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La República sábado, 12 de septiembre de 2020

Panorama político

Trump parece estar hoy entre la espada y la pared

  • Trump parece estar hoy entre la espada y la pared
Guarionex Rosa
Santo Domingo, RD

El presidente Donald Trump parece estar hoy entre la espada y la pa­red, a la defensiva de un ataque graneado de los medios de comunicación y tras re­velaciones en un libro del periodis­ta Bob Woodward, de que sabía des­de principios de año la gravedad de la pandemia Covid-19.

Todo ello está al margen de los gol­pes que le ha propinado en los últimos días a su corpulenta figura el candidato presidencial demócrata y ex vicepresi­dente Joe Biden, que lo ataca por el ra­cismo, por dejar que la pandemia haya crecido y por el deterioro de la econo­mía.

Biden está arriba. Tiene tanto dine­ro de recaudaciones partidarias para su campaña que no necesita más. Trump dijo hace días que pondría recursos de su peculio para hacer avanzar la cam­paña que tiene la opinión pública en contra por el tema de la pandemia.

Las elecciones en los Estados Unidos para la renovación de la Presidencia están fijadas para el martes tres de noviembre, ocasión en que se escogerán también se­nadores, diputados nacionales y gober­nadores. El Partido Demócrata cree que podría capturar el Senado para lo cual re­quiere conseguir 4 escaños.

Mientras el presidente Trump, como ha sido la tradición tendrá como su can­didato vicepresidencial al vicepresiden­te, Mike Pence, Biden escogió entre una docena de pretendientes vicepresiden­ciales a la abogada de California, Kama­la Harris. (Trump la llama K-Mala).

La lucha entre Trump y Biden se cen­tra en capturar los estados de Florida, Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte y Arizona, con un aporte bastante grande de votos electorales. No se men­ciona California y Nueva York porque han votado demócrata por tradición.

Un ejemplo de otros estados dispu­tados es Texas donde se juegan la Pre­sidencia entre Trump y Biden, el sena­do estatal, diputados y el gobernador. Se dice que Texas podría teñirse de azul (color demócrata), cosa que no ocu­rre desde la época de Jimmy Carter en 1977. El color republicano es el rojo.

La calle habla
La situación es tan seria que en los mentideros de Washington, DC. , se barajan varias hipó­tesis, dos de ellas muy omi­nosas. La primera dice que si el presidente Trump perdie­ra las elecciones, renuncia­ría para dar paso al vicepre­sidente Mike Pence, quien le daría un perdón.

Otra hipótesis es que si Trump pierde y se niega a aca­tar los resultados, como ya ha sugerido, el Pentágono orde­naría al Servicio Secreto, que cuida la seguridad de la Ca­sa Blanca, llevarlo en el he­licóptero No.1 a la base aé­rea Andrews, donde tomaría un avión con destino a Nue­va York o Palm Beach, Florida, donde tiene casas.

Se diría que la primera de esas conjeturas de la calle sería impensable ya que hasta la re­nuncia del presidente Richard Nixon en 1974 ningún presi­dente norteamericano había dejado el cargo por dimisión. En esa ocasión, el vicepresi­dente Gerald Ford asumió el poder y le otorgó un perdón.

Trump ha estado tan apega­do al puesto que dijo una vez, posiblemente en broma, pero al estilo del Doctor Merengue, que le gustaría mantenerse en el car­go 12 años. En algún momento elogió a Vladimir Putin, y a Xi jin Ping, de Rusia y China, que son vitalicios.

Biden es el candidato favo­rito para los afroamericanos, los latinos y los blancos bien educados, en tanto que Trump es fuerte en los suburbios y en­tre los granjeros de los estados más atrasados. Sobre el 50% de latinos votarían por Biden en la elección, dicen las en­cuestas.

Las encuestas sitúan la ven­taja de Biden frente a Trump entre 4 y 11 por ciento. Los te­mas de preocupación son el racismo, la pandemia del co­ronavirus, la situación econó­mica derivada de esa coyun­tura y lo que se entiende como mal manejo de Trump de la Presidencia.

El adelanto a la publicación del libro de Bob Wooward, el célebre reportero de The Was­hington Post programado a salir el día 15, causó un enor­me avispero en el país ya que el presidente Trump le aseve­ra en conversación grabada a principios de año que conocía la gravedad de la pandemia. Rage (Rabia) tiene a la gente en ascuas ante las librerías.

El pasado miércoles el pre­sidente reconoció haber hecho las declaraciones recogidas por Woodward en Rage, pero dijo que no había informado al público sobre la gravedad de la pandemia para evitar un páni­co general. Trump había com­parado el coronavirus con la gripe.

Desde la primavera el pre­sidente Trump ha minimiza­do la gravedad de la situación, que según el doctor Anthony Faucci, director del Centro de Enfermedades Infecciosas, po­dría causar la muerte a 25,000 personas solo en las próximas tres semanas.

Trump dijo en un momento que el coronavirus podría cu­rarse con un detergente líqui­do, lo que hizo que las góndo­las de los supermercados se vaciaran del producto Lysol. También recomendó el uso de Hidroxicloroquina, un produc­to contra la malaria y el palu­dismo.

Trump entre RD y Haití
Trump tuvo un apoyo po­co disimulado entre las clases acomodadas de la República Dominicana y Haití en las elec­ciones de 2016 cuando venció a la demócrata Hillary Clinton en los colegios electorales, no en la votación general. Domi­nicanos y haitianos celebra­ron.

Los dominicanos explica­ban su preferencia en que la señora Clinton y su marido el ex presidente Bill Clinton y el hermano de la ex primera da­ma, Anthony Rodhman tenían negocios en el país vecino en explotaciones petroleras y de oro, cosa que siempre quedó en conjeturas.

Quizás por las mismas razo­nes los haitianos preferían al candidato republicano, apar­te de que en su campaña visi­tó el “pequeño Haití” de Miami y ofreció ayuda para el empo­brecido país si era elegido. Ya presidente, en su saña contra latinos y negros acusó al país de ser una letrina.

Muy extraño es el caso de que cuando Ronald Reagan venció a Carter en las eleccio­nes de 1980, los Ton Ton Ma­coutes, la fuerza cívico militar del régimen de los Duvalier ), salieron a las calles a disparar sus carabinas al aire en cele­bración creando espanto entre los turistas norteamericanos hospedados en los hoteles de Pétionville. Veían al pastor de Georgia como una amenaza a la dictadura.

Hoy, 40 años después el fer­mento anti norteamericano es enorme en Haití. Se dice que si las elecciones fuesen hoy las ganaría Jean Charles Moi­se, candidato del partido Petit Dessalines, dominador de las masas populares como lo fue antes Jean Bertrand Aristide.

Entre Trump y Biden, nego­ciando bien, los dominicanos debían escoger al demócrata porque entre los 20 aspirantes a la nominación presidencial es el único que ha visitado San­to Domingo. Biden vino aquí en junio de 2014 en misión es­pecial enviado por el entonces presidente Barack Obama. Se le vio en mangas de camisa pa­seando de noche por la Plaza de España.

Los libros que denuncian su presidencia y su estilo sa­len uno de tras de otro como uno de un antiguo camara­da, Richard Bolton, otro del ex funcionario, Michael Wolff y más reciente un terrible rela­to escrito por su sobrina, Mary Trump y publicado hace dos semanas.


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