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Mujer y sobrepeso: el aumento de la grasa abdominal y otros cambios corporales que vienen con la edad

Especialista describe las variaciones de peso que se producen con el envejecimiento, los riesgos asociados a estas y las recomendaciones para prevenirlas.

La grasa que se acumula en el abdomen tiene un perfil metabólico negativo.Getty Images

Jaclin Camposjaclin.campos@listindiario.com
Santo Domingo, RD

La disminución en la producción de estrógeno durante la menopausia exacerba la pérdida de masa muscular en la mujer e incide en la redistribución de la grasa corporal, repercutiendo negativamente en la salud femenina.

El estrógeno, hormona segregada principalmente por los ovarios, estimula la acumulación de grasa en las caderas (distribución clásica en las mujeres). Sin embargo, cuando los niveles de esta hormona disminuyen debido a la menopausia, el tejido graso comienza a depositarse en el abdomen, explicó la endocrinóloga ecuatoriana Daniela Hurtado Andrade en un encuentro virtual con periodistas hispanoamericanos.

“Y, desde el punto de vista científico, nosotros sabemos que la calidad de la grasa en las caderas es diferente de la calidad de la grasa en el abdomen”, dijo la especialista de Mayo Clinic, institución médica en Estados Unidos. “La grasa en las caderas se conoce como una grasa buena o beneficiosa, tiene un perfil metabólico positivo; en cambio, la grasa que se acumula en el abdomen tiene un perfil metabólico negativo”.

Esta obesidad abdominal o central se vincula con un mayor riesgo de diabetes, hipertensión arterial, hígado graso y “todas las complicaciones metabólicas relacionadas con la obesidad”, añadió.

Pérdida de masa muscular

La pérdida de masa muscular que sobreviene con la edad no afecta exclusivamente a las mujeres; ocurre, igualmente, en los hombres, pero en ellas se ve agudizada por la menopausia. Y esta pérdida de masa muscular, o sarcopenia, afecta el metabolismo y predispone a la ganancia de peso.

Además del cese en la producción de estrógeno por parte de los ovarios, la menopausia se caracteriza por la aparición de síntomas vasomotores (bochornos o sofocos) que pueden prolongarse por varios años, afectando la calidad y cantidad de sueño, otro factor de riesgo para el aumento de peso.

Muchas mujeres con bochornos evitan las situaciones que pueden desencadenar este síntoma, entre ellas, la actividad física, tan necesaria para mantener un peso corporal saludable.

“Indirectamente, la presencia de síntomas vasomotores puede afectar nuestro peso de forma negativa”, afirmó Hurtado al participar en el encuentro titulado “Las mujeres, el envejecimiento y el aumento de peso”.

Prevención: ejercicio, menos calorías, más proteínas

“La obesidad tiene un sinfín de consecuencias que afectan nuestra salud de varias formas”, recordó la endocrinóloga.

Eleva el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia, enfermedad cardiovascular y complicaciones mecánicas como reflujo, osteoartritis y apnea del sueño. Además, se asocia con problemas de salud mental, ya que muchos pacientes con esta condición padecen ansiedad, depresión o trastornos alimenticios. Finalmente, el sobrepeso se relaciona con 14 diferentes tipos de cáncer, entre ellos, el cáncer de mama, el más prevalente en mujeres después de la menopausia.

A fin de prevenir la ganancia de peso al envejecer y los riesgos de salud asociados a esta, Hurtado sugirió a las mujeres hacer ajustes en el estilo de vida desde la edad adulta joven (alrededor de los 35 o 40 años), entre ellos, reducir el consumo de calorías y realizar actividad física de forma regular.

Respecto al consumo energético, algunos estudios recomiendan una ingesta de entre 1,400 y 1,500 calorías al día en la menopausia temprana. Otros estudios no se centran tanto en el conteo de calorías, sino en el tipo de dieta, y han demostrado los beneficios de regímenes bajos en carbohidratos y grasas malas, pero ricos en fibra y productos de origen natural.

Para mitigar la sarcopenia, la doctora de Mayo Clinic enfatizó la necesidad de consumir una cantidad adecuada de proteína. Pero ¿cuánta proteína es la “cantidad adecuada”? En general, contesta la doctora, de 1 a 1.2 gramos diarios por kilogramo de peso corporal. La mujer que se encuentre en un programa para bajar de peso (en el cual la sarcopenia es más pronunciada) “necesita inclusive más”: alrededor de 1.5 a 1.7 gramos diarios de proteína por kilogramo de peso corporal.

Y si bien cualquier clase de actividad física beneficia la salud, Hurtado recordó que el entrenamiento de fuerza o de resistencia tiene un rol crucial frente a la pérdida de masa muscular.