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La República viernes, 19 de marzo de 2021

CONTROL EN LA ZONA FRONTERIZA

El país se propone convertir cada punto de acceso con Haití en "una gran aduana"

"Ya se han construido 60 kilómetros de la verja perimetral en la frontera”, informa el director de la Dirección General de Desarrollo Fronterizo (DGDF).

  • El país se propone convertir cada punto de acceso con Haití en "una gran aduana"

    Ramón Pérez Tejada, director de la Dirección General de Desarrollo Fronterizo (DGDF). © Raúl Asencio/LD

  • El país se propone convertir cada punto de acceso con Haití en "una gran aduana"
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  • El país se propone convertir cada punto de acceso con Haití en "una gran aduana"
Yaniris López
yaniris.lópez©listindiario.com
Santo Domingo

El director de la Dirección General de Desarrollo Fronterizo (DGDF) asegura tenerlo muy claro: la construcción de una verja perimetral en la frontera domínico-haitiana va más allá del nacionalismo que provoca la inmigración ilegal.

Es, considera, una decisión de Estado que repercute en la protección de la agropecuaria y la producción nacional.    

Ramón Pérez Tejada entiende que la misión de la DGDF es apoyar a los sectores productivos y en ese aspecto hay que empezar con la ganadería.

¿Y cuál es el primer tema del ganadero?, se pregunta Pérez. “Que se acuesta hacendado y se despierta en la miseria, porque en una noche le robaron todo el ganado”.  

“Tiene que existir un mecanismo que impida ese robo. Tiene que haber algo físico y una verja perimetral, como lo ha planteado el Presidente, es la gran oportunidad de convertir la frontera en una frontera económica”, indica el abogado.

Pérez señala que es tan grave el robo de ganado en la frontera que existe  todo un mecanismo creado para obligar a la gente a pagar el rescate de animales.  

“Y se lo explico de una manera más clara –apunta-. Un ganadero se da cuenta que le han robado cinco o seis vacas y sale a buscarlas. Cuando llega a Haití se la encuentra en un destacamento policial haitiano. Le dicen “se las quitamos a los ladrones”, pero le crean una serie de barreras que terminan cobrándole una cantidad de dinero por cada vaca. Entonces, yo digo que eso no es un robo, sino un secuestro de ganado, que la intención no era robárselas, era crear un negocio”.  

Sostiene que hay que buscar un mecanismo que evite estas situaciones y tienda a crear mejores condiciones de vida para la gente que habita en la frontera.
 

UNA GRAN ADUANA

La verja, de la que informa ya se han construido unos 60 kilómetros entre Elías Piña y Jimaní, se levantaría a lo largo de 190 kilómetros. La línea divisora entre República Dominicana y Haití es de 391 kilómetros.

De acuerdo con Pérez, cada punto de acceso con Haití se va a convertir en una gran aduana de negocios, algo que va a favorecer no solo al Estado, sino a todo el que esté en la frontera.

¿Cuántos puntos “aduaneros” se colocarán?  

Dos o tres puntos en cada provincia, explica el exconsultor jurídico del Ministerio de Salud Pública.

“La dinámica de cada provincia va marcando la pauta. Si hay un mercado que ha existido por años, por pequeño que sea, no puedes simplemente bloquearlo, sino crearle la estructura para que se desarrolle. Es la realidad la que nos va a decir dónde debe estar ese punto de encuentro, de comercio, a lo largo de la frontera. La verja lo que va a hacer es organizar la frontera”.  

La zona fronteriza dominicana está compuesta por las provincias Pedernales, Independencia, Elías Piña, Dajabón, Montecristi, Santiago Rodríguez y Barohuco. Las dos últimas no comparten frontera física con Haití, pero fueron incluidas debido a que comparten los mismos niveles socioeconómicos. 

Pérez dio estas declaraciones en el Encuentro Verde de LISTÍN DIARIO, que coordina la bióloga y ambientalista Yvonne Arias.  

Según informó, no solo la producción agropecuaria es constantemente hurtada en la frontera.  

“Hay tráfico de vehículos, de motores. ¿Sabían que hay un robo tan amplio de motores en la frontera a través de mecanismos que usted ni siquiera se puede imaginar? Por ejemplo, que se robaron 30 motores en una comunidad y nadie los vio pasar hacia el lado haitiano. Y es que no cruzan. Lo que hacen es un hoyo, los entierran y cuando dejan de buscar entonces los sacan y los cruzan”. 
 

UN TEMA DE SEGURIDAD

Cuestionado sobre qué visión de desarrollo existe en poner una barrera física si la población considera que son otras las ‘barreras’ que impiden el buen funcionamiento de la frontera y permiten la inmigración ilegal, Pérez considera que es también un tema de seguridad. 

“¿Ustedes saben que en la frontera, un día cualquiera, a algunos dominicanos hasta se les impide salir de sus casas porque llegan ocho o diez haitianos, con machete en mano, y empiezan a amenazar y la gente en ese momento se siente desprotegida? ¿Por qué entra ese haitiano? Porque no hay una regulación. Él pasa por el monte, por donde sea, simplemente entró; se asociaron en un grupo y cuando usted se siente en mayoría -y eso no es propio de República Dominicana y Haití, eso pasa en todas las fronteras-, si hay un grupo de personas que se siente en mayoría frente a alguien, evidentemente que intentan imponerle su criterio. Pero la gente cuando está en su país dice ‘no, pero este es mi país, él no tiene derecho a hacer eso’, y de ahí vienen las grandes confrontaciones, las situaciones incómodas, las situaciones lamentables”.  

No obstante, agrega que el trato entre las autoridades dominicanas y las autoridades haitianas que colindan en la frontera es de hermanos.  

“Yo siempre he dicho que los grandes problemas de la frontera los resuelven los fronterizos. Si usted permite que intervengan las autoridades nacionales, la solución se pone difícil. Ahora, cuando tú le dices a los alcaldes, que son vecinos, que hay un problema de tal cosa (incluso a las gobernadoras), estos se convierten en mediadores naturales y entran al otro lado, con respeto y consideración, y le buscan solución a cualquier situación”.  

Expone que hace poco estuvieron trabajando día y noche durante dos meses y medio en la carretera Internacional, un lugar al que “todo el mundo le tiene miedo”, y quienes asumieron la protección de los equipos fueron las autoridades haitianas, como contribución a la reparación de la vía.  

“Ese nivel de trato, de vinculación se da en la frontera. Sin embargo, una cosa es la mentalidad de quien está dirigiendo, de la autoridad, y otra cosa es ya la situación general que se presenta, que hay que controlarla y hay que tener algún mecanismo que te garantice ese control”.