PROTAGONISTAS

Vincho Castillo: ‘No tengo grietas como padre’

  • Marino Vinicio Castillo (Vincho) junto a sus hijos Juárez, Sogela, Pelegrín y Vinicio Castillo Semán.

Ivelisse Villegas
Santo Domingo

Marino Vinicio Castillo Rodríguez (Vincho) es un hombre que despierta emociones encontradas en quienes no lo conocen. Su vida profesional ha sido tan controversial que por muchos, es admirado, odiado o temido. Pero por su familia es amado y respetado profundamente.

Su carácter ante los escenarios públicos es muy distinto al que se percibe cuando lo tienes en frente. Es amable. Tiene una sonrisa que inspira confianza y no le resta protagonismo a su audaz mirada.

 Con modales propios de un caballero, dio la bienvenida al equipo Las Sociales e invitó a sentarse. Él lo hizo detrás de su escritorio, en el que ha estado por mucho años y en donde está rodeado de libros escritos por los mejores juristas del mundo. Ya sentado, tiene a su espalda, una imagen del Sagrado Corazón de Jesús como reguardo permanente. A su izquierda una foto del padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y de frente, como para nunca olvidarlo, un enorme retrato de su padre, el extinto abogado Pelegrín Castillo.

Vincho no conoció a su padre porque falleció cuando tenía dos meses de nacido. Fue criado por su madre y, según él, este binomio circunstancial marcó su vida para bien, tanto en el aspecto personal como profesional. Con mucha seguridad, dice que aunque no conoció a su padre, la falta de convivencia no impidió que lo imitara perfectamente en el estrado y en sus valores familiares.

‘’Mi padre ha sido mi guía espiritual. Mi orfandad se ha alimentado con su recuerdo permanente, más el testimonio de jueces y amigos me ayudaron a construirlo en mi memoria. Cuando inauguré esta planta física en 1976, una continuidad de la firma Lic. Pelegrín Castillo, fundada en 1901, en San Francisco de Macorís, y en la que estuvo 30 años; le escribí un poema titulado ‘Elegía personal del huérfano’.  Siempre estaré muy orgulloso de mi padre, pues era un hombre de noble integridad”.

¿Cómo es Vincho Castillo, el papá?

Frente a sus hijos, también abogados, Sogela, Pelegrín y Juárez, dijo que tiene una experiencia maravillosa de familia. “Mi compañera Sogela Semán ha sido un sostén como esposa y madre. Es el centro de gravedad en mi familia y tuvo un rol muy importante en la formación de mis hijos. A ella le agradezco el respaldo que me dio en mi vida pública, los riesgos asumidos, las pasiones que soporto con mucho estoicismo y valor. Le agradezco a Dios la oportunidad de poder ver a mis hijos formados como abogados. Son hombres muy respetuosos, dedicados, buenos hijos y hermanos. Tengo una familia muy unida. Ya estamos entrando en etapas distintas, pero evidentemente hay motivos sobrados para estar satisfecho por el cuadro familiar que hoy exhibo’’.

Tiene la imagen pública de un hombre de carácter fuerte ¿Es así con sus hijos?

‘‘Todo el que me conoce piensa que soy un hombre odioso, pero cuando interactúan conmigo, dicen, ¡pero es otro!.  Un amigo me dijo un día que yo tenía una enorme fortuna, y era que mis adversarios habían  fabricado un fantasma, un ‘frankeisnten’ y ellos les están tirando a alguien que no eres tú.  Trata de durar mucho añosÖ En el seno de la familia la relación que he cultivado con mis hijos es basada en un respeto amoroso. Mi madre fue una mujer muy cariñosa. Era serena, bondadosa, dotada de cualidades especiales. Mi signo de autoridad fue ella, pero con carácter suficiente para formarme como el hombre que soy”.

¿Como define su paternidad?

Confiesa que su paternidad ha sido muy natural. ‘‘Yo nunca le dije que estudiaran Derecho. Naturalmente, teniendo un padre abogado, con fama y reconocimientos, eligieron esta carrera’’. Son correctos, gracias a Dios, porque la abogacía es una profesión compleja. Hay que trabajar en medio de muchos intereses. Demanda de mucha serenidad, y mis hijos tienen esta cualidad, porque cuando tu ganas un pleito es porque otro pierde, y no te lo agradece el que tu representaste, que ganó, y el que lo perdió, nunca te olvida”.

¿Cuáles valores ha fomentado?

“Como abogado, la lealtad al mandato. Un abogado tiene rotunda y absolutamente que ser fiel al mandato recibido, jamás...ni pensar siquiera en algo que sea traición, tampoco abandonar sus responsabilidades. El abogado tiene que ser honesto. Puede hacer muchas cosas, pero de forma correcta. Conforme a las normas y leyes, si se aparta se va a corromper. Es una profesión muy exigente, de responsabilidades inmensas. Es defender la causas como propias y perderla como ajenas. Y esto ha sido traspolado a todos los escenarios en que ellos están. En la parte humana me gusta lo que veo. Son buenos muchachos. Solidarios unos con otros, amorosos y sobre todo, respetuosos. La  clave de mi familia ha sido mantener siempre la solidaridad y la unidad. Hay que estar juntos en la adversidad más que en la alegría. Y en esos tenemos una suerte inmensa. No tenemos grietas. Somos muy unidos. Se tienen un respeto amoroso y en esos valores están forjando a sus hijos’’.

¿Qué es innegociable en su familia?

Como es de esperarse, el único caso que no aceptan en su buffete es cuando se relaciona con las drogas, porque su vida política y pública ha sido por la lucha contra este flagelo, que según él, está como la muerte, visita todos los hogares ricos y pobres. ‘‘Con esta lucha toda mi familia ha estado en riesgo. Y ahí está la solidaridad. Nunca ha habido una queja, e incluso hemos tenido experiencias penosas de tres asesinatos, y herida mortal a personas que han visto crecer a mis hijos. En mi lucha, nunca me han protestado, nunca me han emplazado.  ¡Imagínate, me siento orgulloso y agradecido!”.

¿A qué le teme Vincho Castillo?

Le temo a la suerte de mi país, al daño a su soberanía. En el plano familiar no tengo temor, pero pido a Dios que nos libre de todas las secuelas de la descomposición social que se está viviendo.

Mi temor se ha ido derramando hacia la sociedad en sentido general. Muchas de las responsabilidades que he asumido no han sido pensando en los míos, sino en los demás. Cuando en el 1996, Leonel Fernández vino a visitarme para que fuera procurador, le dije que no, porque yo era político y abogado, entonces acordamos trabajar en la lucha contra las drogas, cuando se lo comiqué a mi mujer, ella le contestó ¡cuándo será que va a terminar! Lo hijos de Sogela estaban en el patio jugando y le dije, pero y esos... Es por ellos que hay que seguir luchando, a lo que me contestó, tienes razón. Yo siempre lucharé...

Perfil

Mario Vinicio Castillo es oriundo de San Francisco de Macorís. Abogado y Político. Presidente del Partido Conservador Fuerza Nacional Progresista. Expresidente del Consejo Nacional de Drogas y exdirector del Consejo de Integridad Gubernamental.

MÁS ÍNTIMO

 

¿De qué se arrepiente?
Todos los humanos tenemos cosas de que arrepentirnos, pero hasta ahora no he hecho nada grave.

¿Qué le gusta?
La simplicidad.

Algo qué contar
Dice que nunca dio una pela, pero a Pelegrín lo persiguió con la correa en la mano para evitar un accidente.

Cuando Sogela le pedía un vestido le decía que Dios se cubrió con un manto. No le hablaba mal, pero a ella, de solo mirarla, cuando estaba enojado, la hacía llorar.

De Juárez recuerda que una vez lo castigó por quitarle el vehículo al chofer para salir en la noche.   

Sentir
CONVICCIÓN:

¿Qué siente como padre cuando escucha comentarios que lo agreden como ser humano?
Me alegro cuando hay comentarios feos de mí, porque mi trabajo está llegando. El narco es de poca visibilidad y muchos intereses, pese a esto mis hijos jamás me han dicho nada, como una manera de respetarme y eso me hace feliz.”

¿Qué consejo le da a los padres de esta época?
Aunque el panorama es desolador y con fracturas, una relación vertical que se va haciendo más insegura, precaria y peligrosa en la sociedad, deben conservar la pareja. Amar y respetar a su esposa, porque es el centro de la familia. La mujer es la que siempre está en los momentos más difíciles. Reconozco que hay matrimonios muy buenos e hijos que se desvían, pero cuando sucede hay que ser tolerante y ayudarlos.

Tengo un dolor al final de vida, porque me imagino lo que será necesario hacer para revertir este descalabro y derrumbe de la familia, por culpa de los efectos del narcotráfico.