son básicos para entenderse, apoyarse y mantener una intimidad básica para que la relación funcione”.

Este tiempo juntos ha sido de bendición para la pareja, que ha logrado entender la importancia de que cada quien tenga su espacio. Ese momento para escuchar alguna canción, conversar con algún amigo o familiar, o simplemente revisar las redes sociales. “El encierro causa estrés, agrega Paola, y no todas las personas asimilamos las situaciones de la misma manera. Para que una relación funcione también hay que ser flexible, a nosotros nos ha funcionado”.

Distribución de responsabilidades

Paola y Armando han procreado dos hijas: Gabriela, de diez años y Valeria de cinco. Ella cuenta satisfecha que ha recibido un invaluable apoyo de su esposo, quien mientras ella trabaja desde la casa la apoya con los quehaceres del hogar. “Voluntariamente él  se ha encargado de organizar (y muy bien que lo hace) todos los espacios donde yo no tengo tiempo de mirar... Con las niñas, repartimos la responsabilidad, yo ayudo a Gabriela con sus tareas cotidianas y él se encarga de Valeria”.

“En nuestro caso la cuarentena  ha sido positiva. Esta convivencia nos ha ayudado a practicar la tolerancia y a trabajar en nuestras debilidades.También hemos aprendido a valorar las cosas sencillas de la vida. Estamos seguros que al finalizar este tiempo seremos mejores seres humanos, y una pareja más estable ”, concluye..