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La República lunes, 22 de noviembre de 2021

Los Félix, la historia de una familia que vive entre hidrocefalia y cáncer

  • Los Félix, la historia de una familia que vive entre hidrocefalia y cáncer

    Fotos por Leonel Matos Ceballos. En la foto Yenni y Brainer Félix.

  • Los Félix, la historia de una familia que vive entre hidrocefalia y cáncer
  • Los Félix, la historia de una familia que vive entre hidrocefalia y cáncer
Lourdes Aponte
Santo Domingo, RD

En el apartado sector de Valiente, Santo Domingo Este, viven los Félix. Para llegar a su hogar hay que atravesar un camino sin asfalto, con rocas y que da la sensación de que allí nadie vive. Que es un lugar inhóspito. 

En la pequeña casita verde limón, hecha a base zinc, madera y sin piso, viven Brainer (hijo), Yeni Ramona (madre), Nidia (abuela) y Milciades Félix (tío).

 Es una familia que necesita mucha ayuda, que lidia con la pobreza y enfermedades físicas, pero que no se le borra la sonrisa. 

Duermen en la misma cama Brainer, su madre y su abuelita, esta última con casi 100 años. Mientras que el tío duerme en un terreno prestado al lado de la casa. 

Brainer, hijo de Yenni y con 24 años de edad, padece de hidrocefalia, una enfermedad que causa la acumulación de líquido dentro de los ventrículos profundos del cerebro, que termina agrandándole el cerebro.

El joven cuenta con una válvula peritoneal en su cabeza. Ha llevado varias intervenciones quirúrgicas y su estado de salud cada día trae consigo un nuevo afán.

Su padre lo abandonó cuando era pequeño, y su madre se ha entregado en cuerpo y alma a cuidarlo.

Brainer necesita medicamentos para sobrellevar su enfermedad, dinero para transportarse para ir al médico, alimentos y una cama. 

Yenni Ramona Félix, padece cáncer en el paladar, esto no le permite alimentarse o hablar de forma normal.

 Tras varias sesiones de radioterapia y quimioterapia su lucha continúa por las secuelas de la misma.

“A veces tengo que dejar perder citas, porque no tengo dinero para el pasaje de ir y venir del hospital”, confirmó la madre, quien se atiende en el Oncológico. 

“Yo tengo muchos mareos, pasé hambre y no tengo para comprar los medicamentos que me tocan. Pero con que ayuden a mi hijo yo sería feliz, tengo tiempo dando todo sola y ha venido mucha gente a prometerme cosas que nunca terminan de llegar”, añadió Yenni entre lágrimas, al hablar con reporteros de este diario la pasada semana.   

Dijo que la secretaria de la primera dama Raquel Arbaje la llamó y lo aseguró que sus medicamentos ya estaban aprobados, “y de eso ya va casi un año”. 

Yenni es madre de tres hijos, y solo Brainner vive con ella. Sus otras dos hijas formaron familia. 

Milciades Félix, hijo, tío y hermano

Desde hace siete años Milciades orina por vía de una sonda. Relató su calvario cuando esta  se tapa y no tiene dinero para ser atendido de urgencias. A veces ha tenido que aguantar el dolor como puede, ya que sabe que su hermana hace hasta lo imposible por ayudarlo. 

“Mi parte (el pene) se pone negra y no puedo ni hablar”, citó el caballero.

El señor tuvo un accidente en su trabajo, el cual hasta la fecha lo ha dejado incapacitado, un compañero de labores lo chocó de forma accidental provocando con el fuerte golpe que la uretra fuese perforada por uno de sus huesos. 

Milciades prestaba sus servicios como trabajador externo al Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE). Nadie de su sector laboral lo ha ayudado económicamente. 

“La única que me ayuda es mi hermana, y mire toda las cosas que tiene arriba, me siento mal porque no la puedo ayudar y ella es para todo y todos”, declaró Milciades.

Con una vida marcada por una desgracia que no se buscó, el señor Milciades Félix junto a su fiel compañero, un perrito de nombre Toby, pasa su inicio de vejez en una casa ensamblada de zinc y palos, rodeado de la tierra y la escasez.

El terreno donde vive Milciades es prestado por un familiar y pasa el día en casa de su madre y su hermana.

La vivienda de Yenni 

Yenni se levanta dándole gracias a Dios y recitando su oración diaria. 

 “Mi hija, yo puedo perder cualquier cosa menos la certeza de que mi Dios me escucha”, esas fueron sus palabras de Yenni al recibirnos en su humilde hogar.

Un par de días atrás unos desaprensivos entraron a la vivienda llevándose una parte de las pocas pertenecías de la familia tales como estufa, espejo, el tanque de gas y un pequeño televisor, este último siendo el único entretenimiento de ellos en sus momentos libres y para compartir juntos.

“A veces para que ellos duerman más cómodos yo me tiro al suelo y ella cuando se da cuenta va y me quita para cambiar con ella porque yo sufro de los huesos”, fueron las palabras de doña Nidia, madre de Yenni y abuela de Brainer.

“La suerte es que mis vecinos son muy buenos, se han vuelto parte de mi familia y me quieren a mi hijo muchísimo”, destacó Yenni Ramona.

Con muchas recetas que comprar tanto para ella como para su vástago, no pierde la ilusión de poder darle todo lo que se necesite.

De la misma manera madre e hijo necesitan de atención dental como parte de sus procesos de salud, Yenni porque la prótesis de su cáncer ya no da abasto y Braiener para poder comer.

Esta familia necesita una mano amiga que no se quede en promesas y las cumpla, para poder mejorar su calidad de vida y así que sus días transcurran con tranquilidad.

La hospitalidad y el trato excepcional de personas que no tienen bienes materiales, pero sí la bondad de un corazón que no se cansa de dar amor.