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La Vida miércoles, 31 de octubre de 2018

FOLCLOREANDO

Mi merienda en el colegio

  • Mi merienda en el colegio
Xiomarita Pérez
xiomaritabaila@gmail.com

A mi hermana y a mí nos levantaban a las 5:00 de la mañana para ir al colegio Santa Clara, donde teníamos una beca con el transporte de guagua. Mi madre hacía un café con leche y pan con huevo, o con queso Don Pancho, cuando había dinero, y para llevar nos preparaba a cada una cuatro panes con huevos revueltos. Nunca llevé veinticinco centavos para comprar un refresco de botella y un pastelito, porque no había recursos para ello. A las 6:00 de la mañana esperábamos la guagua en la Peña Batlle esquina Summer Welles. Éramos las primeras en recoger y por ese motivo siempre ayudaba a montar o a desmontar a los niños y a cruzar la calle. Recuerdo a Margarita, yo le llevaba como 5 o 6 años y siempre se sentaba alante conmigo y me regalaba la mitad de su pan, preparado con jamón y queso, ¡qué pan! La hora de Literatura con el profesor Caonabo coincidía con el recreo de kínder y le daba mordidas a mis panes y le pedía permiso al profesor para “ayudar” a esos niños a sacar sus refrescos de la nevera y yo, autoagradecida me tomaba un trago de cada refresco, porque tenía que “bajar el pan”. Subo al aula, continúo en mis clases, encontrando muchas veces  que se habían comido la mitad de uno de mis panes. En el recreo siempre me juntaba con mis amigas Míriam Pimentel y Altagracia Genao, “Lacha”, que esas sí que llevaban 25 centavos. Diariamente Míriam compraba un refresco de uva y Lacha uno rojo, ambos acompañados de pastelitos. No me explico cómo no cambiaron de color.

Siempre les brindaba de mis panes, pero no estaban acostumbradas a mi menú. Entonces ellas, al no ser tan glotonas, me daban la mitad de su merienda. Cuando tocaban el timbre para entrar al aula, pero yo me dirigía a la cafetería adonde sor Lourdes, una monja de unos 68 años, para que me diera de los pastelitos que no se vendieron porque estaban rotos. Llegaba a mi casa a las 3:00 de la tarde y no comía. No sé si era porque la comida estaba fría o porque mi barriga estaba llena.