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Visas dominicanas en Haití: 3,700 millones de pura discrecionalidad

Las retenciones por servicios consulares prestados ha ido ligada a un manto de opacidad que raya en la violación a la resolución 2-07 del Mirex

Pasaporte haitiano. Foto AFP.

Pasaporte haitiano. Foto AFP.

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Ashley Ann Presinal | Datos por Nasha CruzSanto Domingo, RD

Al menos 79.5 millones de dólares, unos 3,700 millones de pesos según la tasa cambiaria de los años investigados, recaudaron los cinco consulados dominicanos instalados en Haití por emisión de visas entre 2015 y 2020, según revela una investigación preparada por este diario.

De este monto, sólo 11.6 millones de dólares ingresaron a las arcas del Estado dominicano, de acuerdo a certificaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex).

Esto se traduce en el 20% de todo el dinero recaudado por las misiones consulares en Puerto Príncipe, Juana Méndez, Anse-A-Pitre, Belladere y Cabo Haitiano, permitiéndoles a esas legaciones administrar al menos US$67,902,105 “para el manejo de sus operaciones”.

Históricamente, un cónsul dominicano maneja ingresos por tres vías: su sueldo base, una “dotación consular” que le entrega Cancillería para la administración del consulado, y el dinero que retienen por los servicios ofrecidos como visados o renovaciones de pasaportes, que en teoría también debe usarse para el funcionamiento de las misiones.

Esa tercera vía de ingreso, la de retenciones por servicios consulares prestados, ha ido ligada a un manto de opacidad que raya en la violación a la resolución 2-07 del Mirex, que norma los usos que se les debe dar a ese dinero.

Este reglamento establece que los consulados dominicanos, sin excepción, deberán fijar los precios de cada visa en US$40 para las de turismo, negocio simple y dependencia múltiple; en US$50 para las de residencia y negocio múltiple, y en US$60 para las de negocio con fines laborales.

Hablamos de una resolución del año 2007 pero que todavía se encuentra en vigencia.

No obstante, existe una notable diferencia entre lo que deberían cobrar estas misiones y lo que en realidad recaudan, pues cada consulado coloca sus precios a discreción, generalmente por encima de los 100 dólares estadounidenses por visa.

A la fecha, a un haitiano que acude al consulado dominicano en Anse-A-Pitre le pueden cobrar hasta US$200 por el permiso de entrada a República Dominicana, mientras que en el consulado ubicado en Belladere puede pagar entre US$230 y US$250 por el mismo servicio.

Por otro lado, en el consulado dominicano en Cabo Haitiano una visa general le puede costar US$200, mientras que el precio de una “VIP” ronda por los US$230.

Por el consulado dominicano en Juana Méndez viajar como turista le cuesta a un haitiano desde US$150, y para trabajar en suelo dominicano debe pagar al menos US$200.

En comparación con las otras misiones, el consulado ubicado en Puerto Príncipe es el que menos cobra por emisión de visas con un total de US$85, según uno de sus vicecónsules, pero al mismo tiempo es el que más documentos de viaje expide a los extranjeros.

¿Qué significan estos sobreprecios?

El reglamento del Mirex dispone que los consulados remitan mensualmente a la institución la suma de US$20 por cada visa emitida, y posteriormente se les permite retener el dinero restante para “cubrir gastos administrativos y operacionales del Sistema de Gestión Consular”.

Según documentos de la Cancillería, los cónsules cumplieron con el pago de los 20 dólares. La cuestión radica en las altas sumas que han retenido por los sobreprecios de los servicios que ofrecen y en el secretismo en torno al uso que se le da a este dinero.

Y estamos hablando de mucho dinero. Y de muchas visas.

Para visualizar la infografía haga clic aquí.

De 654,020 visas otorgadas por consulados dominicanos entre 2015 y 2020, unas 557,924 fueron emitidas a haitianos que deseaban cruzar la frontera hacia República Dominicana. Este número equivale al 88.3% de todas las visas emitidas por República Dominicana en esos cinco años.

No obstante, a pesar de las altas recaudaciones en cada misión diplomática en Haití, la mayoría carece de una línea telefónica funcional y de sitios de internet que contengan las tarifas de los servicios o alguna información acerca del uso que le dan al dinero sobrante.

Tanto así que para conocer los precios de las visas en estas oficinas hay que establecer un contacto directo con el cónsul o alguno de sus allegados, ya que “es él que sabe de eso”.

Sin embargo, fue casi imposible contactarse por teléfono con estos diplomáticos, ya que rara vez contestaban a pesar de la insistencia, y cuando tomaban la llamada “estaban ocupados en el momento”.

Faltan respuestas

El pasado 31 de diciembre este diario solicitó al Mirex conocer si los consulados les remitían un informe sobre los gastos económicos en los que incurren con el dinero proveniente de las dotaciones que reciben.

También se les pidió información sobre los gastos de los consulados basados en el dinero que recaudan por los servicios consulares que se ofrecen. Se incluyó en la petición la solicitud de entrega de copia de algunos de esos informes, en caso de existir.

El 21 de enero, fecha en que se vencía el plazo para responder, la institución pidió una prórroga de atención, que concluyó el 4 de febrero.

Llegó la fecha final y respondieron, pero no lo solicitado.

Se justificaron diciendo que el Viceministerio no había emitido respuesta a la solicitud de información, “ya que está esperando le remitan los gastos y demás, por lo que estamos pendiente de la misma para darle respuesta lo antes posible”.

¿Cuánto gana un cónsul?

Según la Ley orgánica del Mirex, la 142-17, el sueldo de cada rango diplomático o cargo consular está sujeto al costo de vida del país o ciudad donde se encuentra, el tipo de funciones que desempeña y su carga familiar.

A este dinero que reciben mensualmente también se añade la “dotación consular”, un dinero destinado a gastos operativos de las misiones y oficinas comerciales que da la Cancillería dominicana.

Estas consignaciones incluyen el alquiler del local de la oficina comercial, el alquiler de la vivienda del jefe de misión, los gastos protocolares, la contratación de personal, los gastos fijos de la misión y gastos generales imprevistos.

Cabe destacar que estas partidas presupuestarias son totalmente independientes de la remuneración que recibe el cónsul, por lo que el dinero es depositado y manejado en una cuenta bancaria a nombre de la misión diplomática.

¿Y un cónsul en Haití?

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El sueldo de un cónsul dominicano en Haití excede los 2,000 dólares, monto que si se suma la dotación que recibe supera los US$4,000.

El cónsul dominicano en Puerto Príncipe recibe mensualmente US$2,500 como sueldo base y una dotación de US$13,500. El total asciende a aproximadamente RD$925,600 cada mes.

El segundo con mayores ingresos mensuales es el cónsul dominicano en Belladere, quien recibe un suelo bruto de US$2,500 y una dotación de US$5,500. En pesos dominicanos suma aproximadamente RD$462,800.

El cónsul en Cabo Haitiano devenga un sueldo de US$2,500 y recibe una dotación de US$3,200, para un total de US$5,700 mensuales.

Antes de ser destituido tras un escándalo de supuestas irregularidades en la emisión de visas y pasaportes a haitianos, el cónsul de Juana Méndez, José Altagracia Valenzuela Arias, devengaba un sueldo de US$2,100 y contaba con una dotación de US$3,600.

En este tenor, antes de su destitución la entonces cónsul en Anse-A-Pitre, Cecilia Vidalia Rollins Tolentino, ganaba un sueldo de US$2,100 y una dotación de US$2,885, en total US$4,985.

Las sumas que devengan estos diplomáticos y las múltiples vías de canalización de este dinero posicionan a los consulados en Haití entre “los más codiciados” entre las posiciones del Gobierno.

Así lo afirma el senador de la fronteriza Elías Piña, Yván Lorenzo, para quien estas misiones diplomáticas son un “botín” de los dirigentes de partidos que están en el poder, “incluyendo el mío”, admitió, en referencia al Partido de la Liberación Dominicana.

Son los más codiciados. Usted no tiene otro puesto que lícitamente le deje 2 y 3 millones de dólares al mes. Los más codiciados de todo el Estado”, dijo al ser contactado por este medio.

El legislador reconoció que esta práctica no está penalizada por ley, pero sí tiene una pena moral.

¿Cómo se consigue una visa?

A un haitiano no se le exige mucho para entrar a suelo dominicano. En la mayoría de los casos es suficiente con su pasaporte y el pago de una suma que puede ascender a los US$350.

Así llegaron a República Dominicana dos ciudadanos del vecino país entrevistados por este diario, cuya identidad reservamos. Actualmente ejercen trabajos informales en las calles del Distrito Nacional.

Uno de ellos explicó que hay dos formas de entrar a República Dominicana, una de ellas, la más fácil: acudir a un “buscón” que te haga la diligencia del visado. El costo de la diligencia asciende los US$400.

Una vez tienes el dinero sólo entregas tu pasaporte y prácticamente tienes “un pie en Dominicana”. Ni siquiera tienen que presentarse en el consulado dominicano ni llenar algún formulario.

Según relatan nadie les preguntó nada, ni sobre su familia ni su estatus laboral. Les bastó con entregar dinero y su documento de identidad.

Bonanza en los consulados

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El primer lugar en emisión de visas entre 2015 y 2020 lo registra el consulado dominicano en Puerto Príncipe con un total de 213,298 entradas a suelo dominicano, logrando recaudar al menos US$18,130,330.

En paralelo, el Mirex recibió de este consulado US$4,232,850.00, esto representa el 24% de los ingresos por este concepto.

El consulado dominicano en Cabo Haitiano emitió 110,995 visas entre 2015 y 2020, recaudando aproximadamente US$22,199,000. De esta cantidad, remitió al Mirex sólo US$2,222,500, lo que se traduce en el 10% de todas las ganancias.

Los años de mayor recaudación en esta misión diplomática fueron 2019, con un total de 579,820 visas emitidas; 2018 con 457,520 y 2020, con 337,600 visas.

La oficina en Juana Méndez emitió 110,995 visas en ese período, recaudando como mínimo US$9,326,625 y remitiendo a Cancillería la suma de US$2,193,680.

Asimismo, el consulado dominicano en Belladere entregó 79,128 visas, generando ingresos por al menos US$18,199,444. De esta suma el Mirex recibió sólo US$1,666,400.

Finalmente, la misión diplomática en Anse-A-Pitre emitió 64,778 visas, que dejaron ingresos por aproximadamente US$11,660,040. Cancillería recibió el 11% de todas las ganancias, lo que se traduce en US$1,297,900.

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Destituciones

El pasado 6 de diciembre el Poder Ejecutivo dio a conocer la destitución de José Altagracia Valenzuela Arias, entonces cónsul dominicano en Juana Méndez, tras un escándalo de supuestas ventas de visa.

Días antes había sido apresado el ciudadano haitiano Erwing Pierre Louis con 92 pasaportes y US$11,000 mientras se dirigía a un consulado clandestino en Juana Méndez, generando controversia acerca de cómo adquirió las libretas y qué buscaba con aquello.

El individuo declaró ante la Dirección Nacional de Investigación (DNI) que su objetivo era entregarle todo a una persona identificada como “Jairo Estévez”, quien supuestamente gestionaría los visados.

Días más tarde, en una entrevista para el programa radial “El Sol de la mañana”, transmitido por Zol 106.5, Valenzuela Arias se desvinculó de las acciones del ciudadano haitiano. “No tengo nada que ver, no tengo necesidad ni es mi costumbre hacer cosas fuera de la normativa interna”, dijo.

Sin embargo, su despido llegó y no se ha sabido más del caso.

El presidente Luis Abinader también canceló a Cecilia Vidalia Rollins Tolentino, quien se desempeñaba como cónsul en Anse-á-Pitre. No se ofrecieron detalles de las razones y en su lugar fue colocado Menni Lolin Cuevas González “Guin”, pasado alcalde de Tamayo, en la provincia Bahoruco.

El caso de “El chinito”

Durante el gobierno de Hipólito Mejía se destapó uno de los casos más sonoros de tráfico ilegal de inmigrantes en el país, el del diputado Radhamés Ramos García, alias “El chinito”.

El apodo del exlegislador, que puede resultar curioso, resulta de haberlo encontrado culpable de traficar con ciudadanos chinos por la frontera dominico-haitiana en el 2002, aprovechando su condición de cónsul de Cabo Haitiano.

Los chinos entraron a República Dominicana con documentos falsos, su destino final era Estados Unidos. Según las autoridades los asiáticos Chen Ngow Chai y Ng Choon Seng fungieron como cómplices del diputado para lograr su cometido.

El 13 de enero de 2005 fue apresado y más tarde, el 3 de marzo, fue condenado a un año y seis meses de cárcel por violación a la Ley 344-98 sobre tráfico ilícito de ilegales.