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¿Para quién será la coincidencia?: para la serie 23 o la corona 23

Marta Quéliz

Marta Quéliz

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Marta QuélizSanto Domingo, RD

En el escenario deportivo los fanáticos de las Estrellas Orientales y del Licey buscan motivos para forzar una coincidencia que puede darse para cualquiera de los dos equipos. Unos dicen que ganarán los verdes en este año 2023 para hacer honor a su serie 23. Los azules están confiados en que en el 23, lograrán su corona 23. No sabemos a ciencia cierta cuál de los dos equipos “rendirá tributo a los misterios que le atribuyen a la vida”, lo que sí sabemos es que habrá coincidencia. Ambos tienen un “compromiso” con el 23, aunque sea halado por “los moños”. Cuando brillaron las Estrellas Es importante recordar que, cuando en la temporada 2018-19, las Estrellas Orientales se alzó con la copa fue un 23 de enero, lo que también relacionaron con su conocida serie 23. En esa oportunidad lo celebraron hasta más no poder porque el equipo del elefante tenía más de medio siglo que no ganaba. Al menos yo, espero que de nuevo festejen esta coincidencia, porque como muchos saben, soy ‘aguiestrella’. Eso sí, admiro la entrega y pasión que ponen los peloteros, no importa de qué equipo sean, para lograr los mejores resultados. Al fin y al cabo, eso es un juego. ¡A vivir la experiencia! Para que los fanáticos de los conjuntos que, en definitiva son los que más gozan los campeonatos, celebren por todo lo alto, pierdan o ganen, los llevaré a vivir la experiencia a una ciudad fabulosa, donde alzarse con la corona no es un asunto de coincidencia, y mucho menos de conveniencia. Es una competencia que va tras un logro que se disfruta de manera fraternal, que se celebra y que se guarda en los recuerdos que todos atesoran en asuntos de deporte. Nada personal Aquí los seguidores se identifican con los tonos que representan sus equipos favoritos. Son incapaces de insultar a los jugadores, pues entienden que sin importar el equipo al que pertenecen, hacen indecibles esfuerzos por dar la batalla en el terreno del juego para complacerse ellos mismos como profesionales del béisbol, así como a su fanaticada que todo lo sacrifica para apoyar los partidos. Nada se toma de manera personal. Los jugadores entre sí son amigos, y los fanáticos se respetan y se felicitan sin rencor. Asunto de color, no de dolor En esta ciudad fabulosa, una vez un conjunto se alza con la corona, todos entran al estadio a festejar, pues tienen claro que su favoritismo es un asunto de color, no de causar dolor a otros, sobre todo, en lo emocional, como sucede en nuestra realidad, que la rivalidad entre los equipos es tan fuerte que a veces el odio opaca el festejo. Ojalá que todos nos unamos a la celebración del equipo que salga agraciado con la “coincidencia” del 23, que le pongamos color al triunfo, nunca dolor.

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