Listin Diario Logo
24 de junio 2019, actualizado a las 01:19 p.m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
La Vida jueves, 04 de abril de 2019

Tipo sándwich

Así es el relleno sanitario de la metrópolis más grande del mundo

Ubicado en una isla artificial, hace 47 años recibe los residuos sólidos de los 23 distritos que conforman la ciudad de Tokio

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Tokio, Japón

Parte del promontorio que se ve al sureste de la capital de Japón, en las aguas de la bahía de Tokio, será dentro de unos 70 o 100 años un atractivo parque de recreación, con áreas verdes que inviten al ocio y al disfrute del entorno marino.

Mientras tanto, es el vertedero y relleno sanitario de la metrópolis más grande del mundo, el lugar donde terminan los desperdicios sólidos de 13 millones de personas. 

Y es una isla artificial.

Hace 47 años, los habitantes de los 23 distritos que conforman la región metropolitana de Tokio querían construir un relleno sanitario. Al no encontrar suficiente espacio en la ciudad, decidieron construirlo en el mar.


En el fondo, así avanza la nueva zona de relleno ganada al mar porque a la actual le quedan pocos años. ©Yaniris López
 

¿Cómo lo hicieron? Levantaron (más bien hundieron) 5,8 kilómetros de paredes de hormigón de 40 metros (la profundidad del mar en la zona), bombearon el agua que quedó estancada durante seis años y al terminar el drenaje rellenaron el espacio con arena, tierra y grava hasta alcanzar el nivel del agua.

En un extremo de la isla fueron levantados edificios para oficinas y plantas de tratamiento y reciclaje. Actualmente, 199 hectáreas entre las dos islas que forman el  complejo llamado Central Breakwater se usan para depositar los desechos sólidos.

Administrado por la oficina de Medio Ambiente del Gobierno Metropolitano de Tokio, al vertedero llegan anualmente 485,000 de los 2,7 millones de toneladas de residuos que genera la ciudad. 


Objetos fuertes como las teteras o tatamis quedan reducidos a partículas de 15 cm x 15 cm. Luego son incinerados. ©Yaniris López
 

Allí manejan tres tipos de desechos: combustibles, incombustibles y piezas de gran tamaño como armarios, mesas, escritorios y camas.

¿Cómo funciona? Ningún  tipo de desecho se entierra directamente: todos pasan por un proceso de trituración o incineración antes de eliminarse.

Los de gran tamaño se trituran en una máquina que  registra entre 500 y 600 revoluciones por minuto, a la que se le echa agua para bajar su temperatura y para que los desechos no levanten polvo.  Esas partículas se llevan a una planta incineradora y sus cenizas son las que se entierran. 

Los desechos triturados de acero y otros metales que se pueden reciclar el gobierno metropolitano los vende y obtiene ganancias de 300 millones de yenes al año.

Los desechos incombustibles como los vidrios y cerámicas se llevan directamente al relleno después de triturados.


¿Y los plásticos? Se consideran combustibles. Hace 10 años cambió la norma y se pueden quemar a muy alta temperatura sin que lleguen a producir gases tóxicos. Las bolsas de plástico en que llegan envueltos muchos desechos combustibles se separan manualmente.

En las casetas donde se reciben los desperdicios, varias personas observan si hay algún desecho peligroso que haya que separar, como fuegos artificiales. Dentro de la fosa, los residuos avanzan por una banda transportadora hasta la trituradora.


TIPO SÁNDWICH
El relleno se levanta con el método sándwich, alternando las cenizas con tierra hasta alcanzar los 30 metros. A diario se entierran, aproximadamente, 1,600 toneladas. El método sándwich evita que los residuos se dispersen y que ardan, previene la propagación de hedores e impide la incubación de huevos de insectos. 


Construir un metro de la pared de hormigón cuesta 30 millones de yenes. ©Yaniris López

Sin embargo, el relleno solo puede usarse por unos años más, así que actualmente se construye otra zona también en el mar. 

“Si seguimos con el mismo método de eliminación de basura de aquí en adelante estas áreas solo durarán 50 años, pero después ya no habrá lugar para depositar la basura de Tokio y tendremos un gran problema. Es por eso que estamos orientando a los habitantes de los distritos centrales para que usemos por más tiempo este vertedero y practiquemos las 3R: reusar, reducir y reciclar”, apunta el guía que acompañó en este recorrido a los participantes del programa de intercambio Juntos 2019, dedicado este año a promover las políticas ambientales de Japón.



En las aguas del canal Bosque de Mar, que separa las islas, serán celebradas las competiciones de canotaje de los Juegos Olímpicos Tokio 2020. ©Yaniris López

DE INTERÉS

-- En la parte de la isla donde se depositan cenizas y tierra no se pueden construir edificios, porque la base queda blanda. La idea es que se convierta en un parque verde cuando el relleno complete su función.
-- Los desechos se incineran más que nada para reducir su volumen: convertidos en ceniza, se puede enterrar mayor cantidad.
-- Dado que los rellenos sanitarios producen gas metano, se usan tuberías para drenarlo y de esta forma prevenir incendios. Los gases que se emiten desde el relleno sanitario se recolectan, almacenan y queman en turbinas de gas para producir energía eléctrica.




-- Después de la lluvia, el agua infiltra y se deposita en una especie de reservorio. “Lo que hacemos es que bombeamos esa agua estancada (hay una bomba dentro) hasta arriba de un cerro donde hay un estanque para su tratamiento. El agua pasa por cuatro procesos y sale casi cristalina. Si la vertiéramos a la bahía, afectaría a las especies”, dice el guía del grupo.
-- Los desechos químicos no llegan allí, pues la ciudad cuenta con una planta especializada en desechos industriales.