COVID-19

Jefe de laboratorio en Wuhan rechaza acusaciones sobre virus

En esta imagen de archivo del 20 de marzo de 2020, y con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, al fondo a la izquierda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una conferencia del equipo de lucha contra el coronavirus en la Casa Blanca, Washington. (AP Foto/Evan Vucci, Archivo)

En esta imagen de archivo del 20 de marzo de 2020, y con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, al fondo a la izquierda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante una conferencia del equipo de lucha contra el coronavirus en la Casa Blanca, Washington. (AP Foto/Evan Vucci, Archivo)

Las acusaciones impulsadas por el gobierno de Donald Trump sobre que la pandemia global de coronavirus comenzó en el Instituto de Virología en la ciudad central china de Wuhan son “pura invención”, afirmó el director del centro.

El instituto no tenía “ningún conocimiento antes ni habíamos encontrado, investigado ni almacenado el virus (...) Ni siquiera conocíamos la existencia del virus, de modo que ¿cómo podía filtrarse de nuestro laboratorio si no lo teníamos?”, dijo Wang Yanyi en declaraciones citadas el domingo por medios estatales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su secretario de Estado, Mike Pompeo, han reiterado que sospechan que el virus detectado por primera vez en Wuhan salió de algún modo del laboratorio.

La mayoría de los científicos dice que el patógeno, que ha infectado a 5,3 millones de personas y matado a más de 342.000, según un conteo de la Universidad Johns Hopkins, pasó de los murciélagos a los humanos a finales del año pasado a través de otra especie intermediaria, que probablemente se vendía en un mercado de alimentación de Wuhan.

La lista de víctimas del virus seguía creciendo en Asia y otras partes del mundo. China reportó el domingo tres nuevos casos confirmados y apenas 79 personas que seguían en tratamiento por COVID-19, la enfermedad que produce el virus.

The New York Times dedicó toda la portada del domingo a una larga lista de nombres de personas fallecidas en la pandemia.

Los nombres y breves descripciones, tomadas de obituarios de todo el país, llenaban seis columnas bajo el titular “Las muertes en Estados Unidos se acercan a los 100.000, una Pérdida Incalculable”.

“No eran simplemente nombres en una lista. Éramos nosotros”, decía el subtítulo.

En Australia, las autoridades indicaron que 6 millones de personas se han descargado una app que permite a las autoridades rastrear los contagios del virus. La app COVIDSafe juega un papel crucial en la gestión de Australia ante la enfermedad, señaló el ministro federal de Salud, Greg Hunt.

Estados Unidos continuaba con su reapertura por estados. Una compañía de pasta en Spokane, Washington, anunció un brote en su planta, mientras que la Liga de Béisbol de Alaska canceló su temporada de verano. La liga de cinco equipos está formada por jugadores universitarios.

Trump jugó al golf el sábado en uno de sus campos durante el fin de semana feriado del Día de los Caídos en Guerras. Sin embargo, muchos estadounidenses seguían manteniendo la prudencia mientras el número de casos confirmados en todo el país superaba los 1,6 millones.

Muchos gobiernos en otros países levantaban restricciones, enfrentados a una oposición política a las medidas y a recesiones de proporciones históricas.

Turquía, que ha registrado unas 155.000 infecciones, impuso sus medidas de cuarentena más estrictas hasta la fecha para el feriado del Eid al-Fitr, que celebra el final del Ramadán. En Yemen, los rebeldes hutíes instaron a los creyentes a utilizar mascarillas y quedarse en casa, mientras las autoridades trataban de contener los contagios en una época tradicional de fiestas multigeneracionales y plegarias colectivas.

América Latina se convirtió en el nuevo epicentro del virus, y los expertos señalaron las limitaciones de las acciones del gobierno en una región donde millones de personas tienen empleos informales y muchos cuerpos policiales son incapaces de imponer las restricciones.

Brasil y México registraron cifras récord de infecciones y muertes casi todos los días de esta semana, avivando las críticas a sus presidentes por sus suaves medidas de confinamiento. Pero también crecieron las infecciones y se saturaron las unidades de cuidados intensivos en Perú, Chile y Ecuador, todas elogiadas por imponer agresivos y rápidos cierres de negocios y cuarentenas.

También crecía la preocupación en India, donde los casos registraron otro nuevo récord el sábado, con 6.000 nuevos contagios por segundo día consecutivo tras el levantamiento de un mes de cuarentena.

Aunque algunos países afrontan una segunda oleada de infecciones, la afectada Rusia seguía luchando con la primera y reportó más de 9.000 casos el sábado.

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