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La Vida sábado, 30 de marzo de 2019

Club de lectura

Compartiendo realidad y ficción

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Clidia Díaz, Gabriela Llanos
Santo Domingo

“ Nosotras que nos queremos tanto”, título de una novela de la escritora chilena Marcela Serrano  (inspirado a su vez en un famoso bolero que ya es patrimonio universal) es un club de lectura que tiene la amistad por bandera. “La amistad entre nosotras es la argamasa de la lectura y la lectura es la argamasa que fortalece nuestra amistad”, nos dice Leonor Elmúdesi, agregando que cada libro escogido durante estas dos décadas ha alimentado la transformación que la vida, en su propio discurrir, conlleva. “¡Hoy tenemos mucho que celebrar!”, nos cuentan al llegar a casa de Leonor, la anfitriona de la noche, que dispuso una hermosa mesa para brindar por “los primeros 25 años juntas”, unas bodas de plata que contaron además con la presencia de dos escritores: la dominicana Ángela Hernández, de manera literal, y el húngaro Sándor Marais, metafóricamente, pues su libro, “El último encuentro” fue el tema de una interesantísima charla que las llevó a reflexionar sobre el valor y el impacto de las relaciones humanas.

 Se celebraba también esa noche la salud recuperada de una de sus integrantes y el nacimiento del primer nieto de otra, porque en este grupo, todas ellas, se han ido acompañando en las luces y en las sombras, en los momentos de plena alegría y los que aún duele recordarÖ Así, entre libros y risas, nos hablan sobre los inicios de esta hermandad en el año 1994. Pilar Tapia, una de las fundadoras, nos explica cómo funciona el club de lectura: “nos reunimos el tercer jueves de cada mes y, como somos once integrantes, nos repartimos todo el año”. En cuanto a la selección de los libros, Gloria Domínguez afirma que es una fórmula democrática: se proponen libros y se vota para la decisión final. “Reconozco que ellas son mis guías en la lectura”, se confiesa Gloria, añadiendo que en una época en la que el grupo estuvo en horas bajas y se contempló la posibilidad de disolverlo, ella se hizo fuerte (“¡No me pueden hacer esto!”) negándose en rotundo a tener que volver a los bestseller “con los que siempre quedo mal” (vale mencionar la aguda apostilla de la invitada de la noche, Ángela Hernández, que versionó con gracia la frase: “son los bestseller los que quedan mal contigo”)

Rosa Mariana Brea, también de la primeras en constituir el grupo, afirma que uno de los valores más importantes que han surgido y se han ponderado es el de la autenticidad: “aquí cada quien es libre de decir lo que siente o lo que piensa, no juzgamos a nadie y no existe la competencia”. Roxana Bonetti se suma al destacar que se han preocupado por seleccionar buenos autores e, incluso, “en un período leíamos los títulos más representativos de cada escritor para tener una visión general de su universo literario”.  

 En “Nosotras que nos queremos tanto” llaman la atención dos aspectos: el primero, que sus integrantes se conocen y son amigas desde la infancia y, el segundo, que carecen de la figura del moderador. Se trata de un grupo de mujeres profesionales (psicólogas, abogada, economista, docentes, administrativas) con la facultad de enfrentarse a un libro y desmenuzarlo hasta encontrar la verdad en la ficción desde las diferentes perspectivas que les aportan sus profesiones. Pero eso sí, cuando el debate se torna apasionado y hay que poner orden, “Pilar se encarga de tranquilizar el ambiente”, asienten las hermanas Altagracia y María Emilia Suárez.

Yasmin Chaljub, la última en integrarse hace dos años, comenta que al principio le imponía respeto por tratarse de un grupo conformado por mujeres que se conocen “y se quieren tanto”. La primera noche de tertulia descubrió su esencia: “este es un club de lectura que te ofrece la libertad de encontrar en tu alma lo que el autor quiere decirte”. Les preguntamos si, transcurridos estos veinticinco años, han observado cambios determinantes en ellas como lectoras y como seres humanos.

Rosa Mariana Brea nos contesta que, precisamente esa noche, la de sus bodas de plata, se estaban enfrentando a la relectura del libro de Sandor Marais, once años después y “hemos descubierto que nos ha tocado unas fibras diferentes a las de la primera vez”. Tras un cariñoso brindis entre las presentes y por Suinda Lozada y Sandra Lluberes que no pudieron asistir, las tertulianas dan paso a la invitada de la noche, Ángela Hernández, no sí antes dejar en el aire el interrogante de dónde y con quién sería ese último encuentro, ese último ajuste de cuentas, que plantea el libro.

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Ángela Hernández  explica que la estrategia narrativa está basada en el dato oculto, “la atmosfera y el suspenso se sostienen en una información revelada al final”. El tema es la relación de amistad y las relaciones amorosas, “uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes.  El pivote de la vida de Sandor Marais está en esas mismas preguntas que trata de dilucidar el libro”.