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CRISIS VENEZUELA

Cuba se ofrece a Canadá para mediar con Maduro en la crisis de Venezuela

El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, expresó a su homóloga de Canadá, Chrystia Freeland, su voluntad de contribuir al diálogo con el Gobierno del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, en un momento de búsqueda de soluciones a la grave crisis política y económica en el país suramericano.

Rodríguez ratificó la disposición de Cuba a aportar "iniciativas que promuevan el diálogo respetuoso" con el Gobierno de Maduro, según informó la Cancillería cubana en un comunicado tras el encuentro bilateral entre ambos, que se desarrolló a puerta cerrada durante más de dos horas en la sede de este ministerio en La Habana.

El canciller cubano matizó que su colaboración solo se produciría respetando la igualdad de los Estados, el derecho internacional y la proclamación de zona de paz en la región, y en concreto aludió al rechazo al uso de amenazas, fuerza o "medidas económicas coercitivas unilaterales", en referencia a las recientes sanciones de EE.UU. a Venezuela.

Canadá es uno de los países que reconoce el liderazgo del presidente de la Asamblea venezolana, Juan Guaidó, mientras Cuba respalda firmemente a Maduro, su principal aliado político y económico.

La visita de Freeland fue anunciada con solo un día de antelación, y se produce pocas horas después de que trascendiera en medios noruegos que el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana negocian en Oslo una posible salida a la crisis que atraviesa desde hace meses el país petrolero.

Según la televisión pública NRK, que cita fuentes próximas a las conversaciones, los contactos se iniciaron en Cuba y se han mantenido varias reuniones en un lugar secreto en Oslo con la mediación del Ministerio de Asuntos Exteriores noruego, que ha declinado hacer comentarios.

El jefe de la diplomacia cubana también transmitió a la canadiense su voluntad de continuar ampliando "en todos los campos" las "históricas y mutuamente beneficiosas relaciones" entre ambos países, que ahora pasan por un momento delicado debido al reciente cierre parcial de la embajada canadiense en La Habana.

Este se produjo por unos misteriosos incidentes de salud que afectaron a varios diplomáticos canadienses, similares a los que también padeció parte del personal de la Embajada de EE.UU. en Cuba y que también pasó a funcionar bajo mínimos.

En este sentido, Rodríguez expresó a Freeland su "preocupación" por los efectos negativos de la "infundada decisión canadiense de suspender los servicios de otorgamiento de visas a los ciudadanos cubanos", que se produjo "sin la menor evidencia de riesgos para la seguridad de estos", según citó el Ministerio de Exteriores en su comunicado.

Los jefes diplomáticos de Cuba y Canadá también tenían previsto abordar las consecuencias de la reciente reactivación del título III de la ley Helms-Burton por parte de Estados Unidos, que permite demandas en ese país a compañías extranjeras que operen en terrenos o inmuebles expropiados en la isla tras la Revolución de 1959.

Debido a que esta medida afectaría potencialmente a empresas canadienses que hacen negocio en Cuba, el Gobierno de Justin Trudeau aseguró que no reconocerá o aplicará ninguna sentencia emitida bajo el mencionado título III.

En esta línea, el ministro de Exteriores cubano agradeció este jueves a su homóloga el apoyo de Canadá a la posición de Cuba frente a la aplicación de la ley Helms Burton, indicó el comunicado de la cancillería, sin aportar más detalles.

Los Títulos III y IV (este último restringe la entrada a EE.UU. de quienes hayan confiscado propiedades de estadounidenses en Cuba) fueron creados en 1996 y el entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton, los suspendió por una demanda ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) presentada por la UE.

La suspensión había sido respetada por los sucesores de Clinton hasta que Donald Trump reactivó la polémica disposición el pasado 2 de mayo.

En 1996 Canadá aprobó la ley de Medidas Extraterritoriales Extranjeras (FEMA, por sus siglas en inglés), que protege los intereses de los canadienses e impide reconocer o ejecutar en Canadá decisiones judiciales a consecuencia de la ley Helms-Burton.

El Gobierno canadiense anunció que está trabajando con la UE y otros socios internacionales para defender las actividades económicas de sus ciudadanos en Cuba.

Desde la activación del título III se han presentado demandas contra dos corporaciones cubanas y una empresa estadounidense, sin que hasta ahora se hayan abierto casos que afecten a firmas europeas o canadienses.