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La República sábado, 15 de agosto de 2020

El discurso de Antonio Guzmán y las acusaciones que escuchó Joaquín Balaguer en 1978

Yudelka Domínguez
Santo Domingo, RD

A pesar de que el 16 de agosto de 1978 Silvestre Antonio Guzmán Fernández llegó en el mismo vehículo con Joaquín Balaguer al Congreso Nacional, para la toma de posesión, como señal de paz y tranquilidad ante los inconvenientes surgidos antes, durante y luego de las elecciones generales de ese entonces, el discurso del representante del Partido Revolucionario Dominicana (PRD) contó con varias acusaciones al máximo líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), de  corrupción administrativas y otras faltas contra el Estado dominicano.

Al inicio de su discurso Guzmán indicó que los dominicanos tuvieron “momentos de gran escepticismo frente al ejercicio de gobiernos esencialmente negadores de los principios que sirven de base a nuestro ordenamiento social”.

Uno de esos principios se vivieron el mismo día de las elecciones presidenciales cuando un grupo de militares penetró a la Junta Central Electoral (JCE) a dar un golpe de Estado, debido a que el PRD estaba al frente de las elecciones a la cabeza con Antonio Guzmán.

La situación que llenó de tensión el país, incluso durante un mes, tiempo que tardó el órgano electoral en declarar ganador a Guzmán, señaló a Joaquín Balaguer como el artífice del golpe de Estado, quien a pesar de tener 12 años consecutivos en el Gobierno, fue acusado de la trama en su intento de permanecer en el poder.

Estos intentos fueron relatados por Antonio Guzmán en su discurso, quien con Balaguer a su lado lo acusó de usar de manera inescrupulosa los recursos del Estado.  

“Los dominicanos tuvieron entonces la oportunidad de presenciar cómo el Partido Reformista utilizó de una manera inescrupulosa todos los recursos del Estado en su afán de continuar al frente de la cosa pública. Por otro lado, resplandecían el esfuerzo, la honestidad, el espíritu de sacrificio del Partido Revolucionario Dominicano, denominado a justo título, el partido de la esperanza Nacional”, dijo.

Sumado a esto, Antonio Guzmán, en el 115 aniversario de la Restauración de la República y al iniciar la posición número 10 de los presidentes constitucionales en país, acusó al Partido Reformista de querer empañar la imagen de la entidad que dejaba de ser opositora para convertirse en gobernante, haciendo fraude electoral.

Sumado a esto, Guzmán aprovechó el escenario para acusar a Balaguer de quitarle al PRD cuatro senadurías.

“¿A qué persona, a qué persona sensata se le puede ocurrir que un partido que desde el año 1963 estaba en la oposición, tenía medios y los recursos para cometer fraude en un proceso electoral. Este argumento sirvió de precepto para la inconstitucional decisión del máximo tribunal electoral, mediante la cual, gracias a unos s cálculos matemáticos arbitrarios y a una caprichosa asignación de votos no emitidos se despojó al partido Revolucionario Dominicano de la senadurías de las provincias de Bahoruco, La Altagracia, María Trinidad Sánchez y El Seibo”.

“El desafortunado procedimiento utilizado consistió pues, en la adición de un porcentaje de las votaciones al partido reformista que obtuvo de esa manera la mayoría en esas provincias. A pesar de que los votos que se depositaron en las urnas les habían dado el triunfo a los candidatos del Partido Revolucionario Dominicano. La situación de desasosiego creada por las impugnaciones masivas del partido que hoy pasa a la oposición, generó unos días de recesión económica con repercusiones negativas para el futuro inmediato del país”, continúo diciendo.

Estas declaraciones de Guzmán surgen además porque para ese entonces el Senado de la República era el que elegía los jueces del país, y con estas cuatro senadurías el PRSC tenía el poder de elegir los jueces de su preferencia, por lo que en sus palabras expresó la necesidad que los mismos fueran de carrera.

“En cuanto al Poder Judicial, es una inquietud palpable en la ciudadanía la necesidad de adecentar la administración de la justicia. Prestigiosas voces se han elevado reclamando la creación de la carrera judicial, el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de los servidores judiciales, la inamovilidad de los jueces y la verdadera independencia de nuestra judicatura en sus actuaciones… Esto significa, que sólo podremos contar con una judicatura realmente ejemplar si sus miembros son designados atendiendo a razones de probabilidad, de competencia y de honestidad”, aseguró.

A pesar de que Antonio Guzmán reconoció en su discurso que la economía dominicana había “gozado de años de bonanza”, le reclamó a Balaguer que el dinero obtenido por las exportaciones y las divisas fueron utilizados para “financiar grandes inversiones en infraestructura urbana y rural y para el embellecimiento de algunas ciudades, pero se descuidaron las propias empresas del Estado, tales como el Consejo Estatal del Azúcar, la Corporación Dominicana de Electricidad y otras de la Corporación de Empresas Estatales”.

Además de esto le reclamó que el crecimiento económico no benefició a los grupos de menor ingreso, debido al congelamiento de los salarios del sector público al descuido de los servicios públicos como la salud, seguro social y educación, la ausencia casi total de mantenimiento de obras del Estado, al abandono de la gente del campo a la escasez de alimentos y oferta de materias primas agrícolas, como consecuencia de una política agrícola incorrecta, que no promovió la producción.

“Desde 1975 el crecimiento de nuestra economía se ha tornado lento al no aumentar significativamente la capacidad de demanda de nuestro mercado interno, al irse reduciendo de los precios de los principales productos de exportación, con excepción del oro, y al ser menor la eficiencia del Estado como administradora de la cosa pública”, indicó.

Casi al finalizar su discurso, en los agradecimientos, Antonio Guzmán gratificó a Balaguer por haber realizado obras de infraestructuras importantes para el desarrollo del país.

“No puedo dejar pasar esta ocasión, sin reconocer también la enorme y valiosa contribución de su excelencia, doctor Joaquín Balaguer, para la cristalización de esta histórica transmisión pacífica del mando presidencial. También hay que reconocer que en los últimos años de su administración, se iniciaron obras de infraestructura de enorme valor para el futuro desarrollo de nuestra nación”, expresó.  

Algunas promesas

Dentro de su discurso Antonio Guzmán prometió hacer un Gobierno de unidad nacional con servidores públicos que representen los mejores intereses del país, “sin distinguir banderías políticas”, encontrar soluciones a viejos problemas como dinamizar la economía para que se vea reflejada en el bienestar de la población.

Sanear y capitalizar las empresas del Estado, tales como el Consejo Estatal del Azúcar, la Corporación Dominicana de Electricidad y la Corporación Dominicana de Empresas Estatales, para que el “Estado contribuya a la producción nacional, son competir directa o negativamente con el sector privado”.

Mejorar los servicios públicos, los programas de Gobierno y el mantenimiento de las obras públicas. Incrementar la exportación ofreciendo incentivos de diversa índole y financiamiento a esa actividad, para hacer a los productores competitivos en el exterior.

Dar incentivo al productor nacional e incrementar la producción, así como ponerle más atención al sector minero.

Iniciar una reforma agraria, para aumentar la producción nacional.

Llevar los servicios médicos a las más apartadas regiones del país, fortalecer de igual forma los programas materno-infantil.  La reestructuración del sistema de seguros sociales.

Mejorar la educación en todos sus aspectos para que todos tengan la oportunidad de estudiar.

Prometió que la política habitacional estaría orientada hacia la construcción de viviendas de bajos costos.

Además de una administración pública honesta, competente, ágil y dinámica con la descentralización de la administración pública que permita simplificar y agilizar los trámites administrativos.