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La Vida miércoles, 27 de septiembre de 2017

ENTREVISTA (1 de 2)

¿Se hace turismo sostenible en República Dominicana?

En el Día Mundial del Turismo, Listín Diario conversa con Bolívar Troncoso Morales, uno de los pioneros en la enseñanza y la investigación del turismo sostenible y el ecoturismo en el país

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Su nombre es sinónimo de turismo, aventura, monteo, naturaleza, medio ambiente y todo lo relacionado con el desarrollo del turismo sostenible en República Dominicana.
Y precisamente a este tema, al “Turismo sostenible para el desarrollo”, dedica hoy la Organización Mundial del Turismo (OMT) el Día Mundial del Turismo.
Fundador de las asignaturas de ecoturismo de las principales universidades locales, Bolívar Troncoso Morales es director de la Escuela de Turismo de la Universidad Dominicana O & M, asesor de las comisiones permanentes de recursos naturales y medio ambiente y desarrollo municipal del Senado de la República, asesor ecoturístico de las provincias Monte Plata y Monseñor Nouel, director ejecutivo de la Organización Dominicana de Turismo Sostenible (ODTS), presidente de la Cooperativa Turística Dominicana, asesor del Capítulo Dominicano de la Confederación Panamericana de Escuelas de Hotelería, Gastronomía y Turismo (CONPEHT), asesor del Instituto Nacional de Geografía y presidente de la Fundación Sabores Dominicanos.
Listín Diario tuvo el honor de conversar con él. En esta entrevista, Troncoso reflexiona sobre el origen del turismo sostenible y su impacto en República Dominicana, el papel de las comunidades en el desarrollo turístico y en qué debe enfocarse el Estado si realmente desea alcanzar la visita de 10 millones de turistas al año.

LD: ¿Qué debemos entender por turismo sostenible y cómo se consigue? ¿Es lo mismo que ecoturismo?
BTM: Para entender lo que es el turismo sostenible y evitar confusión entre ecoturismo y turismo sostenible hay que hacer un breve análisis histórico de la evolución del concepto. En 1984, un experto en medio ambiente y planificación, el arquitecto mexicano Héctor Ceballos Lascurain, creó el término de ecoturismo, una mezcla o una palabra compuesta entre ecología y turismo. Ese concepto que creó ese arquitecto amigo revolucionó el mundo del turismo hasta ese momento. Esto generó un boom mundial, que es lo que llamamos un paradigma. Este modelo de turismo no es más que una oferta de los atractivos naturales y culturas locales en el turismo.
Esto generó un boom pero a la vez una rápida evolución del término y de la oferta porque los países desarrollados empezaron a solicitar este tipo de oferta. Entonces, el término fue evolucionando.

La primera evolución se logra en 1987, o sea, tres años después de haberse creado el término ecoturismo, cuando la Asamblea Mundial de Naciones Unidas aprueba un estudio, un diagnóstico que le habían solicitado a un equipo de expertos ambientales y de desarrollo, encabezado por la señora (Gro Harlem) Brundtland, y se crea el término de desarrollo sostenible, y lo definen como aquel desarrollo que toma en cuenta las generaciones del presente y las del futuro.

Dos años después, en 1989, la Organización Mundial del Turismo (OMT) convoca a todos los ministros de Turismo del mundo en la isla de Lanzarote, en las Islas Canarias de España, a un congreso donde se les propone asumir ese turismo donde lo fundamental es la naturaleza y las culturales locales para involucrar a las comunidades y mejorar su calidad de vida, y que lo enmarquen dentro de lo que Naciones Unidas había aprobado, ese nuevo modelo de desarrollo bautizado con el nombre de desarrollo sostenible.
Y es a partir de 1989 que el sector turismo asume el término turismo sostenible, que sustituye al término de ecoturismo, no como sustitución radical, por el contrario: el ecoturismo pasa a ser a partir de ese momento el modelo ideal de turismo sostenible, o sea, que cuando hablamos de turismo sostenible estamos hablando de modelos de desarrollo turístico y el ideal, el más importante, porque fue el primigenio, es el ecoturismo. Entonces, no es que es lo mismo, es que el ecoturismo es la expresión más genuina del desarrollo turístico sostenible.
A partir de ahí evolucionan otros términos. Los centroamericanos, que tuvieron problemas con el término ecoturismo, en ese momento yo estaba haciendo mi maestría en Ecoturismo en Costa Rica, decidieron cambiarle el nombre de ecoturismo para no tener conflicto jurídico y le llamaron turismo alternativo. Los españoles y los israelitas le llamaron turismo rural; los italianos le llamaron turismo solidario (porque se solidarizaban con los países en vías de desarrollo) y todo esto fue generando un mundo de conceptos, que es lo que ha hecho que mucha gente hoy día se confunda…

Pero eso es la historia breve.

Ahora, la OMT, como organización que rige el turismo a escala mundial, no solamente asume el término de turismo sostenible sino que crea el Departamento de Turismo Sostenible e inicia en los 90 los indicadores de turismo sostenible, o sea, qué debe hacer cada país para que el turismo sea sostenible y que se fundamenta en tres principios: la sostenibilidad ambiental, la sostenibilidad sociocultural y la sostenibilidad económica.
¿Por qué esto genera un paradigma? Porque por primera vez, en todos los miles de años de la humanidad, se demuestra que lo económico no es lo fundamental, que es el medio ambiente, porque la economía surge del desarrollo del uso de los recursos naturales. Entonces ese paradigma del desarrollo sostenible tira por el suelo la historia capitalista de que el dinero lo es todo, de que el dinero es la base que sustenta la humanidad. No, son los recursos naturales, porque su transformación es lo que genera dinero. Entonces Naciones Unidas demostró eso.
Y, segundo, que después que el hombre usa sosteniblemente el medio ambiente para su beneficio (el medio ambiente lo constituyen además de los recursos naturales -flora, fauna, agua, minerales, etcétera-, hay un componente fundamental que se llama el ser humano y sus expresiones, o sea, el ente social y cultural como expresión. Eso se involucra con el medio ambiente para crear el producto de turismo sostenible que antes se llamaba producto ecoturístico. Eso surge en los 90. Y cuando el hombre oferta la naturaleza y sus expresiones culturales (comida, bailes, vestimenta, etcétera) genera los dos principios básicos (ambiental y sociocultural) y eso a su vez genera el tercero, que es el bien económico, que tiene que tener en este caso beneficios para todos, lo que se llama una derrama del dólar turístico. Esa es la breve historia para entender lo que es sostenibilidad, ecoturismo, quién nace primero, quién después y en qué se sustenta.


El hombre siempre ha viajado, ¿cómo le llamaban antes a ese tipo de turismo? 
Desde que nace sobre la tierra, en la prehistoria, el hombre se ha interesado por la naturaleza. Hoy día todo está vinculado. La expresión es parte de la transformación de la naturaleza. Antes de eso, el hombre hacía lo que los franceses llamaban desde el siglo XIX picnic y los americanos le llamaron turismo de naturaleza. Y así sucesivamente. Yo empecé a impartirles clases a los guías oficiales en el año 1978 y ¿qué les daba?, turismo de naturaleza. Era el nombre que existía, porque no existía el término hasta 1984. Y, de hecho, en la categorización que yo hago de las empresas de turismo sostenible, yo no hablo de ecoturismo, hablo de turismo de naturaleza porque dentro del turismo de naturaleza está el ecoturismo, el agroturismo, el agroecoturismo, la aventura, la pesca deportiva, la farmacopea. O sea, hay un montón de ofertas que se enmarcan dentro del turismo de naturaleza y el ecoturismo, de acuerdo a como lo definió su creador, y se mantiene hoy, como aquel turismo que se hace solamente en áreas protegidas, sean públicas o privadas. Eso es ecoturismo.


A ver, si voy a una playa no estoy haciendo ecoturismo… 
No. Estás haciendo turismo de playa.

¿Y qué pasa con las áreas protegidas que incluyen costas y playas? 
Bueno, usted tiene dentro de las áreas protegidas como el Parque Jaragua, que tiene la playa de Bahía de las Águilas, que es un espectáculo, usted hace en esa playa turismo de playa, pero no ecoturismo.  Usted hace ecoturismo cuando se mete al bosque y estudia la flora  y la fauna, o explora las cavernas… El ecoturismo conlleva una vinculación de conocimientos de ciencias naturales.

 

¿Cuándo comienza el auge del ecoturismo en República Dominicana?
Empezamos en los 70 con las prácticas de geografía en la UASD, con las prácticas de los guías nacionales, con el Ministerio de Turismo (entonces secretaría). Yo empecé a dar Geografía del Turismo en 1983 en la PCUMM como asignatura que la creé yo. Después de la PUCMM se creó O & M y fui profesor de esa materia; después UNIBE, UNAPEC y el Domínico Americano y en todas fui profesor de esa materia. Creo el programa y los libros. Tengo un libro que se agotó, “Geografía del turismo en República Dominicana”, que es un folleto que hice desde el año 1978 y lo fui adecuando; recientemente lo publiqué y se agotó en menos de un año.  También creé “Geografía del Turismo Internacional” para esas primeras escuelas de hotelería y turismo del país. Entonces le llamábamos así. Cuando me voy a Costa Rica, a hacer la maestría y a trabajar, conozco del nombre, me involucro con el nombre y otros dominicanos como Grethel Castellanos, mi gran amiga, arquitecta, lo asume también, porque ella conoció a Héctor Ceballos y se hizo amiga. Ella hace la propuesta a lo que en aquella época (1991) era la Dirección de Parques Nacionales y crea el Departamento de Ecoturismo, fue la pionera. Yo llego en 1994 y un año después lo creo en el hoy Ministerio de Turismo.


Al dominicano siempre le ha gustado montear, y a eso le llama ecoturismo… 
Aquí las primeras áreas protegidas las creó Trujillo en 1937, gracias al papá del señor Schiffino, al abuelo del Schiffino de Casa Bonita. Empezó la gente a ir a esos sitios. En los años 50 se crearon los primeros dos parques nacionales: Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez. El dominicano siempre ha hecho turismo de naturaleza o ecoturismo. Los españoles, cuando llegaron aquí, se admiraron de la naturaleza nuestra. Si usted busca la obra de (Diego) Álvarez Chanca, el primero que aprendió la lengua de los indígenas y el que nos tradujo todos estos nombres indígenas que hoy tenemos, ese señor fue el primero que empezó a interesar a la gente por la naturaleza de este país. Le estoy hablando de 1500 y pico. El dominicano es muy dado al turismo de naturaleza. Cuando empezó a consolidarse aquí fue cuando en 1974 se crea la Dirección General de Parques y se crean los otros parques nacionales. Eso es lo que ha ido motivando el ecoturismo.

¿Hacemos turismo sostenible en República Dominicana? ¿Tenemos buenos ejemplos de ello?
A partir de 1994 se empezó aquí a organizar la oferta de ecoturismo, a crear empresas. Vino un alemán y trajo una empresa de rafting, se asoció con Rancho Baiguate (que es de los primeros de aventura) y así empezó. Nosotros comenzamos en el Ministerio (entonces Secretaría) a dar talleres de empresas ecoturísticas y empezamos a desarrollar el ecoturismo. En las áreas protegidas nuestras se hace ecoturismo, porque hay que preservar el medio ambiente y se integra a las comunidades. Usted va a Bayahíbe y esos pescadores que andaban con la nalga rota, que lo que tenían era una yolita a vela, hoy tienen cinco yolas grandes con motores fuera de borda y llevan a más de medio millón de turistas a la Saona
Se hace ecoturismo porque las comunidades participan, se integran. En el país se empezaron a desarrollar proyectos de turismo sostenible, que es como hay que llamarlo porque no es ecoturismo, es un turismo responsable pero a otro nivel, como  los proyectos que tenemos en el Salto del Limón, en los 27 Charcos de la Damajagua, en Rancho Cumayasa, en las cooperativas turísticas, en la Organización Dominicana de Turismo Sostenible. A escala nacional tenemos más de 150 proyectos de turismo sostenible en este país en este momento y esos proyectos reciben la visitación de más de dos millones de turistas al año, junto a las áreas protegidas. Las áreas protegidas están recibiendo alrededor de millón y medio de turistas.
 

¿Qué papel juegan las comunidades en el desarrollo del turismo sostenible? 
Son fundamentales. Porque dentro del turismo sostenible hay dos tipos de inversión: la inversión privada, que es el caso de esos proyectos icónicos, por ejemplo en agroturismo están la ruta del cacao de la familia Rizek, la ruta del chocolate de la cooperativa del bloque cacaotero número tres de Hato Mayor-El Seibo, la ruta del cacao de Yamasá, las mujeres de El Chocal… Esos son proyectos privados,  turismo sostenible de inversión privada. Pero cuando son colectivos, como los proyectos del Salto del Limón y de La Damajagua, eso se llama turismo sostenible comunitario, que históricamente se le ha llamado ecoturismo comunitario; no hay problema, es ecoturismo. Esas son las dos formas de expresión financiera que tiene el turismo sostenible en este país: inversión privada e inversión comunitaria. Le cito por ejemplo el primer y único proyecto de ecoturismo de mujeres: Sonido del Yaque. Hay proyectos por dondequiera. En el país se hace turismo sostenible versus ecoturismo y es la segunda más importante oferta turística del país, que va por los alrededor de tres millones de visitas y eso es gracias fundamentalmente a la demanda internacional, porque los turistas extranjeros son los que piden este tipo de proyectos.



¿Cómo ve la pugna que –aparentemente- existe entre ecoturismo y todo incluido? 
Lo que ha hecho el ecoturismo es que ha evolucionado el turismo todo incluido de sol y playa. Cuando empezamos en los 80, este último era el ciento por ciento nada más. Los turistas no salían de los resorts. Hoy, ese turismo todo incluido ha bajado un 78 por ciento. ¿Dónde está el otro 22 por ciento? Está en el turismo sostenible, en el turismo de golf, de yatismo, de bienes raíces (turismo inmobiliario). Ha habido una diversificación del producto turístico en nuestro país y eso es una bendición. Esa es la razón por la cual en el país el turismo sigue creciendo. Además, es importante que se sepa que ese turismo sostenible empezó saliendo (los turistas) de los hoteles a los proyectos y volviendo otra vez a los hoteles.


O sea, no hay que pelear… 
No hay que pelear. Uno complementa al otro. Lo mismo pasa con los franceses. Los franceses son el segundo grupo que llega al país por volumen. Después del norte americano, va el francés. Y la mayoría de los franceses no quiere estar en ‘todo incluido’. Óigame, se la pasan recorriendo el país en un tour de siete días que se llama “La vuelta a Quisqueya”. Entonces, ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué eso no se conoce? Porque lastimosamente el organismo oficial de Turismo no promueve eso, no lo está promoviendo. Eso es la inversión privada, eso son las comunidades, son las ONG de cooperación internacional, son los clústers. Pero realmente da pena. Ahora, yo soy asesor en el Senado y en este momento estoy trabajando un proyecto de ley para la promoción del turismo sostenible en República Dominicana, para que el Ministerio tenga que asumirlo por ley.


¿Está preparada República Dominicana para recibir 10 millones de turistas al año, como aspiran las autoridades? 
Si esos 10 millones se planifican solo para sol y playa no estamos preparados. Ahora, si esos 10 millones se planifican para toda esta diversificación del producto turístico: cruceros, sol y playa, yatismo, golf, turismo inmobiliario, ecoturismo, gastronomía, aventura… entonces el país está preparado no para recibir 10, sino 20. Porque nosotros tenemos, en 48,000 kilómetros cuadrados, espacio y recursos para recibir a 20 millones. La isla de Mallorca tiene menos de 4,000 kilómetros cuadrados y recibe cada año 12.5 millones de turistas.

Para conseguirlo, ¿qué debemos hacer?, ¿en qué nos debemos de enfocar? 
Le voy a decir. A cosas que estamos haciendo y que hay en planes. Primero: convertir a todas las  provincias de este país en ecoturísticas por ley, como ya tenemos 10 en el Senado. Para estas provincias la ley establece un consejo de desarrollo ecoturístico y les da cinco millones al año, a cada una, para la promoción del ecoturismo en sus provincias. La primera fue mi provincia, Hato Mayor, y hoy tenemos un importante desarrollo ecoturístico, porque esos millones los estamos invirtiendo en el desarrollo ecoturístico. Segundo: hay que crear la Ley de Promoción al Turismo Sostenible, que es la que estamos trabajando en este momento. Tercero: el Estado tiene que asumir el compromiso de invertir en la publicidad y promoción del turismo sostenible, no solo de sol, playa y golf, como hasta ahora lo ha estado haciendo. Cuarto: el Estado tiene que apoyar a esta fundación (Sabores Dominicanos), que está desarrollando un proyecto de nación para convertir la gastronomía en producto. España recibió el año pasado 10 millones de turistas (que fueron) solo a comer. Otra iniciativa es que hay crear una cartera de financiamiento para proyectos de desarrollo sostenible con bajos intereses. Cuando estaba en Costa Rica trabajando y estudiando fui nombrado asesor del ministro de Turismo en Costa Rica en 1993. El BID donó 200 millones de dólares y el Estado de Costa Rica una partida igual y se creó un proyecto fiduciario para financiar los proyectos micro, pequeños y comunitarios ecoturísticos. Hoy en Costa Rica hay más de dos mil proyectos, nosotros nada más tenemos 150. ¿Qué intereses pagan anual después de la gracia? Cinco por ciento. Eso genera riqueza en la comunidad; eso genera riqueza nacional y eso genera distribuir el turismo en la geografía nacional.


Tenemos una marca ciudad, nos falta una marca país. ¿Atraen realmente turistas las marcas?  
Se atrae, pero mientras más marcas se crean, mejor. Tenemos que tener marca país, marca provincia, marca ciudades… En Hato Mayor estamos creando la marca provincial “Sácale el jugo al ecoturismo”. ¿Por qué? Porque somos los primeros productores de naranja. Cuando usted entre ahora a Hato Mayor va a encontrar un monumento, y ¿qué es lo que tiene?, naranjas. Hay que crear marcas de todo, porque eso es lo que va a garantizar que el turismo, buscando marcas, venga  a diferentes locaciones de la geografía nacional.  


Ver también: Bolívar Troncoso: "Este país es una maravilla" (2 de 2)