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La República sábado, 26 de noviembre de 2022

Enfoque

Maricusa Ornes personal y única: cuando la juventud democrática soñaba mejor...

  • Maricusa Ornes personal y única: cuando la juventud democrática soñaba mejor...
  • Maricusa Ornes personal y única: cuando la juventud democrática soñaba mejor...
Carlos Francisco Elías
Santo Domingo, RD

Cuando se nace en Puerto Plata (“ Pueblito encantador, “diría el trovador Lockward ) las ilusiones atlánticas, son vastas y brillosas como el sol sobre el mar del norte franco y libre.

En 1936, Maricusa Ornes tendría 10 añitos, hacia 6 años que el país estrenaba lo que sería una tiranía sin ejemplos, según el libro de Juan Bosch, que no estaría mal que muchos revisaran de nuevo, porque vale la pena y además descubrirán con asombro como luego, a casi 68 años de concebir esos ensayos breves sobre la sociología dominicana de entonces, poco hemos cambiado y se confirmará con triste asombro pasmoso. La retrospectiva fotográfica que el Museo Bellapart ofrece sobre la vida de esta insigne artista de la voz y el gesto, más que una mirada de miradas, valga la repetición, me sugiere una larga mirada de generaciones y sueños truncados por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, cuyas consecuencias posteriores en conciencia, formas y estilos negativos, ni superamos, ni entendemos, ay de nosotros los que vinimos luego de Maricusa Ornes..

Las fotos agrupadas en una apretada cronología nos ayudan a entender el imaginario colectivo de aquella que apenas sabía que el destino le deparaba en sus mejores años, luchar contra el tirano, Trujillo Molina.

En las dictaduras el pensamiento libre languidece y los seres con alta vocación de libertad, inquietos de ilusiones y fabulosas esperanzas, difícilmente pueden coexistir con semejantes ambientes opresivos: esas ciudades convertidas en cárceles urbanas.

Era otra época

Rescatada su historia vía la imagen, “Maricusa. Dos Memorias y Múltiples Miradas”, constituye un testimonio que nunca debemos subestimar, en un país triste y sórdido, que tiene graves problemas para asumir las consecuencias de sus memorias.

Me complace escribir este texto, porque al final, no soy de los que por ciencias sociales inexactas divido el antitrujillismo entre oligarcas, pobres y acomodados. Será necesario entender, que del mismo modo que ahora glorificamos este gesto meritorio del Museo Bellapart ante Maricusa Ornes, será necesario que en esta misma línea de homenajes, recordemos a muchos otros sin grandes apellidos cuyos sacrificios  dolorosos y anónimos, contribuyeron a crear conciencia frente a esa tiranía cuya malignidad sigue siendo  un oscuro  vaho que enceguece la mejor mirada nacional hacia el futuro.

Si en el siglo XXI todavía la sombra de Trujillo y sus perversiones del poder moldean conciencias nuevas y viejas, este trabajo de rescate y de vida a las mejores memorias, seguirá siendo esencial  que la sociedad civil apoye, impulse y divulge leyenda de vida, como la de Maricusa Ornes Coiscou, así se entenderá el valor humano de tanta abnegación de muchos dominicanos y dominicanas que creyeron que era posible vivir en libertad en este suelo y trascender.

Este homenaje a Maricusa vale la pena,  y recuerdo acto seguido las conversaciones con Don Félix Servio Docoudray ( 1924 - 1989 ).

En su hablar pausado. Su bonhomía sin par, él recordaba en detalle, lo que era no poder respirar en esa dictadura.

Me recordaba también, la asfixia de pensamiento y el terrible control de miradas y movimientos.

Esas conversaciones me dejaron lecciones de alguien a quien quise y admiré. Mucho tiempo después, por la Dra Milagros Ortiz Bosch, lo que había significado esa dictadura para la familia de esos legendarios dos hermanos: Juan y Félix Servio Docoudray. Incólumes y robles de la decencia  antitrujillista, que la vulgar chismografía de esquina, de seudo-izquierda, no puede empañar en el tiempo...

El país vive un momento grave y difícil en materia del valor de la memoria, mucho más grave de lo que la gente común piensa.

Hay un pequeño núcleo, discreto, efectivo estos son: Centinelas de la Memoria, de ese ejército no ruidoso, yo formo parte.

De lo contrario, jamás hubiera escrito este artículo, que creo insignificante, ante la recia memoria, el talento y el arrojo de esta mujer, cuyo nombre retumba con eco y valor: Maricusa Ornes  Coiscou, que amó este país con el paradigma que debemos seguir, sin fanatismos ciegos, pero con alta pasión¡ absoluta, pero absoluta!.. (CFE)..

NOTA: Pido excusas al Museo Bellapart, por la desaparición de este texto, que debió publicarse entre septiembre y octubre, fecha de la exposición y su vigencia. Pero de igual modo, pido a quienes puedan interesarse, que esta exposición circule por el país, del modo que sea.

No tiene sentido hacer este esfuerzo, grande, y dejar todo en la ciudad capital.

Las provincias también tienen derecho, yo me comprometo por , la oferta está hecha.

Finalmente, en esta exposición he vuelto a ver al fin, una foto de mi viejo querido amigo Horacio Ornes Heded, junto a su tía.

Hermoso recuerdo de la Juventud Estudiantil Católica, Horacito luego fue fundador de Fudeco, la Fundación para el desarrollo Comunitario. Ver esa foto , me trajo grandes y hermosos recuerdos.


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