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Primada de América

Hay una bomba en el techo de la Catedral

En la época colonial, en el templo ayudaban a los perseguidos políticos.

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Carmenchu BrusíloffSanto Domingo, RD

La Basílica Catedral Metropolitana de San­to Domingo, Prima­da de América, cuenta en su haber con histo­rias que se convierten en curiosi­dades de excepción. A quien hoy transite por la Zona Colonial, la­mentablemente vacía de turistas por la pandemia, habrá de inte­resarle conocer del templo lo que no salta a la vista.

Entre varias co­sas, resulta poco menos que al­go insólito la bomba incrustada sobre la bóveda, que un historia­dor pensó era una bala de cañón. Nos permite verla de cerca la fo­to publicada en el libro de la Ca­tedral, escrito por María Ugarte (mi madre) con motivo del Quin­to Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América.

La bomba que no explotó por haber perdido la espoleta, se­gún cita el libro en base a escri­tos de la época, fue lanzada por las fuerzas españolas y criollas de artillería en tierra, que junto a barcos de guerra ingleses libra­ban una batalla contra los fran­ceses que tenían ocupada la ciu­dad de Santo Domingo. Era el 7 de junio de 1809 cuando el mor­tífero artefacto cayó sobre el te­cho, pero afortunadamente con su mecha apagada. Los creyen­tes que fueron testigos de tan ex­cepcional hecho lo atribuyeron a un milagro. No lo pongo en du­da. Pudo haber intervención di­vina. De haber explotado, la Ca­tedral se hubiera convertido en escombros.

Desde sus primeros años, amén de estar la Catedral desti­nada a la devoción de los fieles, era el único lugar en la ciudad de Santo Domingo donde perse­guidos políticos podían encon­trar protección. Sobre la puerta sur del templo, hacia la Plazole­ta de los Curas, una inscripción lo testimonia.

La iniciativa del clero surgió durante la construcción del tem­plo, cuando un prófugo de la cárcel de los Capitanes Genera­les logró llegar hasta ese punto y se abrazó a una de las piedras que serían utilizadas. Persegui­do por un soldado, su detención le fue impedida por un canóni­go que por allí pasaba. Éste llevó entonces al fugitivo ante el Obis­po Alexandro Geraldini, quien al investigar y conocer que era un perseguido político pudo sacar­lo del país. En aquellos años no había embajadas donde solicitar asilo.

CLAVES Construcción. La primera piedra de la San­ta Basílica Catedral Metropo­litana de Nuestra Señora de la Encarnación, Primada de América, fue colocada el 25 de marzo de 1521. Empezó a construirse en 1523 y termi­nada en su parte esencial en 1540.