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contaminación 

La inmundicia arropa entorno del "Mercado Nuevo" de la avenida Duarte

La zona, en general, carece de limpieza y ornato. La gente camina, muchas veces con sus alimentos que compran en el mercado, entre escombros, desperdicios de comida, calles mugrientas, aguas residuales, paredes sucias, heces fecales y animales muertos.

El mal olor emerge de los desagües, de las orillas de las aceras, de las heces fecales y de la basura que no cesa.

El mal olor emerge de los desagües, de las orillas de las aceras, de las heces fecales y de la basura que no cesa.JORGE MARTÍNEZ/LD

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Sauro Scalellasauro.scalella@listindiario.com
Santo Domingo, RD

Los vertederos improvisados arropan el Mercado Nuevo de la Duarte. La situación es crítica. Son muchos. Están dispersos en distintos puntos de la intersección formada por la calle Libertad y la avenida Duarte, donde está situado el mercado, cuyo entorno sobresale por la falta de limpieza.

Otro factor, es el mal olor: emerge de los desagües, de las orillas de las aceras, de las heces fecales, de la basura que no cesa. “Este es un mercado arrabalizado, porque todo el mundo hace lo que quiere”, dice Oscar Leónidas Caraballo, de 55 años, quien vive del día a día, descargando productos de los camiones que llegan al centro de acopio desde el campo.

La zona, en general, carece de limpieza y ornato. La gente camina, muchas veces con sus alimentos que compran en el mercado, entre escombros, desperdicios de comida, calles mugrientas, aguas residuales, paredes sucias, animales muertos. Es una calle muy comercial en medio de la suciedad.

Una gran parte de las personas que habitualmente recorren el lugar, habitan en la calle 42 del Ensanche Capotillo, muy próximo al mercado, o trabajan en la calle Libertad. Otras van desde sectores aledaños del Distrito Nacional.

En la entrada principal del mercado, un basurero da la bienvenida. Es visto ante los ojos de cualquiera. A las 9:00 de la mañana del pasado jueves 4, dos hombres, de nacionalidad haitiana, recogían la basura allí. Utilizaban una pala, guantes y botas de goma para no ensuciarse; pero, era difícil evitarlo. Sus indumentarias lucían sucias a primera vista.

Trabajaban ese día sobre un charco de agua contaminada y maloliente, que por poco llegaba a sus tobillos y salpicaba en sus cuerpos cuando se movían. Es una tarea a la que se dedican todos los días.

Los dos extranjeros amontonan la basura en un camión viejo. Es demasiada. Ya queda poco espacio en la zona de carga. Sin embargo, la idea es llenarlo hasta el máximo, porque mientras más toneladas de desperdicios recolectan, mejor les pagan.

Así es como funciona: trabajan bajo un contrato para una fundación recolectora de desechos sólidos, que le vende toda la basura al Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), también por toneladas. Es un negocio.

Comerciantes venden sus productos en medio de los vertederos improvisados.

Comerciantes venden sus productos en medio de los vertederos improvisados.JORGE MARTÍNEZ/LD

Otros grupos de recolectores también levantan residuos en más tiraderos. No obstante, aunque las jornadas de limpieza se hacen en diferentes horas del día, no impide la constante acumulación de desperdicios, según afirma Ricardo Torres, de 39 años, quien ofrece servicio de transporte en una motocicleta.

“Ellos recogen la basura, pero al minuto está igualito”, dice y añade que las personas mueven la basura desde sus hogares para arrojarla en los distintos vertederos de la calle Libertad. Esa es la otra realidad: la gente lanza una, dos y hasta tres bolsas de residuos en la calle. Lo hacen como si fuese algo normal.

“Es un desastre. Ahí tiran hasta heces fecales. Tiran de todo. A veces sale un 'bajo' de gente muerta, para que estés claro”, cuenta Torres al referirse al basurero que le queda de frente. “Eso perjudica la calle y perjudica a uno (con la salud)”, subraya desde el asiento de su motocicleta.

Un hombre arroja una bolsa de basura en un vertedero improvisado situado en la calle Libertad. Detras se encuentra el Mercado Nuevo de la Duarte.

Un hombre arroja una bolsa de basura en un vertedero improvisado situado en la calle Libertad. Detrás se encuentra el Mercado Nuevo de la Duarte.Jorge Martínez/LD.

Ante esta situación, el señor propone que las autoridades instalen contenedores de basura para que haya una mejor organización en la recogida de desechos y las calles luzcan despejadas.

Más iniciativas

Para controlar los tiraderos y la falta de conciencia de las personas, Jorge Luis de Jesús, un representante de la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN), opina que una posible solución sería colocar militares, policías municipales y contenedores clasificados.

Jorge Luis, de 45 años, declara a LISTÍN DIARIO, mientras supervisaba a los dos haitianos que recogían los residuos a todo vapor, que el entorno “es un foco de contaminación ambiental”.

Un chófer del mercado, quien ha preferido mantenerse en el anonimato, llama a las autoridades a que arreglen las aceras, las alcantarillas y que las pinten. “Si las pintan bien bonita, la gente no va a tirar la basura ahí”, dice y agrega que las autoridades de la ADN son las responsables de velar por el cuidado de los espacios públicos, y más si se trata de un mercado.

Venden en medio de vertederos

En las afueras del mercado, un grupo de comerciantes vende sus productos en ventorrillos improvisados. Algunos son dominicanos y otros haitianos, entre hombres y mujeres.

Colocan los alimentos que van desde frutas, víveres hasta vegetales, encima de pedazos de cartones, huacales o cubetas. Otros, los reúnen en el piso, en medio de botellas plásticas y desperdicios de comida.

Marino Rosario vende yuca y batata en la otra entrada del Mercado de la Duarte. Está ubicado en una esquina de la acera. Le dicen “carita”. Con su voz ronca y mientras fuma un cigarrillo, comenta que tuvo que pagarle 200 pesos a una persona para que limpiara su espacio, ya que lo encontró con desperdicios y mal olor. Es el pan de cada día. No solo de él, sino de muchos otros comerciantes que viven rodeados de vertederos improvisados.