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El zoológico que ya no es

En la actualidad, su interior es tan solo un extenso terreno en desuso, que ocupa más de 25 mil metros cuadrados del territorio municipal y solo genera gastos de mantenimiento al Ayuntamiento.

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Odette SaldívarMoca, Espaillat, RD

Parece un cuento de misterio, pero no lo es. El clamor popular contra la pestilencia, el descuido y la mala alimentación de los animales allí condenados entre rejas, pedía una solución. Por ello, una mañana dejó de funcionar. Las autoridades locales lo cerraron con carácter definitivo una mañana de 2018 luego de treinta años operando de forma consecutiva. Era el único en la región el Cibao. Los animales que sobrevivieron se trasladaron a la capital, en estado deplorable, y aquel lugar sigue esperando por una inversión estatal para desaparecer el mal olor y los residuos sólidos aglomerados en la cañada que pasa por su interior.

El Zoológico-Botánico de Moca ya no era un atractivo significativo para la educación, la recreación y la salud ambiental.

Cuando el exalcalde mocano Rubén Lulo Gitte fundó ese pulmón del Cibao en el 1982, se mantuvo en las mejores condiciones. Durante años fue visitado por miles de estudiantes, profesores, moradores de la región, ciudadanos de otras partes de la nación y turistas extranjeros. Era una de las instalaciones de que hacía sentir orgullo a la ciudad de Moca.

En su interior convivían aves exóticas, avestruces, y otras, como que reflejaban su aspecto como botánico.

Como si se tratase de un cuerpo a cuyas partes les hace falta cuidado, Moca necesita curar su órgano respiratorio. El zoo-botánico significó un espacio de aprendizaje y esparcimiento, para conectar con la flora y la fauna. “Crear, para Moca, un centro educativo, así como, al mismo tiempo, una atracción más para los habitantes del municipio, el resto del país y de los turistas extranjeros que nos visiten”, fueron las palabras de Lulo Gitte en la primera parte de su serie de libros “Cosas y gentes de mi pueblo”, sobre la intención de aquel parque, que ya no existe.

En la actualidad, su interior es tan solo un extenso terreno en desuso, que ocupa más de 25 mil metros cuadrados del territorio municipal y solo genera gastos de mantenimiento al Ayuntamiento. Ahora los visitantes que se encuentran en el norte de la República, no pueden disfrutar de la naturaleza y los animales, y deben trasladarse a Santo Domingo para ese fin.

El espacio fue clausurado por no cumplir con las normas ambientales mínimas requeridas por Medio Ambiente y por las condiciones deprimentes en que vivían los pocos animales que había allí.

De acuerdo con una propuesta de proyecto hecha por el Ayuntamiento de Moca, algunos de los problemas que presenta la zona son los desechos y el hedor constante provocados por el vertido de basura y aguas negras al arroyo El Caimito; ese que, irónicamente, Gitte califica en su libro como “lo que acrecienta su belleza natural”, refiriéndose al zoológico. Además, otra problemática es la presencia de árboles con ramificaciones secas que podrían colapsar en cualquier momento y la baja frecuencia en la poda de estos.

Miguel Guarocuya Cabral, actual alcalde del municipio, señala que el agua contaminada se debe a que muchos barrios de la ciudad desaguan allí.

Esas aguas insalubres, aparte de que desprendían un olor desagradable que impedía a las personas un óptimo disfrute del entorno, eran los principales causantes de que los animales vivieran en malas condiciones, a veces sufriendo enfermedades por la contaminación de su hábitat.

Según Guarocuya Cabral: “Esa agua contaminada hay que sanearla para crear un ambiente adecuado”.

Asimismo, el síndico destaca que por un deficiente control del lugar, este fue degradándose al punto de su cierre.

“En esa época se llevaron los últimos animales. Un león murió, por un manejo inadecuado cuando lo iban a llevar al zoológico nacional, y los demás se los llevaron”, enunció.

Esto lo corrobora Luis Ángel Durán, técnico de la Dirección Provincial de Medio Ambiente en Espaillat, quien, además, mencionó el robo de unos monos; algo que para ese entonces tuvo influencia en el cierre.

Este también comenta que, actualmente, el Ayuntamiento tiene un personal reducido encargado de darle mantenimiento al área, a pesar de haber sido desalojado.

El dirigente comunitario y activista de Moca Juan “Juanchi” Comprés señala que se desincentivaron las visitas a medida que se denotaba el descuido en la infraestructura del parque. “Ahí iban autobuses de la región del Cibao todos los días”, es lo que dice Juanchi al hablar de qué tan concurrido era aquel lugar.

De igual forma, Comprés hace referencia a las impresiones de las personas de la comunidad sobre la situación, apuntando que están a la espera de su apertura. Indica que, a la hora del cierre, le habían avisado al pueblo que iban a hacer algo nuevo, pero solo pintaron y repusieron algunas paredes.

“No nos ganamos nada con que el frente esté bonito, si no le dan oportunidad a que visiten el zoológico”, manifestó.

Reuniones se han hecho tantas. Desde el 2020 se han estado haciendo encuentros para tratar el tema y dar propuestas, sin embargo, el lugar sigue igual, como si la cantidad de dolientes en las oficinas gubernamentales no es suficiente para reconocer su importancia y hacer lo necesario para subsanar la situación.

Planes en carpeta Según Guarocuya Cabral, se tiene pensado un proyecto de más de 100 millones de pesos, para la construcción de un parque lineal zoo-botánico con el que se aproveche el área institucional desolada que antes era el Zoológico Municipal de Moca.

“Teníamos ahí animales de selva tropical, que, justamente, la gente del Zoológico Nacional y de la misma Universidad Autónoma de Santo Domingo, que nos asesoraron, recomendaron que no era viable”, expresa el alcalde, refiriéndose al porqué no se tiene pensado continuar con la idea de zoológico en el ya mencionado terreno.

La realidad es que, hasta el día de hoy, ningún proyecto se ha iniciado; sin embargo, este pulmón debe ser sanado, para que Moca vuelva nuevamente a respirar.