historias de vida
Gaudy Morillo: la abogada que después del Covid sufrió del síndrome de Stevens-Johnson
Se trata de un trastorno grave que afecta la piel, provocado por la reacción a un medicamento. Después de eso, enfrentó una larga crisis en su sistema inmune que duró casi tres años. Al no poder trabajar, lo perdió todo y, para colmo enfrentaba un proceso de divorcio. Pero se levantó, y hoy trabaja en la protección de adquirientes de inmuebles que viven fuera del país.
Gaudy Morillo
Cuando se cree que el Covid-19 ya es historia, él parece renovarse con “nuevas estrategias”. Ahora mismo sigue atacando en el país con su aliada: la influenza. No le ha bastado con las víctimas mortales que ha dejado en el mundo, y los estragos causados a la salud de otros. Siempre va por más.
El relato de hoy es un vivo ejemplo de lo que ha sido capaz de causar. En año 2020, Gaudy Josefina Morillo Cabrera sufrió del síndrome de Stevens-Johnson después de padecer este virus.
Para tener una mejor comprensión de lo que pasó la dueña de esta historia, es importante decir que se trata de un trastorno grave que afecta la piel, y que es provocado por la reacción a un medicamento. Pero ella no sólo fue víctima del efecto secundario de un fármaco, en el año 2020. “Después de eso permanecí con una larga crisis de mi sistema inmune que duró casi tres años”. Por esta razón tuvo que dejar de trabajar.
No puede olvidar que ante tal situación: “Perdí todos mis bienes, ya que al mismo tiempo me estaba también divorciando y empezando mi vida de madre soltera, sin mucha posibilidad de ser productiva, por la condición física en que me encontraba”. Ha sido la peor experiencia por la que ha atravesado Gaudy.
La protagonista de hoy, tenía tiempo de sobra para pensar y reflexionar en su caso, sobre todo, al quedar sin sus bienes. “Todo esto me hizo entender la debilidad del sistema en lo que tiene que ver con la protección a los consumidores del sector inmobiliario, las carencias del Poder Ejecutivo en el área inmobiliaria y, me surgió la idea de cómo podía ser yo el medio para contribuir a posibles soluciones”. No dejó en su mente aquella inquietud. Conforme iba sanando, daba pasos firmes para lograr el objetivo.
Concretó el proyecto
Gaudy Morillo no es de las personas que se dejan vencer por las adversidades que puedan presentarse en el camino. En sus respuestas queda más que claro que aprende de cada circunstancia. De hecho, no le llama obstáculos a esas piedritas que a veces hay en el camino. Son pruebas que, con la gracia y la misericordia de Dios ha podido vencer.
De todo lo ocurrido ha salido fortalecida esta abogada, graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Lo mejor de todo es que, su nueva versión la está utilizando, no sólo para su beneficio, sino para ayudar a otros.
“Con este proyecto de protección inmobiliaria lo que busco es que el Estado dominicano pueda ser un apoyo en la seguridad jurídica inmobiliaria a distancia, para todo dominicano en el exterior. Que se cree un sistema estatal de información, de registro y depuración previa, con el amparo de las diversas instituciones gubernamentales y privadas (que participan en el registro y seguridad jurídica de las inversiones inmobiliarias)”. Se ha entregado a esta causa.
Ya la dueña de este relato ha dicho cuáles son sus objetivos. Entonces, toca preguntar: ¿Qué resultados espera conseguir, sobre todo, en un país donde es trabajoso lograr una conquista como ésta? Fue contundente en su respuesta.
“Sólo quiero tener la satisfacción de contribuir con el fortalecimiento de la seguridad jurídica, por medio de la información previa, oportuna y eficaz al consumidor del sector inmobiliario, y que el Estado dominicano reconozca mi aporte y esfuerzo como una creación propia”. El derecho de este proyecto está registrado desde su presentación.
La inversión para tales fines no le preocupa. Cree tanto en su proyecto que se atreve a decir que es tan efectivo que, por sí sólo es autosustentable. Tiene base para proyectar esta seguridad. “Busco siempre identificarme con la representación legal eficaz y ética, mitigando los conflictos y riesgos legales, mediante asesorías basadas en conocimientos actualizados que le permitan a la persona tener la mejor estrategia legal para ejecutar”. Su visión es siempre trabajar en equipo para garantizar resultados seguros y efectivos.
“Estudié Derecho porque me gusta defender al prójimo”
Convertirse en abogada para defender al prójimo era el sueño de Gaudy Josefina Morillo Cabrera. Por eso no deja de escudriñar en todo lo que tiene que ver con su carrera. Tanto es así que, además de su licenciatura en Derecho, estudió ‘Legislación Inmobiliaria en República Dominicana’. Lo hizo en la Universidad Católica Santo Domingo.
Sus ansias por capacitarse en el área, no se detienen. Realizó un diplomado sobre ‘Ley General de las Sociedades Comerciales y Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada No.479-08’, otro del ‘Comité Para el Estudio y Difusión del Derecho en América Latina’. Y, para tener mayores fundamentos sobre el proyecto de protección inmobiliaria que ha preparado, estudió ‘Protección Legal al Consumidor, aplicación de la Ley 479-08’, también en la UASD.
Todos estos conocimientos junto a sus habilidades de comunicación, pensamiento crítico y analítico le han reforzado su capacidad de investigación. Por fortuna, estas fortalezas quedaron intactas luego de su experiencia al sufrir el síndrome de Stevens-Johnson, trastorno que le debilitó su sistema inmune en los años “mozos” del Covid-19.
No hace alarde de las destrezas y los conocimientos que posee en su área, pero la dueña de esta historia, deja saber que también tiene habilidades en la negociación. En eso le ayudan la empatía, las buenas relaciones interpersonales que puede establecer, la resiliencia, y el manejo del estrés.
Gaudy y su hijo
“Todo esto me permite tomar decisiones bajo presión. Porque me gusta buscar soluciones, me encanta analizar y lograr la resolución de problemas”. Su rol profesional, aunque se lea pesado, no le quita el tiempo de calidad que le dedica a su hijo de siete años.
Creer en Dios le ha dado la victoria
Gaudy es un ejemplo de superación, de fortaleza, de solidaridad, pero sobre todo, de fe. “Siempre he creído en Dios, pero después de haber atravesado por tantas cosas, con más fervor, puse toda mi esperanza en Él. El Señor me ayudó a sobrepasar todas esas pruebas, que dicho sea de paso, llegaron todas juntas y al mismo tiempo. Agarrada de Él, volví a empezar”. Recuerden que duró tres años enferma, sin trabajar, en medio de un divorcio y, por si fuera poco, perdió todos sus bienes.
Estar consciente de que, como ella, otros pueden verse en ese espejo, la ha impulsado a querer ayudar a quienes necesitan protección inmobiliaria. Sabe de sobra los casos que se dan al respecto, y quiere impedir a través de su proyecto, que sigan ocurriendo.
Está muy confiada en que con este aporte que quiere hacer a los consumidores inmobiliarios, sobre todo, a los dominicanos que viven en el extranjero, habrá un gran cambio en este aspecto, el cual se traducirá en seguridad y confianza.
Su interés en querer ayudar a los adquirientes de inmuebles, se basa en que: “Entendí la debilidad del sistema en proteger a los consumidores del sector inmobiliario y las carencias del Poder Ejecutivo en área inmobiliaria, y me surgió la idea como un medio de contribuir a posibles soluciones”. Con esta cita deja evidencia de que realmente, sí le gusta defender al prójimo.
La infancia de Gaudy
La infancia de Gaudy
“Si supieras que tanto mi niñez como mi adolescencia fueron etapas hermosas. Fui criada con padre y madre en casa, con padres que se amaban y que se preocuparon por tener una familia completa, unida y llena de amor. Disfruté en todo mi desarrollo”. Esto junto a su formación intelectual en la primaria y segundaria en la escuela pública, también le ayudó a lo que es hoy.
Conforme ha ido avanzando en la vida, más valor le da a esos años de infancia que son la zapata para lograr los sueños y la superación, aun cuando en el camino se presenten trabas. “Los procesos de la vida me han enseñado a tomar pausas, a disfrutar la tasa de té, agradeciendo a Dios por cada momento y oportunidad de vida”. Más que todo, ha aprendido a disfrutar la maternidad.
“No tengo, ni he tenido obstáculos, sólo he tenido circunstancias para superar y mejorar, siempre buscando la forma (confiada en Dios) de cómo lograr la meta. He aprendido a disfrutar el camino, a no sentir la necesidad de sobresalir, a disfrutar sólo el existir y a recrearme con mi oficio cada día”. Vivir una vida plena y basada en lo simple y en servicio es a lo que aspira siempre.

