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La Vida miércoles, 19 de junio de 2019

La adultez mayor: una etapa con gran significado

  • La adultez mayor: una etapa con gran significado

    Hay que vivir con la aceptación consciente de una diversidad constante. ISTOCK

Santo Domingo, RD

La adultez mayor o período del envejecimiento a veces parece muy lejos de la realidad de la persona cuando esta se encuentra en la adultez temprana o media. Sin embargo, en la actualidad la mayor parte de la población actual posee una esperanza de vida por encima de los 60 años. Esto quiere decir que hay alrededor de 125 millones de personas con más de 80 años (Organización Mundial de la Salud, 2018, febrero 5).

Para esta gran población, la adultez mayor es otro estadio del desarrollo, donde hay cambios en el cuerpo, cognoscitivos, emocionales, económicos, sociales y afectivos.

No obstante, esta etapa no es la decadencia, sin un período con manifestaciones propias que invitan al adulto mayor a desarrollar, también aquí, un proyecto de vida. Hay un aumento de la interioridad de la persona, descubriendo esta un espacio para la rememoración y la reconstrucción de la vida por medio de mirar desde otra forma, a vivir el cuerpo diferente, pero un cuerpo que tiene una historia y que junto con todo lo que compone al individuo tiene algo que decir y mucho que narrar de sí mismo

En esta vuelta hacia la interioridad el adulto mayor establece un vínculo con su mundo interno, desarrollando más su introspección y favoreciendo potencialidades dormidas que pueden expresarse en su cotidianidad y fuera de ella. Es un espacio para la reescritura de la historia de vida des- de múltiples miradas y como un acto de amor a sí.

Es una etapa donde se descubre la sabiduría propia y hay un reencuentro con lo ancestral, donde la subjetividad se resignifica al combinar pasado, presente y futuro en un continuo marcando el trayecto hacia el proceso de autorrealización.

Es la fase del relato que profundiza hacia una misma y que conecta con el otro, que establece puentes y que posibilita elaborar la vejez y personalizar la muerte no como algo abstracto sino como un acontecimiento personal. Es vivir con la aceptación consciente de una diversidad constante, con un significado que se recrea, desarrolla y transforma día con día.