Opinión

COSAS DE DIOS

Tentaciones del periodista

Cuando Rafael Alonzo, de la Asociación de Periodistas Cristianos, me pidió que hablara sobre las tentaciones de este oficio, acababa de decir que no me metería en nada más. Pero estuve en el retiro “Las cualidades de Jesucristo como comunicador”, organizado en la parroquia San Antonio de Padua, del sector Gascue, a instancias de su párroco el padre Kennedy Rodríguez, donde también disertaron el obispo monseñor Benito de la Rosa y Carpio y el reconocido locutor Rodolfo Espinal.

En la preparación de mi intervención, entendí que, si partes de los pecados capitales, donde quiera que te encuentres, esas serán las tentaciones que has de enfrentar porque ellas te llevan a otras, por eso se llaman capitales. Así que hice un paralelismo entre estos pecados y las trampas en nuestra profesión.

Tentados por la codicia o la avaricia. Cuando aceptamos dinero como soborno, recompensa o regalo por lo que decimos o escribimos. Cuando cobramos salarios que no nos ganamos o hacemos relaciones públicas que, frente a nuestro trabajo, conllevan un conflicto de intereses: eres el vocero de la institución o eres el periodista que cuestiona y escribe sobre ese tema.

Tentados por la soberbia o la vanidad. En nuestro caso, por la fama. No en vano Al Pacino dice, en la película “Abogado del Diablo”, que la vanidad es el pecado favorito del maligno. Hay quien hace cualquier cosa por sobresalir, revise las redes sociales.

Tentado por la pereza. La pereza es un pecado frecuente entre los periodista, muchos apostamos al menor esfuerzo. Y el que no hace lo que le toca en esta profesión causa un daño a la sociedad que no recibe la información completa y, por lo tanto, no cuenta con esa herramienta vital, el conocimiento, para actuar.

Tentado por la envidia. En esta carrera podemos caer en la falta de lanzar piedras contra el árbol que da frutos, dañar a otros, solo porque tiene lo que nosotros no hemos alcanzado.

Tentado por la ira. Radicalizarse, irse a los extremos y defender de manera agresiva, frontal y violenta todo aquello que suponemos correcto es sembrar odio.

Tentado por la lujuria. El sexo es una de las fuerzas más poderosa que existen. Podemos contribuir a crear dioses de papel inclinados por nuestras apetencias o preferencias.

Tentados por la gula. Ningún banquete, ni el más lujoso, vale una sola letra que no sea objetiva.

Si usted no es periodista, adapte estas tentaciones a las de su carrera y combátalas. Si vive de este oficio, ojalá le sirva este humilde aporte como guía para cuando debamos rendir cuentas a nuestro principal oyente y lector: Dios.

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