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TAIWÁN CHINA

El baluarte diplomático de Taiwán en Latinoamérica se debilita pero persiste

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EFE/Francisco Luis PérezTaipei

El apoyo diplomático a Taiwán en su baluarte latinoamericano se debilita, ante el aumento del poderío económico y financiero de China y la decreciente influencia de Estados Unidos en la zona, según dijeron hoy analistas de la isla.

La pérdida de los dos aliados de mayor importancia estratégica y económica en la zona, Panamá en junio de 2017 y República Dominicana el pasado 1 de mayo, muestran la desigual competencia entre la isla y China en su pulso por aliados.

China se ha convertido en el primero o segundo socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos, con un comercio bilateral de 257.800 millones de dólares, en 2017, con exportaciones a China por valor de 130.800 millones de dólares, un alza interanual del 23 por ciento, según datos chinos.

Además, más de 2.000 empresas chinas se han instalado en la región y sus inversiones superan los 200.000 millones de dólares, también según las mismas fuentes.

Y en el campo financiero, Pekín se ha convertido en el mayor prestamista oficial de la región con más de 150.000 millones de dólares desde el 2005, de los que unos 62.200 millones fueron a Venezuela, 42.100 millones a Brasil, 18.200 millones a Argentina, 17.400 millones a Ecuador y 3.500 millones a Bolivia.

"La ventaja taiwanesa en democracia y respeto a los derechos humanos y también en ayuda al desarrollo y tecnología se ha erosionado en una época de gran pragmatismo", dijo a Efe la profesora Joyce Lin, del Instituto Asiático de la Universidad Tamkang.

Para China, los 19 aliados diplomáticos de Taiwán en el mundo de los que diez están en Latinoamérica y el Caribe, no son especialmente importantes, dada su escasa relevancia económica o estratégica, pero sí puede ser útiles para cercar diplomáticamente a Taiwán.

"China arrebata aliados a Taiwán como arma en una guerra psicológica, destinada a castigar acciones que considera independentistas, a crear oposición al Gobierno y a desanimar a quienes no quieren ceder ante su presión", explicó a Efe la profesora Wang Hsiu-chi, del Instituto Latinoamericano de Tamkang.

Con el actual poderío chino y las necesidades económicas y comerciales de los aliados latinoamericanos, China es la que impone las reglas del juego y dispone de las mejores cartas en el pulso diplomático con Taiwán, que cuenta con menos de 100 millones de dólares anuales para ayuda diplomática, destinada esencialmente al desarrollo.

Además, ahora Estados Unidos no dispone de la suficiente influencia como para "proteger" los lazos diplomáticos taiwaneses, como lo hizo en el pasado y la isla debe enfrentar la competencia china con sus propias fuerzas.

La mayor arma taiwanesa es su experiencia en desarrollo democrático y económico, y su ayuda bilateral en agricultura, sanidad, educación, industria y comercio.

"Si observamos la conducta china, Pekín arrebata aliados en respuesta a acciones taiwanesas consideradas independentistas y suele elegir los países más importantes de una zona, por eso, quizá el próximo sea Paraguay", avanzó un analista taiwanés experto en Latinoamérica.

China arrebató a Taiwán Santo Tomé y Príncipe en diciembre de 2016, Panamá en julio de 2017 y Dominicana el 1 de mayo, por eso el próximo golpe puede muy bien venir a fines de este año, agregó el experto.

Sin embargo, pocos esperan un efecto dominó en casi todos los aliados isleños, ya que eso desencadenaría una fuerte reacción en la opinión pública taiwanesa contra Pekín y daría municiones al Gobierno isleño para colocar a China como agresor.

"La única salida es declarar ya la independencia formal, sin temores, porque China no puede atacarnos, y ya se ve que por las buenas no se va a ningún sitio", dijo a Efe, Sally Hung, una joven empresaria de familia independentista.

La negativa de la actual presidenta, Tsai Ing-wen, a aceptar el "Consenso de 1992", que China interpreta como que Taiwán es parte de China y Taiwán como "Una China, dos definiciones", ha desencadenado, desde su inauguración en mayo de 2016, una creciente intimidación bélica y presión internacional de China sobre la isla.

Muchos expertos en Taiwán, consideran que el presidente chino, Xi Jinping, no va a ceder en su exigencia de que Taiwán acepte ese consenso y que hasta que no lo haga seguirá presionándola, con amenazas bélicas, un mayor cerco internacional y arrebatándole más aliados.